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Pampas de la Quinua

El flamante presidente de Perú, Pedro Castillo, juró ayer gobernar «por un país sin corrupción, por los pueblos originarios y por una nueva Constitución», en una ceremonia simbólica efectuada en Pampas de la Quinua, zona rural del departamento andino de Ayacucho en que se libró en 1824 la batalla que expulsó para siempre a las tropas españolas de Sudamérica.
«Rompamos juntos las cadenas de la pobreza y el subdesarrollo (…) se vienen tiempos buenos, tiempos mejores», afirmó en un discurso parcialmente improvisado Castillo, quien anunció que la próxima semana se reunirá con los gobernadores departamentales y a la siguiente con los alcaldes provinciales para «ponernos al frente, sacarnos los zapatos y trabajar por el país».
El mandatario instó a los ciudadanos a estar vigilantes con sus autoridades y prometió castigos para «quienes se roben un centavo». «No es necesario ir a Lima. Yo conozco Perú e iré a todos los lugares», sentenció Castillo, quien el miércoles, al asumir formalmente su mandato de cinco años, anunció que no usará la Casa de Pizarro, el histórico recinto limeño desde el que se ha gobernado al país.
Castillo viajó ayer en avión a Huamanga, capital de Ayacucho, 550 kilómetros al sur de Lima, junto a sus invitados, entre ellos los presidentes de Argentina, Alberto Fernández; Bolivia, Luis Arce, y Chile, Sebastián Piñera, y el expresidente boliviano Evo Morales. Luego, todos se trasladaron en helicóptero a Pampas de la Quinua.
En el juramento, Castillo insistió en tres elementos prioritarios para él: la lucha contra la corrupción, el rescate y reivindicación de los pueblos indígenas y la iniciativa para que se adopte una Constitución que reemplace a la de 1993, promulgada durante el Gobierno de derecha de Alberto Fujimori.
(Télam)