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El virus también va a la escuela

Un grupo de científicas y científicos argentinos de diferentes disciplinas elaboraron un informe en el que muestran que, a partir del decreto presidencial que estableció un conjunto de restricciones en el AMBA, la curva de contagios de COVID-19 bajó de manera más rápida y abrupta en el conurbano bonaerense que en la Ciudad de Buenos Aires. El documento sugiere que esta diferencia se debe al mantenimiento de la presencialidad escolar en CABA. Sólo en la primera semana de virtualidad, el conurbano habría evitado 2.500 nuevos contagios con su correspondiente impacto en el número de internaciones y fallecimientos.

“Se trata de un tema muy candente, que viene muy discutido. Sobre todo, después del fallo de la Corte Suprema que, de alguna manera, señaló que no había evidencia suficiente de que la presencialidad escolar afectara la curva de contagios. Nosotros sospechábamos que sí y por eso decidimos estudiar el problema de manera más detallada”, explica el matemático Guillermo Durán, director del Instituto de Cálculo de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

De esta manera se conformó un equipo de trabajo que reunió a 16 científicas y científicos, de muy distintas áreas del conocimiento -matemática, computación, física, biología, sociología, ciencias políticas-, tanto del CONICET como de diferentes universidades nacionales, que elaboraron el “Informe sobre el impacto de la presencialidad escolar en los casos confirmados de COVID-19”.

Con ese objetivo se propusieron analizar la evolución de la situación en CABA, el conurbano y el interior de la Provincia de Buenos Aires a partir de las últimas medidas de mitigación. Para eso tomaron los datos de la base del Ministerio de Salud de Nación actualizados al 8 de mayo.

El documento recuerda que las primeras restricciones a la nocturnidad para el AMBA fueron anunciadas el 7 de abril y luego fueron profundizadas por un decreto presidencial de necesidad y urgencia anunciado el 14 de abril, norma que también dispuso la suspensión de las clases presenciales. A partir del 19 de abril comienza la virtualidad en el conurbano mientras que en CABA y el interior de la Provincia continuaron con la presencialidad.

El informe indica que la diferencia en el resultado de las medidas restrictivas entre los tres distritos fue muy notoria. Así, mientras que en el conurbano, para la semana que va del 22 al 27 de abril, los casos confirmados de COVID-19 disminuyeron un 22%, en CABA el descenso fue bastante menor, de 13,2%, mientras que en el interior provincial alcanzó el 11,4%.

Recogiendo alguna crítica, Durán -uno de los coordinadores y autores del trabajo-, contesta: “Algunos dicen que el informe no explica por qué descendieron los casos en CABA si las escuelas se mantuvieron abiertas. Eso es no entender que se trata de un problema multicausal. Está claro que en CABA las restricciones sobre la nocturnidad, las reuniones, gastronomía, comercios, generaron una disminución de los casos. Lo que estamos diciendo es que en la Ciudad ese descenso no fue más rápido y más profundo porque no cerraron las escuelas”

Otro dato interesante que destaca la investigación es que en el conurbano, si solo se hubieran adoptado las medidas restrictivas de la nocturnidad, y no la virtualidad educativa, la reducción de las contagios para el mismo período hubiera sido del 13,1 en lugar del 22% citado. Esa menor disminución hubiera significado unos 2.500 casos confirmados más a lo largo de esos cinco días, con su consiguiente impacto en el uso de unidades de terapia intensiva y el número de fallecimientos un par de semanas después. (Ver figura 1)

Por otro lado, el grupo de científicos y científicas encontró que si bien las medidas restrictivas consiguieron bajar los casos para el conjunto de la población en las tres regiones -con una caída más marcada en el conurbano-, esa diferencia se profundiza significativamente al observar lo ocurrido en la franja etaria de 5 a 11 años. Entre los chicos y las chicas de esas edades, se verifica a partir del 22 de abril -tres días después de iniciada la virtualidad educativa- un descenso abrupto de los contagios en el conurbano, mientras que en CABA y en el interior bonaerense los casos no solo no disminuyen sino que aumentan levemente, aun teniendo en cuenta el importante nivel de ausentismo que hubo esos días debido al temor de muchas familias que decidieron que sus hijos no asistieran al colegio.

Luego de realizar este examen minucioso, el documento concluye: “En un contexto de alta cantidad de casos, la suspensión temporal de la educación presencial en el conurbano a partir del DNU presidencial disminuyó la circulación viral comunitaria y produjo una disminución más veloz y pronunciada de la cantidad de casos confirmados en el conurbano en comparación con CABA y el resto de la Provincia de Buenos Aires, donde se mantuvieron las clases presenciales”.

Mirando hacia el mediano plazo, Durán vaticina que esta ventaja del conurbano se va a ir diluyendo. “Lo más probable es que, con el correr del tiempo, dada la gran circulación de personas que hay entre los dos distritos, las diferencias dejen de marcarse y las curvas tiendan a converger”.

Odiosas comparaciones

En un segundo capítulo del trabajo, el equipo de investigación decidió indagar qué decisiones se habían tomado en otros lugares del mundo en relación con la presencialidad escolar y la evolución de la pandemia. En ese sentido, consignan que, según datos de la UNESCO, en el año escolar 2021, hubo 101 países que dispusieron restricciones a la presencialidad en todos los niveles escolares, a nivel nacional, por dos semanas o más.

