Suspenso tras últimas encuestas

UNA ELECCION CON FINAL DE CAMPAÑA CALIENTE EN PERU

La populista de derecha Keiko Fujimori recortó la ventaja que tenía sobre el liberal Pedro Pablo Kuczynski para la elección presidencial del domingo en Perú, según tres simulacros de votación conocidos ayer, sobre el final de una campaña recalentada por el debate sobre las políticas de seguridad ciudadana y acusaciones cruzadas de vínculos con el narcotráfico.
En relación con los simulacros publicados el fin de semana pasado, Fujimori disminuyó su diferencia de 52,9% contra 47,1% a 52,1% contra 47,9%, según la firma Datum, y de 54,2% contra 45,8% a 51,6% contra 48,4%, de acuerdo con la empresa CPI.
Asimismo, en los simulacros de la firma GFK redujo su ventaja de 52,2% contra 47,8% a 50,3% contra 49,7%, lo que en este caso colocó a los dos candidatos en situación de empate técnico, pues la distancia entre los votos eventuales de ambos es menor al margen de error del trabajo, de 2,3%.
Los sondeos de esta semana fueron conocidos ayer por Télam y otros medios extranjeros, dado que la legislación prohíbe divulgar resultados de encuestas en la última semana previa a cada elección.

Dos factores.
El acortamiento de la brecha en la intención de voto es consecuencia de dos factores que se multiplicaron en los últimos días: el apoyo de dirigentes y organizaciones políticas y sociales a Kuczynski, y denuncias de supuestos nexos con el narcotráfico que salpicaron mucho más a la ex legisladora que al ex ministro.

Cierres.
Los candidatos cerraron sus campañas en la noche del jueves, antes de que en el primer minuto de ayer comenzara a regir la veda proselitista.
Lo hicieron con fiestas multitudinarias -Fujimori en un barrio populoso de Lima y Kuczynski en Arequipa, la segunda ciudad del país- en las que actuaron varios intérpretes de diversos géneros de música popular.
“Representamos el cambio”, aseguró Fujimori, quien llamó a “votar sin miedo, con fe y esperanza”, por “los comedores populares, los programas sociales, las rondas campesinas (organizaciones de defensa comunal) y los comités de autodefensa”.
“Mientras mi contrincante promueve el odio, nuestro compromiso es trabajar por la unidad y la reconciliación de todos”, agregó la hija del ex presidente Alberto Fujimori, preso por delitos de lesa humanidad y corrupción.

Kuczynski.
Kuczynski hizo hincapié en el contraste entre su experiencia como funcionario -fue ministro de Energía y Minas y de Economía y Finanzas, y primer ministro- y la de su adversaria, que solo fue legisladora durante un período.
“Nosotros sabemos cómo es la administración pública, sabemos dónde se debe apuntar; no vamos a preguntar dónde está la llave del baño o el fax, no vamos a perder el tiempo patinando”, dijo Kuczynski.
Fujimori reiteró su polémica propuesta de construir cárceles a más de 4.000 metros de altitud para recluir allí a los delincuentes más peligrosos.
“No podemos creer que sacando a las Fuerzas Armadas a las calles o enviando a gente a cárceles a 5.000 metros de altura se va a arreglar este problema. No es así; el problema es más profundo”, sostuvo Kuczynski.
Su candidata a segunda vicepresidenta, Mercedes Aráoz, agregó que el de Fujimori es “un modelo de violencia y de atropello a los derechos humanos”.
“La mejor seguridad en un país es si hay democracia; pero si todo es metralleta, tortura, el SIN (Servicio de Inteligencia Nacional) y el avión presidencial con droga, ese es el camino al infierno; eso lo vamos a rechazar el domingo”, subrayó Kuczynski.

Narcotráfico.
Los candidatos también se acusaron mutuamente de tener vínculos con el narcotráfico.
A Kuczynski le imputaron haber amparado a Fernando Zevallos.
Sin embargo, el legislador electo Juan Seput aseguró que fue el actual candidato presidencial quien, cuando era primer ministro, firmó las órdenes que permitieron detener a Zevallos, al que “durante el fujimorismo se protegió”. (Télam)