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El negocio del fuego

Dos «profesionales poco éticos» se encuentran detenidos en Cosquín, imputados por la Fiscalía de Deán Funes como principales sospechosos de haber «organizado y ordenado el inicio de los incendios que cruzaron las sierras chicas y llegaron hasta Villa Allende quemando más de 70 mil hectáreas». Los acusados «desmontaron donde está prohibido, para ocultar eso ordenaron prender fuego y luego eliminaron las pruebas», contó Joaquín Ulises Deón, en diálogo con Radio Noticias.
Cordobés, licenciado en Geografía e investigador del Conicet, Deón es autor de un meticuloso informe con título sugestivo: «Desmontes, despojos y acaparamientos inmobiliarios, megamineros de canteras y del agronegocio en las sierras pampeanas». Entrevistado por «El Aire de la Mañana», en Radio Noticias, denunció que detrás de los incendios «existen intereses inmobiliarios, mineros y turísticos» y ofreció detalles sobre «artilugios» utilizados para burlar la ley provincial de Bosques (prohíbe cambiar los usos del suelo y determina zonas amarillas y rojas) y la «connivencia» con autoridades provinciales y municipales que autorizan sus emprendimientos.
El incendio desatado en Cosquín «fue planificado y organizado, con vehículos, combustible y mecheros» y sus responsables «ordenaron la eliminación posterior de los elementos utilizados para evitar ser descubiertos». Los imputados proyectaban «construir un complejo de cabañas y una serie de departamentos en la reserva Camín Cosquín», contó.

«Connivencia y artilugios».
No es el único caso. Por los focos en Villa Albertina (departamento Ischilín) «fueron detenidos productores ganaderos que provocaron el segundo incendio más grande de la historia de Córdoba». Deón asegura que los fuegos recientes desnudan «una falta de controles muy grave y la enorme connivencia de los municipios con el avance inmobiliario». Recordó que «el 95 por ciento de los incendios son intencionales: de los últimos 23 focos (ya arrasaron 300 mil hectáreas) uno solo fue producido por un rayo, hace tres días en la reserva del Uritorco (Capilla del Monte)».
Si bien la ley provincial 9814 prohíbe cambiar el uso que tenía el suelo antes de los incendios, «su artículo 14 autoriza excepciones cuando se trata de obras de interés público». Y eso dispara «todo tipo de artilugios legales para violar la ley». Deón identifica los tres trucos principales. «Donar una calle para ingresar a un barrio cerrado, que después igualmente será de acceso restringido porque tendrá seguridad privada». Otra estrategia es «ceder terrenos para hacer lagunas de retención o microembalses que protegen a las cuencas bajas de inundaciones». Las poblaciones se encuentran en cuencas bajas y los propietarios de las cuencas altas (donde ocurren los incendios) ceden una porción de tierra para hacer un reservorio que evite el impacto de las lluvias. «Y después solicitan un loteo en el perilago, alrededor de la laguna».
Una tercera opción es «solicitar permiso para organizar carreras de motocross, enduro o cuatriciclo». En el marco de estas competencias «luego de los incendios solicitan un cambio de uso para hacer senderos, que finalmente serán las calles y caminos de emprendimientos inmobiliarios y mineros».
Un claro ejemplo es la audiencia pública iniciada el viernes pasado «para un gran proyecto inmobiliario en La Calera, sobre un sector que se quemó cinco veces desde 2008». Los emprendedores «donan una calle y una porción de tierra para hacer una laguna de retención, pero simultáneamente piden autorización para lotear 200 hectáreas de zonas amarillas y rojas».

Muy tramposos.
En Córdoba, las audiencias públicas están reglamentadas por la ley provincial 10008 y permite la participación de «todos los ciudadanos y ciudadanas interesados» en la cuestión. Por la pandemia esta vez resultará virtual, y los empresarios aprovecharon para colocar trampas: «agregaron el artilugio de exigir Nivel 2 de Ciudadanía Digital, restringiendo notablemente la participación porque implica hacer trámites en una oficina y pagar ingresos brutos».
Deón recordó que «hubo cientos o miles de personas en audiencias publicas que duraron varios días e hicieron caer proyectos basados en mentiras y excusas legales». Una de las más emblemáticas fue la audiencia «que frenó la autovía de montaña entre Villa Carlos Paz y Cosquín. Duró nueve días». Sin embargo, ese proyecto está «en vías de reactivarse y convocarían a audiencia pública el mes que viene, con el argumento de que la autovía pasará por territorios que se quemaron. Esa aclaración explícita del proyecto demuestra claramente que debemos tomarlo como un negocio», concluye.

