Sigue el intento de rescate al niño que cayó en un pozo hace diez días

Los trabajos de “encamisado” para garantizar la seguridad de los mineros que bajarán a buscar a Julen, el nene que permanece ya diez días en el fondo de un pozo en un monte de la localidad malagueña de Totalán, se iniciaron hoy nuevamente tras el contratiempo que supuso tener que “perfilar” el túnel.

Si todo se ejecuta de la forma prevista, los rescatistas podrían ingresar en el túnel vertical esta misma noche para comenzar a excavar de forma manual la galería de unos cuatro metros con la que conectarán con el pozo.

A primera hora de la mañana, la perforadora culminó su trabajo en el túnel vertical y los operarios comenzaron a introducir los tubos cilíndricos que aseguraran la perforación, según informó la Delegación del gobierno español en Málaga.

En la víspera, cuando los mineros ya se preparaban para bajar a 72 metros de profundidad para iniciar la construcción de la galería horizontal surgió un imprevisto debido a que los tubos para el encamisado del túnel vertical no “encajaban”.

La excavadora no deja las paredes lisas, de ahí que resulta complejo introducir los tubos de seguridad.

“Seguimos trabajando sin descanso, cada vez sentimos que estamos más cerca de Julen y no duden que seguimos apostando por la solución que se diseñó y que esperemos que dé sus frutos muy pronto”, dijo Ángel García, delegado del Colegio de Ingenieros de Málaga y coordinador del operativo.

También desde la Delegación del gobierno español se pidió “no añadir más presión” a los profesionales que trabajan contra reloj para rescatar al pequeño, y que afronta una misión que es “inédita” e “impresionante” por las dificultades que conlleva el operativo a raíz de la dureza del terreno.

“Está siendo el trabajo de muchos hombres y mujeres que de manera impresionante están 24 horas sin descanso para lograr el afán de todos nosotros, que es llegar a Julen lo antes posible y lo hacen con un equipo excepcional no sólo técnico sino también humano”, remarcó Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, el delegado del gobierno.

Julen, de dos años, cayó en un pozo de más de 100 metros de profundidad y apenas 25 centímetros de diámetro, al que los rescatistas intentan llegar por medio de un túnel vertical que será conectado por una galería horizontal con el agujero.

El niño se encontraría debajo de un “tapón de tierra” detectado a 71 metros de profundidad por las cámaras introducidas en el pozo, y la posibilidad de que se haya creado una “bolsa de aire” debajo del tapón es lo que mantiene viva la esperanza de que Julen esté con vida.

El operativo, que avanza con mucha dificultad debido a las formaciones rocosas extremadamente duras con la que se encontró, comenzó el domingo 13 de enero, el mismo día en que el menor se precipitó en el pozo cuando jugaba cerca de sus padres, quienes aseguran que no pudieron hacer nada para evitarlo. (Télam)