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Advierten impacto en la industria nacional

ACUERDO CON LA UNION EUROPEA

Propiedad intelectual, comercio agrícola y compras del Estado son los tres puntos donde la Unión Europea presenta una posición intransigente para proteger a sus empresas y productores. A pesar de los reiterados fracasos para alcanzar un acuerdo, los equipos técnicos de ambos bloques comerciales aceleraron las negociaciones la última semana en Bruselas. La delegación argentina estuvo encabezada por los ministros de Relaciones Exteriores, Jorge Faurie, y de Producción, Dante Sica.
Entre los puntos más duros de la negociación está la restricción exigida por Europa para los cupos de importación de productos del Mercosur, tanto de origen vegetal como animal, con el aditamento de mantener la prohibición absoluta para los transgénicos. El sector agropecuario es uno de los pocos que podría beneficiarse de la apertura comercial ya que el acuerdo lesiona al sector industrial. Las principales cámaras empresarias del Mercosur reclaman la inclusión de una «cláusula de desarrollo industrial» y la preservación de diversos instrumentos de protección a la producción y el empleo «fundamentales para el funcionamiento actual y futuro del Mercosur».

Duras críticas.
Varias voces opositoras se alzaron ayer para criticar el acuerdo del Mercosur con la Unión Europea. Alberto Fernández, precandidato presidencial del Frente de Todos, dijo en Twitter que «no queda claro» cuáles son los beneficios para la Argentina, «pero sí queda claro» que se perjudican «nuestra industria y el trabajo argentino». El ex jefe de Gabinete opinó que «un acuerdo así no genera nada para festejar sino muchos motivos para preocuparnos».
El senador nacional Fernando «Pino» Solanas fue otra voz que se alzó crítica contra el acuerdo que se firmó ayer. El actual senador capitalino y primer candidato a diputado nacional en la ciudad de Buenos Aires por el Frente de Todos, no dudó en decir que se trata de «un día negro». En su cuenta de Twitter, Solanas arremetió contra el documento que se firmó luego de dos décadas de negociaciones. «Confirma una política que vulnera nuestra producción y soberanía económica, atándonos a carros ajenos en una época de turbulencia», escribió el cineasta en la red social.
En otro tuiteo, el senador definió como «lógico» lo expresado por Jean-Claude Juncker, el titular de la Comisión Europea. «El Mercosur decidió abrir sus mercados a la Unión Europea. Esto es grandioso para las compañías», había celebrado el luxemburgués. Para el director de La hora de los hornos, por el contrario, «el impacto generado podría ser devastador ante la fragilidad actual» y prometió su voto negativo cuando se debata en el Congreso. «No puede ser que Macri en su ocaso siga entregándonos», apuntó Solanas, que manifestó que el acuerdo «significa mayor reprimarización de la Economía y un ataque desleal a la industria nacional».

Detalles.
Las negociaciones habían empezado veinte años atrás, se estancaron en 2004 y fueron retomadas en 2010. A partir de este momento hay seis meses para discutir los detalles y enviarlo a los parlamentos de los más de veinte países involucrados. Recién cuando obtenga la aprobación legislativa entrará en vigor.
Otra voz crítica fue la del ex ministro de Economía Axel Kicillof, quien retuiteó las declaraciones del ex secretario de Relaciones Económicas, Carlos Bianco. «No hay ningún beneficio para la Argentina en este acuerdo. Ninguno. Cero. Es como el tratado Roca-Runciman de 1933 pero sin la carne», dijo el ex funcionario.

Preocupación.
Por su parte, la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur también hizo saber su posición negativa al acuerdo. A través de un comunicado advirtió «la total falta de transparencia y opacidad con la que se han llevado adelante las negociaciones» y manifiestó su «legítima preocupación por un acuerdo que no tiene en cuenta las sensibilidades de ambas partes en materia de empleo ni la necesidad de que el mismo contribuya a un esquema de desarrollo simétrico y equilibrado de las dos regiones».
En otro pasaje la Coordinadora consideró que «la amplitud de la cobertura como la finitud de los plazos de desgravación atentan contra una transición ordenada de los sectores productivos hacia una situación de libre comercio birregional» y manifestó su rechazo a «la extensión de las patentes y a la protección de los datos de prueba». Además, reclamó «apoyo financiero» y «transferencia tecnológica» en favor de las pymes «para poder afrontar positivamente un proceso de apertura comercial, modernización tecnológica y mejora de la competitividad». (Página12.com)