Negocio para Schiaretti.
Luego de los incendios el gobernador Juan Schiaretti «propuso un enorme plan de reforestación mediante un decreto que declaró la emergencia climática y ambiental en las zonas quemadas». Aunque parece una iniciativa destinada a recuperar lo perdido, Deón advirtió que generó «una rispidez enorme en el gobierno, porque los técnicos del área reclaman que no ingrese nadie a las zonas quemadas, salvo quienes conocen cómo se recupera la sierra», es decir lugareños y productores de baja intensidad que «tienen cabritas, algún burro y hacen agricultura agroecológica. Ellos necesitan y conocen el monte» afirmó.
Pero la respuesta del mandatario cordobés fue «contratar a Biofábrica, una empresa misionera de la cual su cuñado es dueño y socio. Acordó la compra de 440 mil ejemplares de especies nativas producidos en Misiones, aunque nos preguntamos qué tan nativas de Córdoba serán las especies misioneras», dice el investigador.
Esa «matriz desarrollista que domina a Córdoba tiene una pata megaminera de canteras que acapara a miles de hectáreas, especialmente en la sierras chicas» advierte. Al igual que el plan de Schiaretti, parecen ideas bien intencionadas, como «el gran proyecto de la Cámara de Empresarios Mineros de Córdoba para abastecer de harinas minerales al agronegocio».

Harinas minerales.
Bajo el argumento de «remineralizar la región pampeana, cuyos suelos están cada vez más desnudos y desgastados por la sojización», las mineras planificaron un plan de sustitución de importaciones. La tierra «demanda minerales, los productores no pueden esperar el proceso natural de voladura desde las sierras y recurren a estas harinas, importadas a través de Syngenta, Bayer, Monsanto, Dupont».
Entonces, los mineros cordobeses plantearon «ocupar ese lugar con empresas nacionales que produzcan harinas minerales». Es un negocio que «ya tiene más de 100 mil hectáreas, acaparadas tras incendios provocados para desplazar a familias campesinas y pequeños productores que fueron puesteros y viven allí desde tiempo ancestral, aunque nunca accedieron a la titularidad» de sus tierras.
Afortunadamente «los procesos de organización asamblearia que venían resistiendo la avanzada desarrollista supieron reorganizarse ahora en brigadas ambientales. Esto ha permitido que fueran relevados colectivamente los territorios incendiados y ahora puedan trabajar para que donde hubo fuego no queden negocios, sino que vuelva el bosque y se cumpla la ley».

Fuego y evacuados
Más de 20 personas fueron evacuadas ayer en dos barrios de Capilla del Monte, ante el riesgo de que las llamas alcancen la zona urbana. El incendio en la zona norte del Valle de Punilla iniciado hace seis días sigue activo y se extiende sobre un frente de 20 kilómetros. El viento dificulta la tarea de los bomberos, que aguardan las lluvias pronosticadas para las próximas horas.
Tras una intensa tarea de brigadistas en Los Cocos para proteger varios complejos turísticos que se vieron amenazados, el viento rotó al sector norte y las llamas cambiaron de dirección. Córdoba padece una sequía histórica con las lluvias más escasas de los últimos 65 años, pero varios alertas meteorológicos predicen lluvias considerables, que ayudarían a extinguir todos los focos. Desde julio hasta hoy, el fuego arrasó unas 300.000 hectáreas.
Para colaborar en la lucha contra el fuego, en cuatro camiones y tres camionetas hoy partirán hacia Córdoba 19 bomberos y bomberas de distintos cuarteles pampeanos, junto a cinco brigadistas de Defensa Civil. Su destino será La Cumbre.

FOTO: LA VOZ DEL INTERIOR.