domingo, 22 septiembre 2019
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Autores unidos por la crisis

ESCRITORES ENVIARON UNA CARTA A ALBERTO FERNANDEZ

El candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, se comunicó con Claudia Piñeiro para reunirse con ella. La autora de Las viudas de los jueves decidió convocar a sus colegas para debatir el texto de un documento con las demandas del sector. «En medio de la crisis que atraviesa el país y conscientes de sus urgencias, las, los y les escritores creemos que la implementación de políticas públicas federales tendientes a proteger al sector y a les escritores como trabajadores es una tarea imprescindible. Sostenemos la necesidad de asegurar la libre circulación de la cultura, sin condicionamientos ideológicos, de género ni religiosos, que garantice la pluralidad de voces», plantean en una carta dirigida al futuro presidente de Argentina.
La «Asamblea Autoconvocada de Escritores», que se reunió el lunes por la tarde en el departamento de Piñeiro, está integrada por Ana María Shua, Juan Sasturain, Guillermo Martínez, Tamara Kamenszain, Sergio Olguín, Cecilia Szperling, Esther Cross, Elsa Drucaroff, Gabriela Massuh, Alejandra Laurencich, Liliana Escliar, María Inés Krimer, Horacio Convertini, Julián López, Betina González, Osvaldo Aguirre, Gonzalo Unamuno, Franco Vaccarini, Deborah Mundani y Enzo Maqueira, entre otros.
Desde Córdoba también adhieren María Teresa Andruetto, Eugenia Almeida y Perla Suez. Y desde Chaco, Mempo Giardinelli. Los escritores despliegan cuatro demandas en la carta. La primera es la restitución del Ministerio de Cultura, que comenzó en mayo de 2014 cuando asumió Teresa Parodi como ministra y fue degradado por el actual gobierno al rango de una Secretaría, dependiente del Ministerio de Educación. En la segunda manifiestan el apoyo a la creación del Instituto Nacional del Libro Argentino (INLA), un proyecto de ley que presentó el diputado Daniel Filmus. La tercera implica políticas activas por parte del Estado de promoción y fomento del libro y la lectura. Y, finalmente, piden la revisión de las condiciones tributarias, previsionales y de seguridad social de los escritores.
«Las condiciones en las que creamos nuestras obras son muy precarias», dice Betina González a Página/12. «No existe un rubro en la AFIP que sea ‘escritor’, como sí existe para los artistas o actores. Estamos borrados del mapa tributario y los que vivimos en provincia terminamos pagando Ingresos Brutos, algo que los escritores en Capital no hacen y que no deberían cobrarnos, porque el ingreso bruto tiene que ver con otro tipo de actividades. Los escritores somos trabajadores desprotegidos; no tenemos obra social y no tenemos jubilación. Hay solo cinco provincias, incluyendo a CABA, que contemplan la jubilación de escritores, pero exigen casi la indigencia para otorgarla. Y lo que otorgan no es una jubilación digna», explica la autora de Las poseídas, premio Tusquets de novela.
«El escritor decimonónico que se quedaba en su casa escribiendo su obra y tenía otros recursos para vivir es una figura que en el imaginario del mundo cultural sigue jugando. Pero eso ya fue; los escritores trabajamos y producimos cultura, dando clases, charlas, escribiendo artículos para distintos medios y presentando libros», agrega González que apoya la creación del INLA, pero recuerda que en marzo circuló un documento de la Unión de Escritoras y Escritores en donde se reclamaba que el proyecto no mencionaba a los escritores. «Se habla de fomentar a las editoriales y promover la producción y comercialización del libro, pero no se contemplaba la desprotección que los escritores tenemos frente al mercado», precisa la autora de América alucinada y El amor es una catástrofe natural, que es docente en la Universidad de Buenos Aires. «El libro no va separado de la educación; la lectura no es un área que compete a los escritores o a un grupito de personas que les gustan los libros. La lectura es pensamiento, es capacidad para elegir y para pensar políticamente».
«El escritor es la mano de obra más barata del mundo. No solo los contratos siempre juegan a favor de las editoriales, sino que además el trabajo del escritor no se reconoce porque no se paga. Está siempre supeditado a la suerte que corra en el mercado, es decir a las ventas. Y ahí tiene un ínfimo porcentaje», advierte Gonzalo Unamuno. (Pagina12.com)