Un egresado de la UNLPam en el equipo del Nobel

MEDICINA

El médico veterinario Jorge Blando, egresado de la Facultad de Veterinarias de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), integra el equipo del hospital MD Anderson Cancer Center, de Houston, Texas, Estados Unidos, donde trabaja junto al estadounidense James P. Allison, uno de los galardonados ayer con el prestigioso Premio Nobel de Medicina 2018.
Blando trabaja desde hace cinco años con Allison, quien junto al japonés Tasuku Honjo, fue galardonado con el premio por sus trabajos sobre las defensas naturales del cuerpo que revolucionaron el tratamiento del cáncer. El profesional es director del laboratorio de Inmunopatología de ese centro asistencial, según informó la UNLPam en un comunicado de prensa.
Blando es oriundo de la ciudad chubutense de Comodoro Rivadavia y, luego de recibir su título de médico veterinario en General Pico, emigró hacia los Estados Unidos, donde se especializó en Patología. Disciplina que lo llevó a trabajar con el inmunólogo que recibió la notificación del premio ayer.

Investigación.
Los inmunólogos Allison y Honjo fueron galardonados el lunes con el Nobel de Medicina por sus aportes a la inmunoterapia contra el cáncer. A diferencia de los tratamientos tradicionales de esta enfermedad, que atacan directamente las células cancerígenas, ambos investigadores se concentraron en cómo ayudar al paciente a que su propio sistema inmunitario venza al cáncer más rápidamente.
Allison y Honjo descubrieron las estrategias de las células cancerígenas para evitar las defensas del cuerpo y, en particular, su captación de las proteínas PD-1 y CTLA-4, llamadas “puntos de control inmunitarios”, para neutralizar los linfocitos T, o células T, que deben combatirlos.
Los dos científicos, cada uno por su lado, se dedicaron a buscar la forma de quitar “los frenos” y “apoyar los buenos pedales de aceleración” del sistema inmunitario, precisó el jurado. Este avance permitió desarrollar una nueva clase de tratamientos que resultaron ser eficaces contra el melanoma, un cáncer muy agresivo de la piel que dejaba hasta entonces impotente a la medicina. En menos de un año fallecía el 50% de los pacientes diagnosticados.
“Es una buena noticia para todo el mundo. Es una revolución equivalente a la llegada de los antibióticos”, comentó Eric Vivier, investigador del francés Inserm.

Innovación.
La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo estimó que la terapia “revolucionó el tratamiento del cáncer y cambió la manera en que se puede tratar” esta enfermedad. En 1995, Allison fue uno de los dos científicos en identificar el CTLA-4 como inhibidor de los linfocitos T, que junto a las células T, tienen un papel central en el sistema inmunitario.
El estadounidense, de 70 años, “identificó el potencial de liberar el freno y de este modo facilitar que nuestras células inmunitarias ataquen los tumores”, indicó el jurado del Nobel al anunciar el premio. Las investigaciones del equipo dirigido por Allison llevaron a desarrollar un anticuerpo aprobado por la FDA en 2011 para el tratamiento del melanoma.
En paralelo, Honjo descubrió una proteína en las células inmunitarias, PD-1, y con el tiempo dedujo que también actuaba como un freno, pero que actuaba de manera diferente. La Administración de Medicamentos y Alimentos estadounidense (FDA) aprobó el uso de anticuerpos contra el PD-1 como un nuevo fármaco en desarrollo para el tratamiento del cáncer.

“Honrado”.
Allison, profesor de inmunologóa del Centro de Cáncer de la Universidad de Texas, y Honjo, de 76 años, profesor de la Universidad de Kyoto, ya fueron premiados juntos en 2014 por su investigación con el premio Tang, considerado como la versión asiática de los Nobel. Un año después, Allison recibió el premio Lasker en la categoría de investigación clínica.
Allison escribió en la web de su centro de investigación sentirse “honrado con este prestigioso reconocimiento”. “Los científicos ambicionan simplemente con ir más allá de las fronteras del saber. Mi intención no era estudiar el cáncer sino comprender la biología de las células T, que recorren nuestro cuerpo para protegerlo”, añadió.
Honjo se comprometió a continuar sus investigaciones para luchar contra el cáncer. “Quiero continuar mi investigación para que la inmunoterapia salve a más pacientes”, declaró en una rueda de prensa en la Universidad de Kyoto, donde enseña. Ambos se repartirán 1,01 millones de dólares del premio. (AFP)