Se levantó el paro tras amenaza

EL GOBIERNO HABÍA ANUNCIADO LA INTERVENCION DEL EJERCITO

Preocupados por el avance de las tropas con la orden de despejar las carreteras, los líderes del gremio pidieron que “retiren las obstrucciones pero mantengan las manifestaciones de manera pacífica”
El principal sindicato al frente de la huelga de camioneros que colapsó a Brasil pidió a sus adherentes levantar los bloqueos de carreteras que iniciaron hace cinco días, después de que el Gobierno subiera el tono y ordenara la movilización de tropas para poner fin al movimiento.
El presidente Michel Temer ordenó ayer a la Policía y a las Fuerzas Armada a actuar contra los camioneros que ignoraron el acuerdo firmado -el jueves por la noche- para suspender los cortes, que están causando desabastecimiento de alimentos y combustible en la primera economía de América Latina.
“Muchos camioneros están haciendo su parte, pero desafortunadamente una minoría radical ha bloqueado carreteras impidiendo que muchos camioneros lleven adelante su deseo de atender a la población”, afirmó Temer en una breve alocución desde el Palacio de Planalto en Brasilia.
Ante la amenaza, uno de los principales sindicatos que había rechazado el acuerdo con el gobierno, la Asociación Brasileña de Camioneros (Abcam), pidió levantar los cortes de rutas “por razones de seguridad”, aunque sin cesar las protestas.
“Ya le hemos demostrado nuestra fuerza al gobierno, que nos trató de minoría. Conseguimos parar 25 estados brasileños con más de 504 bloqueos”, afirmó en un comunicado esa entidad, que reivindica la adhesión de 700 mil camioneros autónomos. El ministro de Seguridad Pública, Raúl Jungmann, confirmó dicha cifra al afirmar que restaban más de 500 cortes.

País paralizado.
A menos de cinco meses de las elecciones presidenciales, la crisis de los camioneros se desencadenó por una rebelión de esos transportistas contra las sucesivas alzas del diesel.
Esas alzas se enmarcan en la política de Petrobras de alinear los precios del combustible con los del mercado internacional, como estrategia para recomponer sus finanzas y su imagen después de haberse visto involucrada en el mayor escándalo de corrupción de Brasil.
El acuerdo alcanzado el pasado jueves preveía suspender por 15 días el movimiento, en contrapartida de suprimir un gravamen sobre el diesel y a crear un sistema de subvenciones para prolongar la reducción de 10% del precio del combustible a la salida de las refinerías anunciada por Petrobras, inicialmente limitado a quince días.
En cinco días, este inmenso país carente de una red ferroviaria importante y que transporta más del 60% de sus cargas por carreteras, quedó al borde del colapso. Los “piquetes” obligaron a cancelar vuelos en el Aeropuerto de Brasilia, paralizó la totalidad de las cadenas de montaje de automóviles, redujo la actividad de grandes frigoríficos y provocó una disparada de precios de combustibles y los alimentos. La crisis cuestiona la capacidad de articulación política del impopular gobierno de Temer hasta el traspaso de poder en enero próximo. (AFP)