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Proponen privatizar el Banco Central

PRESIDENTE DE ECUADOR QUIERE QUE CONTINUE SU MODELO NEOLIBERAL

En medio de la incertidumbre en Ecuador sobre quién pasará al balotaje con el correísmo, el presidente saliente Lenin Moreno presentó su última gran apuesta económica, un proyecto de ley para hacer independiente al Banco Central de Ecuador (BCE). Según algunos especialistas esta medida condicionaría al próximo gobierno y ya fue denunciada por el ganador de la primera vuelta, Andrés Arauz, como «una privatización».
Al día siguiente de los comicios, Moreno envío el proyecto de ley para la Defensa de la Dolarización a la Asamblea Legislativa «con carácter económico urgente», de modo que si no tiene tratamiento en un mes, podría ser establecido por decreto. La iniciativa contempla 84 reformas al Código Orgánico Monetario y Financiero, forma parte de las metas incluidas en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) de agosto de 2020 y su aprobación permitiría recibir en mayo otro desembolso de 400 millones dólares.
Según el gobierno, uno de los objetivos es dotar de autonomía al BCE para «evitar manejos políticos irresponsables que busquen utilizar las reservas internacionales para financiar el gasto del Estado». Sin embargo, los expertos advierten sobre esta «mal llamada» independencia del BCE y sus consecuencias para la maltrecha economía ecuatoriana, cuya situación empeoró drásticamente con la pandemia.

Ninguna independencia.
«Es una reforma que busca entregarle el directorio central al sector privado. Más que independencia, tendrá una gran dependencia de los grandes grupos económicos» explicó el especialista en sociología económica y mercados ecuatorianos, Andrés Chiriboga. Agregó que el proyecto supone «atar de manos» a la entidad y generar una «regulación mínima», liberalizando las tasas de interés y reduciendo los controles al sistema financiero, además de otros mecanismos polémicos de «subsidio y salvataje bancario» y el uso de la reserva internacional. «Es un gran peligro para cualquier tipo de economía y más aún para una economía sin moneda propia», sentenció.
Una opinión distinta tiene Alberto Acosta, editor de Análisis Semanal, quien consideró que una economía dolarizada no necesita un Banco Central. «Correa eliminó (en 2014) la autonomía del BCE con el fin de utilizarlo para financiar gasto público» explicó y agregó que «el desafío de esta reforma es devolver la liquidez al BCE y cerrar esa brecha actual tan grande para que pueda responder frente a todos los depositantes».

Cambio de mando.
Además de estas diferencias conceptuales, la reforma genera mucha controversia porque aparece en un contexto de transición de poder, y el gobierno de Moreno (cuya popularidad anda por el suelo mientras su partido perdió las elecciones) busca garantizar la continuidad de su modelo económico más allá de su mandato presidencial y de quién lo suceda. «A Guillermo Lasso le viene muy bien y es un marco regulatorio que le conviene, pero le pone un ancla al programa económico del próximo presidente» comentó Chiriboga, doctorado y profesor en el Instituto de Estudios Políticos de París.
En lo inmediato, la reforma haría que Arauz renuncie a su promesa de entregar durante la primera semana de gobierno un subsidio de 1.000 dólares a un millón de familias afectadas por la pandemia. El candidato correísta fue el primero en denunciar la maniobra del gobierno y pidió a los legisladores archivar la iniciativa: «manifestamos nuestra abierta oposición a la ley de privatización del BCE enviada por el presidente saliente a pocos días de dejar su gobierno», advirtió Arauz desde Quito.
«No es admisible que quieran privatizar la gobernanza del BCE para que los banqueros puedan seguir en el poder, independientemente de la voluntad democrática del pueblo», añadió. El economista, de 36 años, advirtió que la aprobación de esta ley dejaría al siguiente gobierno «sin instrumentos efectivos» para aliviar la «enorme carga de endeudamiento» sobre «las familias ecuatorianas y los empresarios honestos».
Arauz pidió a los legisladores actuales y futuros mantenerse «firmes y alertas» y reclamó al Parlamento un «acuerdo programático» para garantizar los derechos de los ecuatorianos y evitar una «profundización de la agenda neoliberal» en los últimos meses de administración de Lenin Moreno. También recordó que la Asamblea Nacional ya rechazó un «texto idéntico» en noviembre de 2019 y aseguró que su movimiento trabaja para lograr una mayoría legislativa que impida la aprobación del proyecto. «Creemos que hay condiciones en la Asamblea, condiciones históricas además, para que esto no prospere. No podemos abrir la puerta a un proyecto otorga superpoderes a un directorio que permitiría un nuevo salvataje. Tenemos que archivar la ley de privatización del BCE».
Aunque Moreno podría imponerlo por decreto, Arauz fue lapidario al considerar que su derogación será una prioridad para el futuro presidente: «propuesto por un gobierno saliente, sin apoyo democrático, por el Ministerio de la Ley y abiertamente inconstitucional, tendrá que ser derogado apenas lleguemos a la Asamblea Nacional» concluyó.
El próximo Parlamento asumirá en mayo sin mayoría clara, pero con dos minorías fuertes: el correísmo y el partido indígena Pachakutik. (Télam)

«El pueblo no es tonto» dijo Correa
Rafael Correa afirmó que Andrés Arauz fue el candidato más votado porque «el pueblo no es tonto» y contrapuso «la tragedia» que vive su país actualmente, con «la prosperidad» sostenida durante su presidencia, entre 2007 y 2017. «El 7 de febrero triunfaron la verdad y la gratitud de un pueblo que no es tonto y puede comparar la tragedia que vive ahora con la prosperidad que vivió durante mi gobierno», aseguró. Y agregó que si bien «hubiera sido deseable ganar en una sola vuelta», el resultado «fue espectacular».

Pachakutik llama a movilizar
El partido indigenista Pachakutik, cuyo dirigente Yaku Pérez pelea codo a codo por el segundo lugar en el balotaje que definirá la presidencia de Ecuador, convocó a una movilización para que el Consejo Nacional Electoral (CNE) «haga respetar la voluntad popular», y alertó sobre «un intento de fraude» para dejarlo afuera de la segunda vuelta.
El coordinador nacional del partido, Marlon Santi, convocó a las bases provinciales, cantonales y parroquiales de Pachakutik, organizaciones sociales y a la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) a movilizarse hasta que el organismo electoral anuncie el final del escrutinio.
«Vamos a utilizar todos los recursos y medios necesarios, legales y de hecho a nuestro alcance para hacer respetar la voluntad popular expresada en las urnas», advirtió en un comunicado citado por el diario El Universo. El movimiento indígena tiene la mayor capacidad de movilización del país, algo que demostraron una y otra vez en las últimas décadas. Sin embargo, la dirección de la Conaie chocó el año pasado con su brazo político, el Pachakutik, por la elección del candidato presidencial. Desde entonces, no está claro si la conducción del movimiento social acompaña en un 100% la campaña de Pérez y sus esfuerzos por alcanzar la segunda vuelta.
Con un 99,59% de las actas procesadas, la principal certeza es que Andrés Arauz ganó con el 32,35% de los votos. La gran incógnita es quién disputará el balotaje: hasta ahora Pérez marcha segundo con el 19,73%, y el empresario Guillermo Lasso está muy de cerca con 19,59%.