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Benefician a represor con prisión domiciliaria

ERNESTO BARREIRO ERA JEFE DE INTERROGATORIOS EN LA PERLA

En la semana que pasó dos decisiones contrapuestas conmocionaron a la Córdoba que acompañó y apoya los juicios por delitos de lesa humanidad. La más shockeante, fue la concesión del beneficio de prisión domiciliaria para Ernesto «el Nabo» Barreiro, uno de los represores emblemáticos del terrorismo de Estado durante la última dictadura en Córdoba. La otra fue que Gustavo Adolfo Alsina, conocido como «el estaqueador», deberá volver tras las rejas del penal de Marcos Paz, ya que la Corte Suprema de Justicia le revocó su domiciliaria.
El mayor sacudón ocurrió el jueves, cuando la Cámara Federal de Apelaciones local (Sala A) le permitió al Nabo Barreiro pasar de la celda de Campo de Mayo a su departamento de la Avenida Las Heras 1975, en Recoleta. Con los votos a favor de Graciela Montesi, Ignacio María Vélez Funes y Eduardo Avalos, Ernesto Enrique Barreiro, que fue jefe de «interrogadores» del campo de concentración de La Perla -por donde pasaron y desaparecieron más de 2.500 personas- podrá vivir en su departamento.

Argumentos.
Entre los argumentos de los camaristas, además de los 71 años del represor, se detallaron informes médicos que se le realizaron en la Unidad 34 del Servicio Penitenciario Federal y en clínicas de extramuros: padece de hipertensión, «y existe elevado riesgo de muerte súbita del interno». También, y según un informe de la psicóloga Karina Monson (fechado el 5 de septiembre de 2018), «se lo observa ansioso, inquieto, verborrágico y sumamente irritable. Ernesto (sic) se encuentra muy triste y deprimido, con un estado anímico bajo, muy pesimista, se siente abatido y sin ganas».
A ese informe se le sumó el del psiquiatra Domingo Mamone, forense del cuerpo médico de la Corte Suprema de Justicia, quien concluyó que «las facultades mentales de Ernesto Barreiro en el momento del examen encuadran dentro de los parámetros considerados como normales». Aunque «presenta signos de trastorno distímico (afectivo)».
Barreiro cumple sentencia en Campo de Mayo luego de la condena a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad a la cual lo sentenció el Tribunal Oral Federal 1, presidido por Jaime Díaz Gavier, el 25 de agosto de 2016, cuando finalizó el proceso. Previo a ese primer juicio (el segundo fue el caso Montiveros), Barreiro fue extraditado desde los Estados Unidos, donde vivió dos décadas amparado por las leyes de Obediencia Debida y de Punto Final.
El fiscal de la Cámara Federal, Alberto Lozada, dijo que «podría apelar la prisión domiciliaria» luego de la feria judicial. Esto es: a partir del 24 de julio, cuando recomiencen las actividades en los Tribunales. Hasta entonces, Barreiro será un vecino más de Recoleta.

Estaqueador.
Los vientos en la Corte Suprema de Justicia corrieron en dirección contraria para Gustavo Adolfo Alsina, «el estaqueador». El hombre que amarró al piso (al menos) a dos personas en la UP1, la Cárcel del barrio San Martín, durante el cruel invierno de 1976, cuando el Estado argentino fusiló -fingiendo falsas fugas- a 31 presos políticos que estaban a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.
El 9 de marzo de 2017 Alsina había logrado que lo enviaran a su casa. La Cámara Federal de Casación Penal, con el voto en disidencia de Ana María Figueroa, lo benefició con el regreso a su hogar. A su favor firmaron los camaristas Liliana Elena Catucci y Eduardo Rafael Riggi, que hicieron lugar a los argumentos de su abogado defensor: los guardias del penal no lo habían llevado a sus citas médicas. Los jueces de la Corte Elena Highton de Nolasco, Ricardo Lorenzetti, Carlos Maqueda y Horacio Rosatti estuvieron de acuerdo en revocarle el beneficio de la prisión domiciliaria. Deberá volver a Marcos Paz. El único voto en disidencia fue el de Carlos Rosenkrantz. (Página12.com)