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El comercio lucha contra la cuarentena

ALTO ACATAMIENTO Y CONFUSION POR EL CIERRE DE COMERCIOS NO ESENCIALES

Gran acatamiento de la medida de cierre de algunos comercios «no esenciales» se observó el martes en las zonas neurálgicas de la ciudad de Buenos Aires aunque también se vivieron episodios de confusión de parte de los comerciantes por las nuevas disposiciones del gobierno porteño en el marco de la nueva etapa de la cuarentena que rige hasta el 7 de junio.
Unos 10.000 comercios considerados «no esenciales», como viveros, jugueterías, librerías y joyerías, entre otros, habían sido autorizados a abrir el 12 de mayo pero ayer tuvieron que cerrar sus puertas por el aumento de los contagios de coronavirus en la Ciudad.
«Hace más de 10 días que estaba con atención al público. No sabía que no podía tenerlo abierto hoy, no me había quedado claro. Entiendo igual que me digan de cerrar las persianas», dijo Alejandro, dueño de una librería cercana a la esquina de las avenidas Corrientes y Pueyrredón, que recibió a dos clientes en su local hasta que llegaron los agentes de la Agencia Gubernamental de Control (AGC) y le pidieron que cierre.
«Trato de vender por WhatsApp, viene muy flojo pero bueno siempre es un poco más que cero», agregó el hombre, cuyo local quedó comprendido en los cierres de la avenida Corrientes, entre Julián Álvarez y Acevedo, y entre Cerrito y Boulogne Sur Mer, que dispuso el gobierno porteño.
Ricardo, el inspector de la AGC que venía supervisando locales por avenida Corrientes, comentó que «les pedimos que tengan las persianas bajas. Mucha gente sabía de las restricciones pero hay algunos que tenemos que recordarles. Por suerte hay buena onda, se les explica y la gente lo toma bien».
El gobierno porteño informó que 250 agentes y funcionarios estarán en las calles para fortalecer la concientización y en los comercios, mientras más de 100 inspectores de la AGC relevarán los más de 32 Centros comerciales a cielo abierto de la ciudad.
«Hay 140.00 comercios en total en la Ciudad; 50.000 son esenciales y 60.000 no lo son pero con posibilidad de abrir desde el 12 de mayo, mientras que hay 30.000 no esenciales sin posibilidad de abrir, como negocios de indumentarias y otros», informó el gobierno de la Ciudad.

Floresta.
En la avenida Avellaneda en Floresta, donde el gobierno dispuso el cierre de locales entre Bahía Blanca y Terrada, se vio a todos los comercios cerrados y muy pocos peatones.
Javier, diariero que tiene su puesto en Avellaneda y Emilio Lamarca, comentó que «hay poca gente pero al principio de la cuarentena era peor».
Horacio, que tiene un local de venta de ropa sobre la avenida, aseveró que «hacemos únicamente envíos por WhatsApp. No nos dejaron abrir nunca, tenemos que estar con la persiana cerrada».
Paulo, que tiene un kiosko en la avenida Nazca y Avellaneda, afirmó que «por el momento sigue igual. Se veía más gente hace unos días porque empezaron a venir empleados pero con el cierre de hoy ya no. Habían abierto varios bazares y bijouterie».

Liniers.
En Liniers, los locales de la avenida Rivadavia en las cercanías de la avenida General Paz tuvieron que cerrar por ser un «centro de trasbordo» de pasajeros y también hubo confusión entre los comerciantes que debían acatar la medida.
Ezequiel, dueño de una marroquinería en la colectora de General Paz, explicó: «Acá puedo abrir, las restricciones son para los locales sobre Rivadavia. Hace 10 días que pude abrir, antes estaba cerrado».
En Liniers las restricciones comprenden los comercios no esenciales sobre la avenida Rivadavia entre Timoteo Gordillo y General Paz.
Paula, que tiene su marroquinería sobre la calle Suárez a pocos metros de Rivadavia, tuvo que cerrar su local. «Llegué más tarde y los demás colegas de esta calle me dijeron que los inspectores les hicieron cerrar. Veníamos abriendo hace poco menos de dos semanas. Está medio confuso, queremos que venga alguien del gobierno a explicarnos, porque es algo dispar», se quejó la mujer. (Télam)

Hogares con menos ingresos
El 38,8% de los hogares del Área Metropolitana Buenos Aires (AMBA) vieron reducir sus ingresos hasta un 50% durante el aislamiento obligatorio, mientras que para el 18,8% la merma fue incluso mayor, según un informe sobre el impacto del aislamiento elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina, de la Universidad Católica Argentina (UCA).
Estos números relevados en los Estudios Impacto Social de las Medidas de Aislamiento Obligatorio por Covid-19 en el AMBA ponen de manifiesto las dificultades que existen para una importante parte de la población para acceder al consumo básico, una situación con mayor incidencia en el conurbano.
La UCA aclaró que la encuesta Covid-19, que abarcó a 1.776 casos, es una versión abreviada de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) y no permite una medición comparativa fiable de la tasa de pobreza por ingresos, cuya estimación se conocerá en diciembre.
Entre julio-octubre 2019 y mayo 2020, se observa que el déficit de ingresos en los hogares «se incrementó de manera significativa, pasando de 13,5% a 29,4%» pero si se evalúa en términos de trayectorias, «el 8,2% de los hogares tuvieron déficit en la capacidad de consumo en ambos años, mientras que un 21,2% empeoró su situación del 2019 al 2020». (Télam)