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Marcharon contra la represión

MILES DE PERSONAS SE CONGREGARON A TRES MESES DEL ESTALLIDO SOCIAL

Miles de personas marcharon ayer en silencio y vestidos de negro en Santiago de Chile para denunciar la represión de las fuerzas de seguridad en las protestas contra el gobierno y exigir la renuncia del presidente, el conservador Sebastián Piñera, a tres meses del mayor estallido social de la democracia chilena. La denominada «Marcha por la represión» salió de la céntrica Plaza Italia, convertida en epicentro de la crisis, y terminó frente al Palacio de la Moneda, sede del Ejecutivo chileno.
La manifestación, que fue convocada por distintas organizaciones, transcurrió en silencio en homenaje a las víctimas en las protestas, aunque frente al palacio de gobierno la multitud rompió en gritos contra Piñera. «El pueblo unido, jamás será vencido», coreaban los asistentes.

Heridos oculares.
En un gesto colectivo, los manifestantes levantaron el puño izquierdo a la vez que se tapaban un ojo con la otra mano, en recuerdo a los más de 400 heridos oculares por disparos de los uniformados. «Llevamos ya siete traumas oculares en 2020. La represión sigue siendo la misma del principio y es impresentable que Mario Rozas siga siendo director general de Carabineros (Policía) habiendo tantas violaciones a los derechos humanos», manifestó la vocera de la organización Víctimas de Trauma Ocular, Marta Valdés.
En estos tres meses de protestas, las más graves desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), al menos 27 personas murieron y otras 3.649 resultaron heridas, según el último reporte del autónomo Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH). El informe, que abarca desde el inicio de las movilizaciones hasta el miércoles de esta semana, establece que 405 personas sufrieron heridas en los ojos: 372 presentaron lesión o trauma en los ojos y 33 experimentaron la pérdida del órgano.
Por otra parte, las personas heridas por disparos ascienden a 2.063. De estas, 1.624 fueron alcanzadas por disparos con perdigones; 188, por balines; 51, por balas; y 200 por disparos con material no identificado.

Baja aprobación.
El estallido, que comenzó el pasado 17 de octubre por el aumento del billete del subte y se transformó luego en una protesta contra la desigualdad y el gobierno, dejó además miles de detenidos, episodios de violencia extrema -barricadas, incendios y saqueos- y cientos de denuncias de torturas y hasta violaciones perpetuadas por las fuerzas de seguridad. Una violencia policial que ha sido condenada por organismos defensores de los derechos humanos, tanto chilenos como internacionales, y justificada o consentida por el gobierno de Piñera, que sumó el respaldo del titular de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.
Esta indiferencia ante el accionar policial perjudicó al mandatario, que tiene el nivel de aprobación más baja de la democracia, según las últimas encuestas. «No se puede gobernar con un 6 % de popularidad», esgrimió Valdés, cuya organización presentará en los próximos días una querella contra Piñera.
El descontento sigue presente en las calles y la crisis parece lejos de solucionarse, pese a las medidas sociales anunciadas por el Ejecutivo y al plebiscito del próximo abril sobre una nueva Constitución. (Télam)