miércoles, 19 febrero 2020
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Ocho argentinos están en cuarentena

PASAJEROS DEL CRUCERO DEBERAN PERMANECER EN LA NAVE DURANTE DOS SEMANAS

Las autoridades japonesas confirmaron ayer que se detectaron 41 nuevos casos de coronavirus en el crucero que está amarrado en el puerto de la ciudad de Yokohama. Así, se elevan a 61 las personas infectadas en el crucero Diamond Princess por el brote surgido en la ciudad china de Wuhan y eleva provisionalmente a 76 la cifra de casos detectados en Japón. Las autoridades japonesas pusieron en cuarentena ese buque el pasado lunes y han pedido a cerca de 3.700 ocupantes que no lo abandonen hasta dentro de unas dos semanas mientras se realizan las revisiones médicas.
El Diamond Princess está en cuarentena tras confirmarse el contagio de uno de los pasajeros, un hombre de unos 80 años oriundo de Hong Kong que desembarcó la semana pasada en ese territorio, una de las paradas del crucero, que zarpó el 20 de enero de Yokohama y pasó por Okinawa y Kagoshima (suroeste). A bordo del crucero se encuentran más de 3.700 personas (2.666 pasajeros y 1.045 tripulantes) de las cuales 1.281 japoneses.

Argentinos.
La Cancillería argentina confirmó la presencia de ocho argentinos a bordo del crucero japonés. Los pasajeros de nacionalidad argentina «no están contagiados», y esto se determinó luego de una segunda tanda de análisis médicos que se realizaron ayer, indicaron las fuentes del Palacio San Martín. Mientras transcurre el período de cuarentena a borde del navío los argentinos «se mantienen en contacto con el Consulado argentino en Tokio», aseguró la Cancillería.

Fallecidos.
En tanto, las autoridades sanitarias chinas elevaron ayer el número de muertos por el coronavirus a 638, entre los 31.393 contagiados diagnosticados hasta el momento en el país asiático. La Comisión Nacional de Sanidad de China informó ayer que hasta la pasada medianoche local (16.00 GMT, 12 hora argentina), se habían registrado 4.821 casos graves, mientras que 1.540 personas habían sido dadas de alta.
La Comisión aseguró que se ha realizado seguimiento médico a más de 314.000 pacientes en contacto cercano con los infectados, de los que unos 186.000 siguen en observación.

Censura.
Por su parte, la organización defensora de los derechos humanos Amnistía Internacional (AI) denunció ayer «detenciones arbitrarias» y «censura» por parte de las autoridades chinas en relación a la información sobre la epidemia de coronavirus. El gobierno chino realizó grandes esfuerzos para ocultar la información sobre el coronavirus y los peligros que éste representaba para la salud pública, indicó ayer un comunicado oficial de Amnistía.
En ese sentido, la organización internacional agregó que las autoridades chinas «silenciaron» a los médicos de Wuhan que a finales de diciembre de 2019 compartieron sus temores sobre pacientes con síntomas parecidos al brote del síndrome respiratorio agudo grave (SRAG) del 2002 y, dijeron, «los castigaron por difundir rumores». «La censura, la discriminación, la detención arbitraria y las violaciones de derechos humanos no tienen cabida en la lucha contra la epidemia del coronavirus», aseguró el director regional de Amnistía para Asia, Nicholas Bequelin. Y, dijo: «Las violaciones de derechos humanos obstaculizan, en lugar de facilitar, las respuestas a las emergencias de salud pública y reducen su efectividad».

Minimizar la gravedad.
A su vez, el comunicado remarcó los esfuerzos por minimizar la gravedad del brote por parte de los más altos niveles del gobierno chino, «tal como dejó patente la agresiva labor de captación de apoyos de China para que la Organización Mundial de la Salud no declarara el brote una emergencia de salud pública de importancia internacional». «El hecho de que parte de esta información no esté disponible para todos -aseveró-, aumenta el riesgo del daño del coronavirus y retrasa una respuesta efectiva», agregó Bequelin. (Télam)