“Un gesto humanitario de sensatez”

LIDER DE LAS FARC DICE QUE SOLO QUEDA CERRAR UN PUNTO EN ACUERDO DE JUSTICIA

El líder de las FARC, Rodrigo Londoño, alias Timochenko, afirmó que los negociadores de paz en Cuba ya han consensuado 74 de los 75 puntos que conforman el acuerdo de justicia, al tiempo que los delegados en La Habana valoraron como un “gesto humanitario de sensatez” el indulto a 30 guerrilleros anunciado por el presidente Juan Manuel Santos.
“Ya nuevamente hay acuerdo sobre 74 puntos de los 75. Nos queda uno. Yo personalmente siento una carga de responsabilidad muy grande ante Colombia y el mundo por el compromiso que hicimos en ese escenario que todos conocen”, señala Timochenko en una entrevista divulgada ayer en el llamado “Informativo Insurgente” que la delegación de paz de las FARC publica semanalmente en su blog.
El pasado 23 de septiembre, el presidente Santos y Timochenko mantuvieron en La Habana una reunión histórica y las partes anunciaron un acuerdo sobre justicia transicional que establece la creación de una jurisdicción especial para la paz y da un plazo de seis meses para firmar la paz.
Sin embargo, luego surgieron diferencias, ya que el gobierno dijo que sólo se acordaron las líneas generales -un escueto comunicado de diez puntos-, mientras que la guerrilla mantuvo que ya estaba cerrado el conjunto del acuerdo, desarrollado en 75 puntos.
“Dijimos al gobierno, listo, revisemos nuevamente el acuerdo. E inmediatamente se convocó a la comisión de juristas para que hicieran una revisión y miraran las inquietudes del gobierno. Estuvimos en disposición de rediscutir lo que ya se había discutido y acordado”, señala Timochenko.

Encuentro provechoso.
Sobre la reunión que mantuvo el viernes con Enrique Santos, el hermano del presidente, el máximo jefe de las FARC indicó que fue un “encuentro muy provechoso”, en el que hablaron “con mucha sinceridad”.
Santos envió a su hermano como emisario a La Habana para trasladar a Timochenko su propuesta de que las negociaciones entren en una especie de cónclave, sin ciclos ni recesos, para acelerar los acuerdos de paz.
Aunque el jefe insurgente no aclara sí han aceptado esa propuesta sí señala que es necesario que “la mesa de conversaciones se dinamice, alcanzar una dinámica que permita llegar cuanto antes al acuerdo final”.
A juicio de Timochenko, para agilizar las conversaciones hay que superar “ese estado permanente de sospecha entre las partes”, ya que no sólo se trata de “cambiar la metodología, sino también de cambiar la dinámica de sospecha”.

Indulto.
Por otro lado, los negociadores de las FARC valoraron como un “gesto humanitario de sensatez” el indulto a 30 guerrilleros anunciado por Santos, aunque insistieron en la necesidad de liberar a los 80 prisioneros de esa guerrilla “en grave estado de salud”.
“Sin duda es un gesto humanitario, de sensatez, que puede ser el comienzo del reconocimiento de las justas reivindicaciones enarboladas por los prisioneros políticos a lo largo de muchos años y una medida de desescalamiento del conflicto”, afirmó ayer Pablo Catatumbo, alias de Jorge Torres Victoria.
El gobierno concedió el domingo el indulto a 30 integrantes de las FARC que no han cometido “delitos graves” y están presos en cárceles del país, los cuales serán liberados antes de fin de año.
“Estamos seguros de que estos hombres y mujeres que van a recuperar la libertad saldrán imbuidos de un espíritu de paz y esperanza y empeñarán sus esfuerzos en seguir luchando por una Colombia democrática y con justicia social, que es la que anhelamos todos”, subrayó Catatumbo.
Para la insurgencia es también un “gesto positivo” la decisión de trasladar a prisioneros de las FARC a “patios especiales” dentro de las cárceles, en los que se realizarán “brigadas de salud y programas de atención”.

Presos políticos.
Según las FARC, en Colombia hay miles de “presos políticos”, entre los que existen “numerosos casos con gravísimos problemas de salud, con requerimientos médicos de urgencia, así como enfermos terminales”.
Este indulto a guerrilleros se considera una nueva medida para restablecer la confianza y destrabar las negociaciones, en un momento en que las partes tratan de salvar sus diferencias a la hora de interpretar la letra pequeña del acuerdo de justicia que anunciaron el pasado 23 de septiembre. (Télam)