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Open Armas recurrió a la ONU

CONTINUA LA TENSION EN EL MEDITERRANEO POR RESCATE DE MIGRANTES

El barco de la ONG española Open Arms rescató ayer a otras 39 personas en aguas del mar Mediterráno, que se suman a las 121 que desde hace más de una semana se encuentran a bordo de la embarcación y que esperan, en medio de una creciente tensión, que la Unión Europea los autorice a desembarcar. Camps indicó que tras el rescate que tuvo lugar en la madrugada del sábado, las autoridades de Malta accedieron a que esas 39 personas «fueran llevadas a tierra», pero negaron el desembarco a las 121 restantes que llevan nueve días esperando llegar a un puerto seguro.
«Esto ha generado un serio problema de seguridad a bordo. El nivel de ansiedad de estas personas es insostenible», advirtió Camps. La ONG explicó que rechazó el ofrecimiento de Malta ante «la imposibilidad de explicar a la gente a bordo por qué los últimos rescatados iban a ser los primero en abandonar el barco, lo cual podía provocar un motín a bordo».

Acnur.
La ONG abrió un frente legal y político novedoso en su lucha para flexibilizar la política migratoria europea. El barco se transformó el viernes en una oficina internacional de asilo cuando los 89 náufragos mayores de edad a bordo pidieron formalmente asilo. Y no lo hicieron al gobierno italiano o al de la Unión Europea sino directamente a las Naciones Unidas.
La ONG española envió el pedido y los datos directamente a la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, Acnur, en Roma, saltándose todos los gobiernos locales y regionales. «Hemos entregado sus testimonios a Acnur y al MRCC -el centro coordinador de salvamento-de Roma en un procedimiento sin precedentes», informó Camps.
Los abogados de la ONG también informaron a los juzgados de menores de la ciudad de Palermo, en Sicilia, sobre la situación de desamparo en la que se encuentran 32 menores de edad no acompañados que están en el barco. «La gente a bordo, que procede de Eritrea, Sudán o Etiopía han expresado estos días su voluntad de pedir asilo, de ahí que la jefa de misión, junto a otros miembros de la tripulación, recopilaron sus historias y las enviaron a Acnur y al centro coordinador de Roma siguiendo las reglas de la agencia de la ONU para los refugiados», explicó la abogada italiana Valentina Brinis, quien tramita las solicitudes en nombre de la ONG.
La ONG española, que tras el rescate denunció «signos de violencia» en los náufragos, es consciente de que se trata de un procedimiento habitual de solicitud de asilo, de ahí que existe una gran expectativa en torno a la respuesta que puedan dar desde Acnur. Camps aseguró hace unos días que agotarían todas las vías legales para conseguir que los náufragos a bordo del Open Arms reciban protección en Europa.

Richad Gere.
En tanto, en medio de la pasividad de los gobiernos europeos frente la nueva crisis que plantea la situación del barco español, el actor estadounidense Richard Gere llevó víveres a los náufragos. «Por fin una pequeña buena noticia. Llegan víveres, y contamos con un compañero de tripulación excepcional», informó la ONG.
Gere arribó a la posición en la que se encuentra el Open Arms en medio del Mediterráneo a pocos kilómetros de Lampedusa, en un yate que partió de esta isla italiana con una pancarta en la que se podía leer el lema «No están solos».
«Nadie me dijo que viniera. Vine de forma espontánea. Estaba pasando las vacaciones con mi familia cerca de Roma y después de que se aprobara el decreto ley anti inmigración (del ministro italiano Matteo Salvini), una ley que nadie podía creer, decidí visitar el barco», contó hoy Gere en una conferencia de prensa en la isla italiana de Lampedusa, junto a Camps.

Obligación legal.
A pesar de que la legislación del mar obliga a desembarcar a los náufragos en el «puerto seguro» más cercano, los gobiernos europeos pretenden que los inmigrantes y refugiados sean llevados a Libia, un Estado fallido con el que la UE llegó a acuerdos para que se encargue de cortar el flujo de migrantes, incluso permitiendo que sean detenidos en centros donde son sometidos a torturas y explotación, según numerosas denuncias.
El vicepremier y ministro de Interior de Italia, Matteo Salvini, principal impulsor de la política xenófoba de la UE, aprobó esta semana una ley que endurece las penas, con multas de hasta un millón de euros, para las ONG que realizan labores de rescate.
Salvini ratificó hoy que no dejará entrar a ningún barco en las aguas italianas y dijo que pidió a España oficialmente que se haga cargo del Open Arms. El gobierno español, por ahora, se niega a tomar la iniciativa. (Télam/Página12.com)