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De socióloga a exitosa influencer

Lo primero a tener en cuenta es que Paulina Cocina no se llama Paulina sino Carolina y tampoco se considera una cocinera, sino simplemente alguien que cocina. Pero ese es el seudónimo que eligió para presentarse en sus videos con los que se tomaba un recreo mientras cursaba un doctorado en Sociología en Barcelona.

Pero la actividad que comenzó como un juego en junio de 2009 la encontró en la actualidad convertida en una estrella de las redes sociales: 2.790.000 millones de seguidores en su canal de Youtube, 687.000 en Instagram, 379.000 en Facebook y 17. 000 en Twitter. Uno de sus videos más vistos con la receta de las medialunas de manteca tuvo 8 millones de visualizaciones y cualquiera de sus preparaciones promedia los 3 millones.

Durante mucho tiempo, Paulina se negó a ponerse la etiqueta de influencer. Ahora lo piensa un poco: “¿La primera influencer de la cocina? En la Argentina podría ser. De las primeras, seguro”, le cuenta a Télam en un alto en la grabación de sus videos.

Vivir en las redes.

Lo demás lo ha contado innumerables veces y son cosas que ninguno de sus seguidores desconoce: está casada con un psicólogo colombiano, tiene dos hijos y es socióloga con un basto trabajo en procesos de migración. No maneja y no tiene auto, es atea pero devota de San Expedito, hincha de Independiente y casi adicta a los documentales. Los datos están ahí en un video titulado “50 cosas sobre mí” en el que se presenta a sus fans. Está en su canal entre la “Biblia de las ensaladas”, la receta del brownie de berenjenas, los secretos de la pizza y sus famosos Meal prep, en los que resuelve almuerzos, cenas y viandas para el trabajo de toda una semana en apenas unas horas

Aunque confiesa que desde que hace Paulina Cocina es “mucho más feliz” y se levanta entusiasmada cada día, de ningún modo reniega de la sociología. “Me aporta una mirada especial. Yo le brindo a la cocina el recorrido que he tenido en mi carrera. Creo que me da una visión especial sobre lo que son las redes sociales y las tendencias digitales que me suman”, dice.

A la hora de explicar la repercusión de sus recetas, Paulina resalta que detrás de su imagen desfachatada y espontánea hay un enorme esfuerzo: “Hay un equipo detrás y me lleva un montón de trabajo. Paulina Cocina me ocupa 24/ 7 y no me lleva más porque el día tiene 24 horas…. De hecho es un problema que tengo: me cuesta mucho bajar un poco el ritmo de trabajo. No paro. Más en esta época en la que es un momento de mucho crecimiento”.

El imperio Paulina.

El crecimiento del que habla, además de sus canales en las redes, son sus cursos de cocina, tres e-books, una línea de delantales y otra de remeras, y los auspicios de sus videos de recetas.

Paulina reconoce que el público llega por su cocina a la que define así: “Paulina Cocina tiene ‘una línea editorial’ de que cualquier persona en cualquier lugar del país tiene que poder encontrar los ingredientes y también reproducir los procesos de mis recetas. No uso ingredientes muy gourmets o ingredientes que no son fáciles de encontrar o que solo están en Buenos Aires. Y si alguna vez los uso, siempre doy un reemplazo para que la gente pueda hacer la receta igual. Tampoco utilizo máquinas muy sofisticadas. Me alcanza con una licuadora, una batidora, cosas que hay en cualquier casa. Busco recetas caseras y accesibles para todo el mundo”.

Pero además de recetas y trucos de cocina, Paulina organiza competencias con otros youtubers del ámbito de la gastronomía, como Mati Chavero y tiene un intercambio muy activo con otras estrellas de las redes. Antes de la pandemia fue anfitriona de almuerzos al mejor estilo Mirtha Legrand al que están invitados los influencers del momento, como Angie Velasco, Marito Baracus, Magalí Tajes, Kenji.

Con el aislamiento, la interacción mutó en “La Caja de Paulina”, una serie de videos en los cuales la cocinera le manda un paquete a un youtuber amigo con todo lo necesario para armar una receta y le da instrucciones de modo remoto para que logren su cometido. No invita famosos de la “tele” sino de la plataforma de videos, porque, como argumenta parafraseando una cita histórica: “Como diría Perón: para un youtuber no hay nada mejor que otro youtuber”. 

“A mi público le gustan estos intercambios. Apunto a gente más joven que yo (N.R: tiene 43 años), de entre 25 y 35 años. Aunque es cierto que hay abuelas y nietos que miran mis videos, en general el grueso es gente joven”, analiza con datos en la mano ya que se confiesa una “enferma de las métricas y de las planillas de Excell”.

El nuevo hito en la vida de la cocinera más carismática de Youtube se llamará “Noches de verano” y tendrá lugar el sábado 12 de diciembre y se presenta como un espectáculo “más que especial para los amantes de la cocina”. En palabras de Paulina: “Es un streaming, un espectáculo on line que producen Paola Luttini que es productora de Sex, de Muscari y Tefi Russo, compañera de aventuras en esta cosa de ser influencer. Nos repartimos así: yo conduzco, Tefi Russo es anfitriona y después van a estar cocinando entre otros: Sofi Pachano, Feli Pizarro, el Gordo Cocina, Ramón de Gluten Morguen y Cande Molfesse. También va a haber música. Es un espectáculo super lindo que me tiene muy entretenida y me permite trabajar con gente que me encanta”.

El secreto para divertirse y pasarla bien parece ser que en todo lo que hace -el show, los videos, los cursos y los e-books- Paulina despliega idéntico entusiasmo y carisma. De hecho, mucho de su contenido en redes es ajeno a la gastronomía. Así pasa con la serie “Onvres” (sic) un desopilante consultorio sentimental, los videos en los que dirime conflictos con sus hijos de ocho y seis años mediante una “oficina de quejas” en la que encarna a una empleada pública con mucho de la que popularizó Antonio Gasalla y algunos que cuentan su vida cotidiana, su pasión por Independiente o que dio su primer beso en una comisaría. Ella jura que “son contenidos 100 por ciento espontáneos”. “Así como planifico una receta de pan dulce cada vez que llega diciembre, no planifico un posteo en Instagram con este chiste o un video con mis hijos. Yo creo que le da como un respiro a la cuenta en el medio de tanta cocina y es algo que me gusta a mí hacerlo. En realidad, no tengo muy en claro cuánto le gusta a la gente pero a mí me divierte hacer lo que hago. Soy auténtica. A algunos les gustará y a otros no”, asegura.

Y no cuesta creerle ya que en los últimos tiempos expresó su posición a favor del proyecto de interrupción legal del embarazo y una emotiva despedida para Diego Maradona. Ambos contenidos le valieron críticas y hasta el éxodo de algunos de sus seguidores. El año pasado alguien la cruzó en redes porque usó el término “amigues” en inclusivo y las voces a favor y en contra convirtieron a Paulina Cocina en tendencia. “No son nada y Paulina es pueblo”, terció Narda Lepes, que salió en su defensa, a capa y espada. (Télam).