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Un sombrío panorama

AMERICA LATINA AVANZA CON EL DESCONFINAMIENTO

Con la sombría estimación de que la pandemia provocará una caída de 7,3% del PBI regional en América latina, los países más castigados del continente intentan avanzar en alguna reapertura, como Brasil, que sin embargo se afianza como el segundo país en cantidad de casos y tercero en número de fallecidos en todo el mundo.
Según los cálculos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el derrumbe global llegaría hasta el 8,8% si ocurriera un rebrote, alarma latente en los gobiernos de todo el mundo, al punto de que el propio Alberto Fernández señaló que si aumentan los casos diarios en Argentina, habría que «volver a la cuarentena absoluta».
La región vio subir en forma progresiva y preocupante la cantidad de muertes diarias en Colombia, hasta llegar a 64 el martes, mientras Brasil se mantiene como foco principal con más de 38.000 fallecidos. Sin embargo, el presidente Jair Bolsonaro acusó ayer a la Organización Mundial de la Salud (OMS) de desarrollar un plan para «quebrar» la economía brasileña, al recomendar la cuarentena para frenar la propagación del virus.

Relajamiento.
Mientras tanto, el Congreso brasileño aprobó el uso obligatorio del tapabocas en todo el país y la Corte Suprema ordenó contar los casos y muertes por coronavirus como se hacía desde el inicio de la pandemia, y no de la forma que impuso el gobierno el sábado. A pesar de la preocupante situación sanitaria, el gigante sudamericano se encuentra en proceso de aliviar restricciones. Después de dos meses de inactividad, ayer reabrieron los comercios de San Pablo, estado que registró un nuevo récord de muertes por coronavirus.
En Chile, por su parte, siguen las malas noticias sobre la pandemia: ayer informó 192 fallecimientos en los últimos cuatro días (2.475, en total) con más de 5.500 nuevos contagios.
Otro país muy comprometido es Perú, octavo en el listado mundial de casos positivos y segundo en Latinoamérica, que anoche había sobrepasado la barrera de los 200.000 contagios.

La pospandemia.
Mientras tanto, en los países más castigados de Europa las consecuencias de la enfermedad parecen más leves que las políticas: pasado el pico de casos y muertes, germinan ahora diversas acusaciones sobre la gestión de los gobiernos ante la emergencia. Por ejemplo, el primer ministro italiano Giuseppe Conte y dos de sus ministros deberán declarar mañana ante la Fiscalía de Bérgamo, que investiga por qué no se instauró una zona roja en las localidades de Nembro y Alzano, focos epidémicos en esa provincia del norte.
También España transita la efervescencia política pospandemia, aunque en este caso el presidente Pedro Sánchez pudo recomponer apoyos fuera de la alianza de gobierno y consiguió que el parlamento aprobara el primer ingreso mínimo vital a nivel nacional, que llegaría a 850.000 hogares (unos 2,4 millones de personas), en situación o riesgo de pobreza, y fue presentado como un «escudo social» frente a la crisis.
Otra situación preocupante es Rusia, donde la mitad de las entidades federadas comenzó la primera fase de alivio de la cuarentena y otras diez lo harán en breve. Hasta ayer, Rusia registraba 493.657 casos positivos (8.404 en un día) y 6.358 decesos (216 en la jornada de ayer).
En tanto, África presenta 200.000 casos confirmados, menos del 5% de los infectados globales, informó el Centro Africano para la Prevención y el Control de las Enfermedades. El organismo agregó que la cifra total de casos en los 54 países del continente alcanzó los 202.782, con 5.516 víctimas fatales.
Según la Universidad Johns Hopkins (USA), hasta anoche se registraban 7.297.059 casos positivos en el mundo, con 413.237 muertes.
(Télam)