Piden anular juicio político

DEFENSA DE DILMA ROUSSEFF ASEGURA QUE NO EXISTE DELITO

La defensa de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, pidió ayer la anulación del juicio político que se le sigue a la mandataria en el Congreso al considerar que no existe delito a ser juzgado, que se trata de un golpe de Estado hecho mediante la ruptura institucional y que el proceso fue instalado como una “venganza” por parte del jefe de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha.
En una exposición de casi dos horas, el abogado general del gobierno, José Eduardo Cardozo, presentó la posición de la presidenta en la cuenta regresiva hacia la votación del juicio político, haciendo advertencias incluso, sobre la falta de legalidad y legitimidad de un posible gobierno del vicepresidente Michel Temer ante la comunidad internacional.
“Este proceso fue abierto como venganza. Brasil está a merced de un chantajista. Hubo desvío de poder, el proceso está viciado y por eso es ilegal y nulo”, dijo Cardozo, quien ejerció la defensa de la mandataria en la última sesión abierta de la comisión de juicio político, que el próximo día 11 se propuso votar si eleva el juicio o no al plenario de la Cámara de Diputados.
El titular de la Abogacía General de la Unión (AGU) insistió en la línea política del gobierno: que este juicio político es un “golpe de Estado” porque no existe “atentado a la Constitución” que lo justifique, tal como lo marca la ley.
El proceso que se lleva adelante es un “golpe de Estado, sin bayonetas, sin cañones, apenas rompiendo la Carta Magna”.
“Sería un error histórico que jamás será perdonado, mal visto internacionalmente, generador de inseguridad jurídica y de conflictos inaceptables”, subrayó. Y enfatizó: “Por más poder que tenga un gobierno surgido después de este golpe, no será legítimo ni acorde a derecho, poco importa si los que vienen son probos o no, tendrá una legitimidad de la ruptura constitucional”.
“No se aparta -explicó- a un presidente en un sistema presidencialismo si no existen presupuestos claros e indiscutibles”.
Pero la defensa técnica incluyó también una interpretación jurídica sobre el accionar de Cunha, el presidente de la Cámara de Diputados procesado por corrupción que autorizó en diciembre el juicio político contra Rousseff, luego de que el Partido de los Trabajadores (PT) votara a favor de que se lo investigara por falta de decoro ya que no declaró cinco cuentas en Suiza.

Panamá Papers.
El Panamá Papers, atribuye a Cunha una empresa no declarada ante las autoridades brasileñas. “Por lo tanto, para salvar su propio proceso, cometió un desvío de poder, por lo tanto es ilegal, está viciado con la teoría del pecado original”, agregó sobre Cunha, quien ha llevado a la dirección nacional del Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña(PMDB), que lidera el vicepresidente Michel Temer, a pasarse a la oposición y a apoyar la destitución de Rousseff.
En otro frente, sostuvo que la acusación hecha por los juristas del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña, el ex ministro Miguel Reale Junior y Janaína Paschoal, es “infundada” porque habla sobre la violación a la ley de responsabilidad de 2014, es de decir, correspondiente al mandato de 2014, el primero de Rousseff y sin competencia para ser juzgado. (Télam)