“Es todo un armado mediático”

ESPOSA DE DE VIDO DIJO QUE EL EX MINISTRO ES PRESO POLITICO

La esposa del ex ministro Julio de Vido, Alessandra Minnicelli, calificó la situación de su marido como la de un “preso político” ya que consideró que De Vido es víctima de un “armado mediático” y que en las causas que le imputan no cometió ninguna irregularidad administrativa ni delito penal como para solicitar la prisión. Los jueces federales Luis Rodríguez y Claudio Bonadio ordenaron el desafuero y detención del entonces diputado, sin argumentos fundados de fuga o entorpecimiento, por las causas que investigan irregularidades en la mina de carbón Río Turbio y sobreprecios en la importación de gas licuado.
“Ninguna de las causas tienen ninguna irregularidad administrativa, por ende ningún delito penal. Los delitos que pretenden atribuirle no son tales, es un armado mediático. Y yo creo que los armados mediáticos se desarman mediáticamente y él no tuvo la oportunidad”, aseguró la abogada Minnicelli, en declaraciones a radio La Red.

Cristina.
La esposa de De Vido sostuvo que el ex funcionario, que hace unos días fue trasladado al penal de Marcos Paz, está bien de salud aunque aclaró que no tiene a su disposición los elementos para medirse la insulina y aplicarse las dosis según sea necesario. También dijo que la expresión de la ex presidenta Cristina Fernández de Kircher, que dijo en una entrevista que sólo ponía las manos en el fuego por sus hijos, en referencia a que no lo haría por el ex funcionario, la defraudó aunque la sigue “respetando intelectualmente”.
Minnicelli aclaró también que el ex ministro de Planificación “nunca se amparó en sus fueros y que cada vez que lo requirió la Justicia De Vido estuvo a disposición. “La gente está muy inflada por los medios de comunicación, hay una reconstrucción del ogro. Nos empezaron a marcar muy feo como si realmente fuéramos ladrones. Había que buscar un malo de la película y Julio tenía esa cara”, opinó la esposa del ex funcionario.
Según la esposa de De Vido, la persecución mediática hacia su marido comenzó en 2004 con las “calumnias” vertidas por Elisa Carrió, por las que el ex ministro se presentó como querellante en un causa que prescribió a los dos años. (NA)