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Fumigar a 150 metros del pueblo, permitido

EN EL BALNEARIO DE MAR CHIQUITA

La pequeña localidad bonaerense de Mar Chiquita, ubicada a 40 kilómetros de Mar del Plata, quedó inmersa en el escándalo luego que el Concejo Deliberante local aprobará una polémica ordenanza donde se habilita la fumigación a solo 150 metros de la zonas pobladas. La medida cuenta con el apoyo del intendente Jorge Paredi, quien anticipó que no vetará la normativa.
A pesar de la cuarentena, días atrás gran parte de la población del partido de Mar Chiquita salió a la ruta para manifestarse en contra de la ordenanza que el Concejo Deliberante de ese pueblo aprobó y que habilita la utilización de agrotóxicos a escasos 150 metros del casco urbano.
Se trata de una de las legislaciones más permisivas para las fumigaciones utilizadas en la producción agropecuaria que se hayan visto hasta ahora, algo que además se votó de forma exprés y a las espaldas de un sector de la comunidad que ya venía advirtiendo sobre las consecuencias que genera los diferentes agroquímicos en la salud humana, según publicó el portal Infocielo.
También, hubo una polémica en cuanto a la legalidad de la ordenanza que se aprobó por unanimidad por el HCD local, ya que aseguran «va en contra» de un fallo que emitió el Juzgado Nº 15 de Mar del Plata y que especificaba que solo se podrían aplicar pulverizaciones «a 1.500 metros de zonas pobladas y cursos de agua».

Será promulgada.
Pero una vez aprobada, la comunidad salió a la ruta a manifestarse y se tomó de su última carta: pedir que el intendente Jorge Paredi (Frente de Todos) vetara la ordenanza. Sin embargo, el jefe comunal anunció para este medio que no vetará lo aprobado y sembró aún más la polémica en Mar Chiquita. «La ordenanza se basó en muchas consultas a expertos e incluso tuvo el aval de la justicia. Así que a mi juicio voy a respetar lo que aprobó el Concejo», dijo Paredi.
El intendente aseguró que «no existe ningún riesgo a la población» porque se tomaron «todos los recaudos» para que las fumigaciones se realicen de forma correcta. Al mismo tiempo, consideró que las protestas en contra de la ordenanza nacen de un «un grupo» y no representan a toda la población.
Por su parte, las organizaciones ambientales aseguran que se sienten «indefensos como ciudadanos» y que no se sienten representados «por ninguno de los concejales» que aprobaron la ordenanza. Es que, tanto oficialistas como opositores no tuvieron ninguna grieta a la hora de aprobar la ordenanza.