Fiebre amarilla: las precauciones que debés tener si vas a viajar a Misiones o Brasil

La zona afectada por la fiebre amarilla se ubica a unos 500 km de la frontera con Misiones, donde se detectaron casos humanos y se encontraron monos muertos con diagnóstico confirmatorio de la enfermedad. En este sentido, desde Senasa brindaron una serie de recomendaciones para prevenirla.

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) brinda recomendaciones para prevenir la fiebre amarilla a la población que habita o visita zonas cercanas a la frontera con Brasil, ante la evidencia de circulación del virus en el sur del país vecino.

La zona afectada de Brasil, donde se detectaron casos humanos y se encontraron monos muertos con diagnóstico confirmatorio de fiebre amarilla, se ubica a unos 500 km de la frontera con la provincia argentina de Misiones.

La fiebre amarilla es una enfermedad viral que afecta a las personas, transmitida por el mosquito Aedes aegypti, que se reproduce en recipientes que contengan agua estancada limpia. Los síntomas iniciales son similares a los de una gripe: fiebre, dolor de cabeza, vómito y dolores musculares. A medida que la enfermedad progresa, sangran las encías, la orina también contiene sangre y el paciente puede sufrir ictericia (coloración amarilla de la piel).

La medida más importante de prevención es la vacunación en zonas de riesgo y de quienes viajen a regiones donde la enfermedad está presente. Para más información al respecto, consultar en la página del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación: https://www.argentina.gob.ar/salud/fiebreamarilla

El riesgo de transmisión en zonas urbanas puede minimizarse a través de una efectiva estrategia del control del vector. Se recomienda utilizar mosquiteros, espirales o tabletas repelentes en los hogares, repelentes sobre la piel expuesta y sobre la ropa con aplicaciones cada tres horas, vestir mangas y pantalones largos si se desarrollan actividades al aire libre, así como eliminar todos los recipientes que contengan agua –tanto en el interior de las casas como en sus alrededores– donde pueda reproducirse el mosquito.

La vigilancia epidemiológica de la fiebre amarilla debe estar orientada a detectar precozmente la circulación del virus para la adopción oportuna de medidas adecuadas de control orientadas a prevenir nuevos casos, impedir la progresión de brotes y evitar la reurbanización de la enfermedad.

Dado que la infección de los simios con el virus de la fiebre amarilla produce enfermedad semejante a la de las personas, con altos índices de letalidad, la detección de monos aulladores enfermos (Alouatta caraya) permite generar la alerta temprana de la circulación del virus, por lo que representa un importante indicador de riesgo que puede ser utilizado como disparador de las acciones de prevención y control.

Es importante destacar que en la Argentina no se han reportado monos muertos hasta el momento y que los mismos no transmiten la enfermedad de manera directa a las personas (se requiere del pasaje del virus por el vector, que es el mosquito).

Sin embargo, debe evitarse el contacto con tejidos de un mono infectado, ya que pueden representar una vía de contagio. Por ende, la necropsia de estos animales debe ser realizada únicamente por personal capacitado, con las medidas de protección adecuadas.

Por lo expuesto anteriormente, se solicita a la población desestimar por completo la matanza de monos, ya que no son vectores de la enfermedad, e informar de inmediato a las autoridades sanitarias de la región o al Instituto Nacional de Medicina Tropical, el posible hallazgo de estos animales muertos o enfermos, y no manipularlos.