Rajoy fue removido de su cargo

PEDRO SANCHEZ SE CONVIRTIO EN EL NUEVO PRESIDENTE DE ESPAÑA

El líder socialista Pedro Sánchez se convirtió en presidente del gobierno de España, tras desbancar al conservador Mariano Rajoy con una moción de censura impulsada ante la crisis política abierta por la condena a su Partido Popular (PP) por beneficiarse de una red de corrupción.
Se trata de la primera vez en la historia democrática del país que una gestión cae por una moción de censura, aunque el mecanismo constitucional, habitual en los sistemas parlamentarios, fue utilizado en cuatro ocasiones, la primera vez contra el centrista Adolfo Suárez, en 1980, y la última, contra Rajoy en 2017, por iniciativa del líder de Podemos, Pablo Iglesias.
Sánchez, quien hace un año y medio fue desplazado del liderazgo de su propio partido por negarse a facilitar la reelección de Rajoy, no sólo recuperó las riendas del legendario partido sino que consiguió lo que muchos creían que era imposible.
Los independentistas catalanes y vascos (PdeCat, Bildu y ERC), los nacionalista conservadores del PNV y los grupos de izquierda Unidos Podemos y Compromís, se unieron al Partido Socialista (PSOE)sumando 180 votos -cuatro más de la mayoría absoluta- para apoyar a Sánchez con el único objetivo de desalojar al ahora expresidente de La Moncloa.
El líder del PSOE logró acorralar a Rajoy por la corrupción una semana después de que el PP fue condenado a título lucrativo en la sentencia por el “caso Gürtel”, que reveló hace ya diez años una extensa red de pagos de sobornos, desvío de dinero, y financiación ilegal en el seno de la fuerza conservadora.
Tras la votación de la moción, el ahora exmandatario felicitó a Sánchez y se retiró del hemiciclo seguido de sus correligionarios, al tiempo que en la bancada se oyó el grito de “sí, se puede”, un lema clásico de Unidos Podemos. Previamente, Rajoy había afirmado que aceptaba “como demócrata” el resultado de la moción de censura, aunque no compartía “lo que se ha hecho”.

Gobierno difícil.
Sánchez liderará un gobierno en minoría, apoyado en principio por 84 diputados socialistas y sujeto a los acuerdos que pueda llegar con el resto de sus nuevos socios, con sensibilidades e intereses contrapuestos, en un momento en el que la crisis económica pero sobretodo la amenaza secesionista continúa abierta.
“Soy consciente de la responsabilidad que asumo y del momento político tan complejo que vive nuestro país”, dijo Sánchez, comprometido a garantizar la “unidad” pero también el “consenso”.
El nuevo mandatario, el tercer socialista desde la restauración de la democracia en 1977, se comprometió a “atender las urgencias sociales” y combatir la precariedad y la desigualdad, a la vez que asumió los compromisos europeos de estabilidad presupuestaria.
No obstante, reiteró con un tono optimista su “compromiso con Europa” y la estabilidad macroeconómica, y prometió “estabilizar socialmente este país”, priorizando políticas en favor del medioambiente y de la igualdad de género.
Igualmente, reiteró su oferta de diálogo al gobierno independentista catalán entrado en funciones ayer, lo que augura el levantamiento inminente de la intervención del Gobierno Central en la región en octubre, a raíz del intento fallido de secesión unilateral.

Elecciones.
Consumado el mandato de Rajoy, Sánchez admitió que “es evidente que tenemos que ir a unas elecciones generales”, y abogó por “que consensuemos ese horizonte electoral”. La convocatoria electoral es además una exigencia firme del partido liberal Ciudadanos, rival del PP en la derecha y que según los sondeos va viento en popa. Si no hay comicios adelantados, la legislatura terminará a mitad de 2020. (Télam-AFP)