Temer se reunió con empresarios

ESCANDALO DE ALIMENTOS ADULTERADOS EN BRASIL

El mandatario brasilero tuvo dos cónclaves de emergencia. Primero recibió a sus ministros y a representantes de frigoríficos. Luego fue el turno con embajadores de los mayores mercados de carne.
El presidente de Brasil, Michel Temer, mantuvo ayer en Brasilia reuniones de emergencia con ministros, empresarios y embajadores extranjeros por el escándalo de alimentos adulterados que amenaza con dañar las finanzas y la imagen del mayor exportador de carne bovina y avícola del mundo.
El mandatario recibió a sus ministros de Agricultura, Blairo Maggi, y de Comercio Exterior, Marcos Pereira, junto a representantes de los frigoríficos. También mantuvo un encuentro con los embajadores de los mayores mercados de carne de la potencia sudamericana, informó el Palacio presidencial de Planalto.
Una investigación policial de dos años destapó el viernes un esquema en el que inspectores sanitarios supuestamente recibían sobornos de los frigoríficos para autorizar la venta de alimentos no aptos para el consumo.
Más de 30 personas fueron detenidas hasta el momento y al menos tres frigoríficos fueron clausurados temporalmente, uno dedicado al sacrificio de pollos (del grupo multinacional BRF) y dos de la empresa local Peccin que fabricaba mortadelas y salchichas, precisó el Ministerio de Agricultura.
Otros 21 establecimientos están bajo investigación y la cartera de Agricultura apartó de su cargo a 33 funcionarios involucrados en el esquema.

Alarmas extranjeras.
El caso desató las alarmas fuera de Brasil, que vende carne a unos 150 países.
Las exportaciones brasileñas de carne de pollo superaron en 2016 los 5.900 millones de dólares. Los diez mayores compradores fueron Arabia Saudita, China, Japón, Emiratos Arabes Unidos, Singapur, Corea del Sur, Kuwait, Egipto y Venezuela, según datos del Ministerio de Desarrollo y Comercio Exterior.
Las ventas de carne bovina sumaron 4.300 millones de dólares, destinadas principalmente a Hong Kong, China, Egipto, Rusia, Irán, Chile, Italia, Holanda, Venezuela y Arabia Saudita.
El escándalo corre el riesgo de asestar un nuevo y duro golpe al país, sumido desde hace más de dos años en la peor recesión de su historia y con sus principales constructoras involucradas en la gigantesca investigación Lava Jato, sobre sobornos en la estatal Petrobras.
Se produce además en momentos en que el Mercosur y la Unión Europea buscan acelerar un acuerdo de libre comercio, en el cual los países sudamericanos reclaman mayores cuotas de entrada para sus productos cárnicos.
“Pedimos esclarecimientos completos y urgentes al Ministerio de Agricultura”, afirmó el sábado en Twitter el embajador de la UE en Brasil, Joao Cravinho.
El subsecretario de Asuntos Económicos de la cancillería brasileña, Carlos Marcio Cozendey, admitió que si se descubre que las irregularidades afectan a todo el sistema, y no sólo a unos pocos frigoríficos, “eso realmente complicaría las negociaciones”.
Pero por ahora todo indica que se trata de un episodio “puntual”, dijo el diplomático. (AFP)