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Se incendió un hospital en Bagdad

MURIERON MAS DE 80 PERSONAS QUE SE ENCONTRABAN EN TERAPIA INTENSIVA

Al menos 82 personas murieron y 110 resultaron heridas en la noche del sábado en Irak en un incendio en un hospital de Bagdad que comenzó en una sala de terapia intensiva donde se atendía a pacientes con coronavirus, un siniestro que provocó estupor, cólera y llamados a la dimisión de funcionarios en un país devastado por años de guerra. Por esta tragedia, el primer ministro iraquí, Mustafa al Kadhimi, suspendió ayer al ministro de Salud y echó al director del hospital Ibn al-Khatib y a otros funcionarios en respuesta al calamitoso incendio, por el cual decretó además tres días de duelo nacional.
Las causas del incendio quedaron bajo investigación, dijo el jefe de gobierno, pero medios locales, citando a fuentes médicas no identificadas, dijeron que al parecer se inició por el estallido de cilindros de oxígeno almacenados en la sala de cuidados intensivos sin respetar las condiciones de seguridad. Entre los muertos hubo por lo menos 28 pacientes que estaban conectados a respiradores por casos graves de coronavirus, dijo en Twitter el vocero de la Comisión de Derechos Humanos de Irak, un organismo semioficial, Ali al-Bayati.

Segundo piso.
Las llamas comenzaron en el segundo piso del hospital, en la sala de terapia intensiva para pacientes con Covid-19, y los bomberos recién pudieron extinguirlas ayer por la madrugada. «El Ministerio del Interior anuncia la muerte de 82 personas y 110 heridos en el incendio accidental» del hospital , dijo ayer la cartera en un comunicado difundido por los medios de comunicación estatales.
La tragedia desató una ola de cólera entre los iraquíes, después de que fuentes médicas la atribuyeran a la negligencia, vinculada con frecuencia a la corrupción endémica que azota al país. Se trata de una desgracia más en un país de 40 millones de habitantes cuyo sistema de salud nunca se ha recuperado de cuatro décadas de guerra. Al Kadhimi anunció la apertura de «una investigación inmediata» cuyos resultados deberán ser presentados al gobierno en cinco días, informó la agencia de noticias AFP.
El premier dijo además que suspendió al ministro de Salud, Hasan al Tamimi, quien será interrogado como parte de la investigación del incendio. Además, el jefe de gobierno y echó al jefe de Salud del sector oriental de Bagdad, al director del hospital y a los jefes de la seguridad y del mantenimiento técnico, informó el Ministerio de Salud en un comunicado.
«La mayoría de las víctimas murieron porque fueron desplazadas y privadas de ventiladores, y otras, asfixiadas por el humo», informó Defensa Civil en un comunicado. «El hospital no tenía un sistema de protección contra incendios y los falsos techos permitieron que el fuego se propagara a productos altamente inflamables», añadió el organismo.

Desesperación.
Videos colgados en las redes sociales muestran a bomberos que intentaban apagar las llamas mientras familiares de personas internadas buscaban a sus desaparecidos y enfermos tratando de salir del edificio. La mayoría de los muertos sufrieron quemaduras graves, relató la enfermera Maher Ahmed, quien describió el incendio y la explosión como «volcanes de fuego». Otros pacientes terminaron asfixiados por el humo, agregó Ahmed y explicó que vio -impotente- cómo luchaba un paciente por respirar en medio del humo.
Los paramédicos llevaron los cuerpos, muchos tan quemados que era imposible reconocerlos, a otro hospital, donde Ahmed dijo que los equipos forenses intentarán identificarlos comparando muestras de ADN con las de sus familiares. Aún ayer familiares de internados en el hospital seguían buscando a sus seres queridos.

Crimen.
La Comisión de Derechos Humanos iraquí catalogó el incendio como un «crimen contra pacientes extenuados por la Covid-19 que pusieron sus vidas en manos del Ministerio de Salud y que en vez de curarse murieron por las llamas». En las redes sociales del país, las palabras clave más utilizadas fueron «Dimisión del ministro de Salud». Al Kadhimi señaló que la negligencia generalizada por parte de los funcionarios de salud era la responsable del incendio.

«La negligencia en tales asuntos no es un error, sino un crimen por el que todas las partes negligentes deben asumir la responsabilidad», dijo el primer ministro después de una reunión especial de gabinete para discutir el incendio. La misión de la ONU en Irak expresó «su dolor» y se declaró «conmocionada» por la tragedia, y el papa Francisco, que efectuó una visita histórica al país en marzo, instó a «rezar» para las víctimas del siniestro. (Télam)