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Celebran el Día del Vino Argentino

INDUSTRIA QUE SIGUE CRECIENDO EN PLENA PANDEMIA

Los despachos de vinos al mercado interno siguen en alza y marcan un cambio en la tendencia para 2020, pese a la pandemia, mientras un nuevo incremento mostrado por las estadísticas se convierte en el mayor motivo celebración para esta industria, en el «Día del Vino, Bebida Nacional» que se conmemora cada 24 de noviembre.
Según análisis del Instituto Nacional de Vitivinicultura, el acumulado de los primeros ocho meses del año continúa consolidando una tendencia positiva y ofrece un panorama optimista para festejar diez años de la instauración de esta fecha para homenajear al vino argentino: fue en 2010 cuando se firmó el Decreto 1800, confirmado por la ley Nº 26.870. Argentina es el primer país productor de vino que consigue esta declaración, resaltando el valor cultural del vino y su rol en la identidad nacional.
Durante el mes de agoto, los despachos al mercado interno superaron los 85 millones de litros y totalizaron 621 millones de litros como acumulado de los ocho primeros meses, con un crecimiento del 8,2% respecto a igual periodo de 2019 y logrando durante 2020 revertir la tendencia de los últimos cuatro años en la vitivinicultura argentina.

El mayor crecimiento.
Argentina aprovechó los problemas climáticos en el hemisferio norte para convertirse en el territorio que más vio crecer sus exportaciones vitivinícolas en lo que va del año, con un crecimiento de 35,7%. De acuerdo al INV entre enero y octubre se exportaron 337,5 millones de litros de vino, es decir 88,8 millones más que en el mismo período de 2019, siendo «tractorizadas» por la venta de vino a granel, que arrojaron un crecimiento de 90,5%, aunque el vino fraccionado también operó en suba con una variación positiva de 6,1%. Ya en 2019 se había logrado un aumento del 7,3% en exportaciones, hasta rozar los 272 millones de litros, la mayor cantidad de los últimos seis años.
El sector se benefició con un esquema de nuevos reintegros a las exportaciones para posiciones arancelarias de vinos y mostos, con un impacto en 690 empresas exportadoras y una inversión pública extra de más de 200 millones de pesos. Además, Argentina todavía tiene un enorme potencial en exportaciones porque sigue siendo el país productor menos internacionalizado del hemisferio sur.
En contra juegan los altos aranceles que impiden el crecimiento de exportaciones en mercados clave como la Unión Europea, China, Corea, Japón y México. Según el Wines of Argentina (Wofa), entre los principales productores de vino a nivel mundial Argentina es el que menos recursos invierte en promoción al exterior

No solo Malbec.
Si bien Mendoza acapara el 70% de la producción nacional, cada vez hay mejores vinos de otros terruños, como San Juan, La Rioja, Catamarca, Salta, Jujuy, Río Negro, Córdoba, Tucumán, Neuquén, Buenos Aires, Chubut y La Pampa. Otro dato a favor es que el Malbec, la cepa insignia de los vinos argentinos, no fue el único protagonista de los reconocimientos internacionales y la diversidad es fundamental para mantener un posicionamiento.
El crítico estadounidense James Suckling eligió esta semana en su ranking como mejor vino del mundo al «Pinot Noir 32 2018» producido por la bodega Chacra, ubicada en Mainqué, Río Negro.
Y hace dos años, La Mascota Cabernet Sauvignon 2016 ganó el premio al mejor vino tinto en Vinalies Internationales, uno de los concursos más prestigiosos del planeta. Su enólogo, Rodolfo «Opi» Sadler afirmó que «los cabernets de La Mascota fueron un gran éxito en los Estados Unidos en los últimos años, y hemos demostrado que los vinos argentinos pueden sobresalir en variedades distintas al Malbec».
En el norte argentino el fenómeno de calidad se repite en Salta y Catamarca donde el torrontés y otros grandes tintos como el tannat y cabernet franc reproducen lo mejor de los Valles Calchaquíes. Alejandro Pepa, enólogo de Bodega El Esteco (Cafayate, Salta) recordó que el año pasado «los principales destinos para exportación de Torrontés fueron Estados Unidos, Reino Unido, Brasil, Canadá, Rusia, Suecia, Dinamarca y Japón. Al igual que en las viñas cuyanas, el Torrontés va encontrando preferencia entre los consumidores y entre 2010 y 2019 crecieron 15 % sus despachos».
Otra zona nueva para la vitivinicultura es Chapadmalal, cerca de Mar del Plata. El ingeniero agrónomo Marcelo Belmonte, responsable de viñedos de Bodega Costa & Pampa, exlicó que «los análisis climáticos empatan la zona de Chapadmalal con Burdeos, en Francia. El estrés ambiental que generan las condiciones de la costa bonaerense permiten que variedades como el Albariño, el Sauvignon Blanc y el Pinot Noir se den de manera excepcional».
(Télam)