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Policía griega reprimió a refugiados

REFUGIADOS LLEVAN CUATRO NOCHES A LA INTEMPERIE

La tensión va en aumento en la isla griega de Lesbos, donde la policía reprimió ayer con gases lacrimógenos a los solicitantes de asilo que protestaron por mejores condiciones de vida tras pasar cuatro días a la intemperie luego del incendio en el campo de refugiados Moria, el más grande de Europa. Según informan los medios locales, algunos de los refugiados tiraron piedras contra las fuerzas de seguridad, que respondieron lanzando gases. Las imágenes de los medios locales mostraron madres llorando huyendo con sus hijos en brazos y niños escapando del humo, sobre lo que fue la segunda protesta en 24 horas.
Algunos migrantes tuvieron que ser trasladados al hospital por problemas respiratorios tras aspirar el gas lacrimógeno, según los testigos. «Mientras miles de personas duermen en las colinas alrededor de Moria o en las calles, las tensiones entre los residentes locales, los solicitantes de asilo y la policía van en aumento», lamentó la ONG Human Rights Watch (HRW) en un comunicado.

Salir de la isla.
Los refugiados reclaman «libertad» y piden salir de la isla, un sentimiento que comparten con la población y las autoridades locales que exigen al Gobierno del conservador Kyriakos Mitsotakis el traslado de estas más de 12.000 personas a la parte continental de Grecia. Pero las autoridades avanzan con la creación de un nuevo campo, situado a pocos kilómetros de Moria, prácticamente reducido a cenizas tras los incendios del martes y miércoles.
Este nuevo campamento tiene alrededor de 12 hectáreas y se espera que a corto plazo pueda dar cabida a unas 3.000 personas, un cuarto del total de las que se quedaron sin techo. Según los medios locales, en cada una de las carpas facilitadas por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) caben unas seis personas y el nuevo campo estará organizado por sectores, de tal forma que los refugiados estarán agrupados por nacionalidades.
El ministro de Migración griego, Notis Mitarakis, aseguró que todos los refugiados relocalizados serán sometidos inmediatamente a una prueba rápida de detección de coronavirus. Quienes den positivo, serán aislados en un área de cuarentena que ya está lista, manifestó el funcionario.
El campo de Moria era el más grande Europa, tenía capacidad para 2.750 personas pero albergaba a más de 12.000. Su situación empeoró tras el incendio y los voluntarios locales que los asisten señalaron que están encontrando muchas dificultades para darles agua y comida. «Dormimos en el suelo o en la ruta, a la intemperie», dijo en Facebook un grupo de migrantes del antiguo campo, señalando, por ejemplo, que algunos encontraron refugio bajo los árboles de un cementerio griego local.

Críticas a la UE.
La situación actual renovó las críticas a la Unión Europea (UE) por su fracaso a la hora de manejar de una manera humana el flujo de inmigrantes que recibe. Alemania anunció que su país y Francia recibirán cada uno entre 100 y 150 menores migrantes no acompañados. Otros países de la Unión Europea también acogerán a otros menores hasta llegar a unos 400 en total.
El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió ayer a la UE mostrar «solidaridad» con los refugiados. «Es una tragedia inmensa. A mi parecer, la única solución es el traslado de esos refugiados al continente y espero que haya solidaridad europea», dijo. (Télam)