“Dormí toda la noche abrazado al casco”, dijo el veterano tras recuperarlo

El veterano de la guerra de Malvinas, Jorge Alberto ‘Beto’ Altieri, recuperó en las últimas horas el casco que le salvó la vida en la batalla de Monte Longdon en 1982, luego de que fuera retirado de una subasta en Londres, y contó que durmió “toda la noche” junto al preciado objeto.

“Lo tuve al lado mío durmiendo conmigo toda la noche como si fuera un osito”, cuenta Altieri emocionado, mientras va camino a La Plata para reencontrarse con un amigo del Regimiento número 7, con quien combatió en las islas hace 37 años, y donde será recibido por autoridades de la ciudad.

El ex combatiente, que vive en Lanús, venía luchando hace cuatro años para recuperar el casco, cuando un amigo le avisó hace pocos días que estaba en una subasta en internet en Londres.

Pudo reconocerlo a través de las fotos en las que se veía el agujero de la esquirla y la etiqueta que Altieri había puesto con su nombre y regimiento del lado de adentro del casco.

El casco estuvo en la subasta por última vez hasta hace unos días con una base de 10.500 libras (13 mil dólares) pero el dueño lo retiró y al día siguiente el ex combatiente recibió una llamada anónima diciendo que pronto se reuniría con el objeto. Un empresario argentino lo había comprado.

“Me siento muy alegre de haber podido recuperar el casco que me salvó la vida. Nunca pensé que lo iba a volver a tener así, junto a mí. Lo voy a tener unos días conmigo y lo llevaré a recorrer varios lugares; en primer lugar a la bóveda del cementerio de Lanús donde están enterrados mis padres”, contó.

El próximo 2 de abril fue invitado a la provincia de Jujuy para dar una charla. Hacia allí viajará con el casco. Previamente estará en un centro de ex combatientes en Luján y también en Lanús. Después de todo el recorrido, Altieri quiere donarlo al museo Malvinas, que funciona en el predio de la Ex Esma.

“Desde ayer que estoy como sin palabras, como si fuera todo un sueño. Me llaman de todos lados”, expresa el veterano, que vivió todo el proceso de recuperación junto a su hijo Jorge, que hoy cumple 26 años.

Por último, cuenta que -desde la guerra de 1982- volvió 3 veces a las islas. “Mi sueño ahora es poder volver pero junto a mis hijos”, dice.
Después de la guerra, Altieri -de 56 años- vendió bolsas de residuos en la zona del Planetario, en la ciudad de Buenos Aires, por la discapacidad que contrajo tras sufrir la pérdida de un ojo durante la batalla de Monte Longdon.

Altieri, que trabajó en PAMI y recibe una pensión retroactiva a 1990, integra el Centro Argentino de Heridos en Malvinas y busca que el Estado les reconozca a los que sufrieron discapacidad y a los familiares de los soldados que murieron en la guerra, el dinero de las pensiones pero retroactivo a 1982.

Además, el veterano contó como fueron las circunstancias del combate en el que casi pierde la vida.
“Con mis compañeros combatí contra el Tercer Batallón de Paracaidistas británico en Monte Longdon donde fui alcanzado por una esquirla de una bomba inglesa que mató a varios de los nuestros e hirió a muchos y ese casco me salvó la vida”, recordó ‘Beto’.

Y describió: “La esquirla me pegó justo en la frente, e incluso en las fotos de la página de subastas se podía ver el agujero que le dejó; a mí esa herida me sacó el ojo izquierdo y perdí tejido encefálico de la zona izquierda del cerebro que coordina la conducción del brazo derecho, la pierna derecha y el habla”.

“Todavía recuerdo lo fría que se sentía sobre mi cara la sangre que me brotaba de la cabeza, porque en el frío de las islas todo se congelaba enseguida; mis compañeros me bajaron del monte al pueblo ni bien pudieron, allí me hicieron curaciones y el 14 de junio me replegaron al continente sin darme cuenta que el casco había quedado allá, dónde lo encontró uno de los paracaidistas ingleses que habíamos combatido en el monte”, señaló.

Cuando relata todo el recorrido que debió hacer para volver a encontrarse con su casco, el ex combatiente destacó: “Mucha gente quiso ayudarme y hasta empezaron a organizar para hacer una colecta y poder comprar el casco cotizado en unos 520.000 pesos. Yo dije que no, que era demasiado, que había muchas necesidades para gastar ese dinero en el casco. Pero llegó esa llamada y me cambió la vida”.

El casco fue entregado junto a una carta escrita en inglés cuya traducción decía lo siguiente:

Querido señor Altieri,

Estoy muy contento de que vuelva a tener su casco; su historia es asombrosa. Por favor, ahora sosténgalo fuerte y nunca deje que se lo quiten nuevamente.

Lamento que haya tardado tanto en entregártelo, pero ésta era una de las piezas más preciadas de mi colección y para mí era difícil deshacerme de ella, más aún después de conocer la asombrosa historia que la rodeaba. Soy un veterano submarinista y un coleccionista, así que para mí también fue conflictivo.

Desafortunadamente, a lo largo de estos años he recibido muchos mensajes abusivos que probablemente me hicieron ser más determinante en querer mantener el casco conmigo.

Sin embargo, el empresario anónimo que me contactó fue muy razonable, una persona educada y confié en él para hacer lo correcto.

En cuanto a los precios, esto no es inusual en el Reino Unido y en los Estados Unidos, cuando se trata de una pieza militar de este calibre. No estaba inventando los precios, sin embargo no deja de ser una pieza militar.

De todos modos, disfrute la atención de los medios de comunicación y mantenga el casco en exhibición.

Los mejores deseos. Bruce Wilson

(Infobae y Télam)

Foto: Infobae