Particularmente, en el hemisferio norte, muchos países sufrieron un acelerado incremento de los contagios desde diciembre y la mayoría de ellos procedió al cierre de escuelas en todos los niveles. Fue el caso de Israel, Polonia, Austria, Alemania, Grecia, Irlanda, Inglaterra, Dinamarca, Portugal, Bélgica y Francia. En otras naciones, las restricciones se produjeron en todos los niveles, pero exceptuando zonas rurales, o bien sólo en las jurisdicciones con una situación epidemiológica más grave. Así ocurrió en Italia, Bélgica, Canadá y Estados Unidos.

“Para que no nos digan que no se puede comparar lo ocurrido en Argentina con lo que pasa en países con un nivel de desarrollo mayor, como Alemania o Bélgica, decidimos observar también lo ocurrido en América Latina”, relata Durán.

En lo que va del año 2021, en nuestra región numerosos países ya dispusieron suspensiones generalizadas de clases presenciales: México, Venezuela, Jamaica, Perú, Honduras, El Salvador, República Dominicana y Uruguay. Además, Chile y Colombia suspendieron la presencialidad al superar el límite de los 200 casos semanales cada 100 mil habitantes.

“Fíjense que esto no tiene nada que ver con una cuestión política ni ideológica -subraya Durán-. Chile, Uruguay y Colombia son países que tienen gobiernos de derecha y decidieron suspender la presencialidad cuando los casos se dispararon”.

Los investigadores e investigadoras se propusieron ahondar en esta línea y fueron en busca de aquellos países que implementaron indicadores de riesgo que ponen límite a la continuidad de la presencialidad en determinados contextos epidemiológicos, según la cantidad de casos semanales detectados cada 100 mil habitantes. Hallaron que Austria, Francia y Bélgica fijaron un valor máximo de 400 casos semanales cada 100 mil habitantes; Italia, 250; en Alemania la primera ministra, Angela Merkel, presentó un proyecto de ley que prevé un valor máximo de 165. En Estados Unidos, el Center for Disease Control and Prevention (CDC) sugiere la suspensión de la presencialidad con más de 100 casos semanales por cada 100 mil habitantes.

Al mirar la evolución de la curva de contagios de la Ciudad, el conurbano y el interior bonaerense, a través de las disposiciones fijadas por estos países, surgen los siguientes escenarios: si se toma el parámetro establecido en Alemania, CABA que inició las clases el 17 de febrero, tendría que haber suspendido la presencialidad el 5 de marzo, mientras que en el conurbano y el interior de PBA tendría que haber ocurrido lo mismo el 22 y el 31 de ese mes respectivamente.

Si, en cambio, se observa el límite más alto, de 400 casos semanales cada 100 mil habitantes, adoptado por Austria, Francia y Bélgica, la presencialidad tendría que haber sido suspendida en CABA desde el 30 de marzo; en el conurbano, desde el 4 de abril, mientras que el interior de la PBA aún estaría dentro de los niveles permitidos.

“Lo que se deduce con claridad de esta comparación entre países -sostiene Durán- es que lo único que no puede decirse del DNU presidencial que dispuso la suspensión de la presencialidad educativa, es que fue una decisión apresurada. Puede incluso considerárselo tardío, ya que para esa fecha, el conurbano tenía más de 400 casos semanales cada 100 mil habitantes y CABA más de 600. O sea, comparándolo con cualquier otro lugar, ya era tarde. Entonces, insistir con una discusión cuantitativa sobre esta medida es absolutamente absurdo”.

Para informarse mejor

El tramo siguiente del informe fue reservado por los investigadores e investigadoras para presentar una selección de estudios científicos que muestran evidencia sobre el impacto positivo de la suspensión de la presencialidad escolar en la disminución de la circulación del virus. Los papers abarcan un amplio abanico de países, rangos temporales y técnicas de análisis.

“Hicimos un repaso de unos 30 trabajos científicos y terminamos eligiendo una decena que nos parecieron los más interesantes. Se trata de evidencia científica que respalda que la mayor movilidad y las clases presenciales tienen un impacto fuerte en las curvas de contagios. Son estudios hechos en distintas partes del mundo, en distintas situaciones, pero que presentan información muy contundente. Y no parece haber evidencia científica que indique lo contrario”, asegura el matemático.

Ya sobre el final, las y los autores aclaran explícitamente que “no desconocen que la educación presencial es mucho mejor, desde cualquier punto de vista, que la exclusivamente virtual, la cual presenta a su vez dificultades y a menudo reproduce y genera desigualdades, y por lo tanto no debe extenderse indefinidamente en el tiempo”.

Pero más allá de esta puntualización concluyen que “en contextos de alta circulación viral, la evidencia muestra que la interrupción de la presencialidad escolar contribuye significativamente a disminuir contagios, y por ende internaciones y fallecimientos”. Y rematan: “El cierre temporario de los establecimientos educativos mostró ser una herramienta eficiente para la reducción de contagios en la Argentina y en los países analizados”.

Fuente: nexciencia.exactas.uba.ar