Fidel y la Argentina

CAFIERO, EL CHE, NESTOR Y CRISTINA

Del Che Guevara a Cristina Fernández de Kirchner, el fallecido histórico líder de la Revolución Cubana mantuvo un cercano vínculo con la Argentina, país al que visitó en cuatro ocasiones.
En 1948, se realizaba en Bogotá la IX Conferencia Panamericana y el cubano se encontraba allí para asistir al Congreso Latinoamericano de Estudiantes, que tenía como objetivo repudiar el intervencionismo estadounidense en varias naciones de América.
Apoyado por el Gobierno de Juan Domingo Perón, ese encuentro estudiantil se vio envuelto en el denominado “Bogotazo”, una serie de revueltas populares generadas tras el asesinato del dirigente liberal Jorge Eliecer Gaitán.
En medio de los incidentes y la represión policial, el joven abogado cubano fue rescatado por un joven peronista de apellido Iglesias, quien lo ayudó a salir ileso del “Bogotazo”, según recordó en su biografía “Fidel Castro Ruz, Guerrillero del Tiempo”.
Otro argentino que ayudó a Fidel Castro a llegar al aeropuerto local para poder salir de Colombia fue el histórico dirigente peronista Antonio Cafiero, el organizador de aquel primer Congreso Estudiantil Latinoamericano.
Años más tarde, la presencia del médico Ernesto Che Guevara en la cúpula del movimiento guerrillero que destronó a Fulgencio Batista en enero de 1959 hizo que el ex mandatario isleño tuviera relación directa con la Argentina, especialmente con los sectores de izquierda.

“Ejemplo de dignidad”.
Cristina Fernández de Kirchner envió ayer sus condolencias a la familia del líder de la Revolución Cubana, a quien calificó como un “ejemplo de dignidad y soberanía”. “Fidel y Cuba ingresando definitivamente en la Historia Grande. Junto a su pueblo, ejemplo de dignidad y soberanía”, expresó la ex mandataria.

“Un segundo padre”.
Diego Maradona confió ayer que la noticia de la muerte de Fidel Castro fue uno de los momentos más dolorosos de su vida al sostener que el cubano fue como “un segundo padre” para él. “Después de la Tota (su madre) y de mi viejo es el dolor más grande que tengo. Me aconsejó, me habló de las drogas, de que podía. Fue como mi segundo padre”, dijo Maradona.

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