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Histórica elección en el conurbano

LOS INTENDENTES SUFRIERON EL ARRASTRE DE MACRI Y VIDAL

En el conurbano bonaerense, el Frente de Todos hizo una histórica elección. La ola amarilla que en 2015 y 2017 había ido metiendo una cuña hasta poner en manos de Cambiemos ocho distritos del Gran Buenos Aires quedó ahora cerca de ser desalojada, con un resultado que superó las mejores expectativas del peronismo. En municipios como La Matanza y Merlo, la diferencia obtenida por Fernández-Fernández sobre los votantes del macrismo fue de 62 a 19. Juntos por el Cambio perdió votos no sólo en los distritos más populosos, sino también en la mayoría de los que gobierna, como Lanús (donde quedó abajo 52 a 28), Tres de Febrero (47 a 30) y Morón (44 a 33) tres intendencias en las que sentía consolidado. También mostró un mal desempeño en Pilar y San Miguel, que administra con reconocidas dificultades. En resumen, los candidatos PRO sólo pudieron retener su caudal de votos San Isidro y Vicente López, los dos distritos más acomodados de la zona norte.
En los municipios del GBA, en estas PASO había pocas candidaturas en juego. Prácticamente todos los jefes comunales -23 de un total de 26- se presentaron a buscar su reelección, y muy pocos dependían para eso de la interna. En los hechos, la principal función de las PASO fue medir la temperatura de los votantes de cara a octubre. En los cinturones que rodean a la ciudad de Buenos Aires se concentran 8,3 millones de electores, un cuarto del padrón del país.
Los resultados muestran que a Cambiemos le sirvió de muy poco la alegada buena imagen de la gobernadora María Eugenia Vidal, las inauguraciones de asfaltos y metrobuses. El voto fue la expresión de una población empobrecida por sus cuatro años de gestión, maltratada por el cierre de industrias y la pérdida de puestos de trabajo, con la vida depreciada por inflación y los tarifazos.

Municipios PRO.
En las intendencias PRO de Pilar, Quilmes, Morón, Lanús, San Miguel y Tres de Febrero los precandidatos a intendentes de Juntos por el Cambio no lograron despegar su imagen de la gestión presidencial y vieron esfumarse su capital político.
En algunos distritos, como Quilmes, donde el cocinero Martiniano Molina ha tenido una gestión poco feliz, el avance del Frente de Todos era esperado. Allí la interna peronista tuvo seis candidatos. Se impuso con holgura Mayra Mendoza, diputada de Unidad Ciudadana, feminista y militante de La Cámpora. En octubre competirá así con Martiniano, para el que no quedó plantado un buen panorama. Los votos del Frente de Todos, sumados, alcanzaron al 51 por ciento de los electores de las PASO, mientras que por Molina sufragó sólo un 30 por ciento. Son 21 puntos de diferencia que parecen muy difícilmente remontables.
En Lanús, en cambio, el macrismo se tenía más fe. El intendente Néstor Grindetti era señalado como uno de los de buena gestión, pero terminó igualmente 13 puntos por debajo que el peronismo, que consagró al dirigente sindical de la CTA Edgardo Depetri para disputarle la intendencia en octubre, 47 a 34. Y eso que Grindetti tuvo corte de boleta a su favor. En su distrito, Mauricio Macri tuvo un 6 por ciento menos.
En Tres de Febrero el intendente amarillo Diego Valenzuela, cayó más de 10 puntos en relación a los votos que Cambiemos había obtenido hace apenas dos años. En octubre competirá con él, como candidato del Frente de Todos, Juan Debandi, diputado provincial de La Cámpora.
Finalmente, también fue magra la cosecha de Ramiro Tagliaferro en Morón, que fue superado en siete puntos número por los votantes del Frente de Todos, que en su interna consagraron como candidato a Lucas Ghi. Ex intendente del sabbatellismo entre 2009 y 2015, Ghi quedó así plantado para recuperar el municipio.

Intendencias con peso.
En el distrito con más votantes de la provincia de Buenos Aires, La Matanza, el Frente de Todos obtuvo una arrasadora diferencia por encima del macrismo: 61 por ciento frente a apenas un 21 por ciento de Juntos por el Cambio.
Los matanceros alimentaron el caudal de votos de la fórmula Fernández-Fernández (que quedó con 69 puntos frente a apenas 19 de Macri-Pichetto). A nivel provincial las precandidaturas de Axel Kicillof y Verónica Magario reunieron un 61 por ciento de los votos contra apenas un 21 por ciento de Vidal. A nivel local, el guarismo es similar: el ex intendente Fernando Espinoza, que en octubre se presentará para retomar al cargo, concentró el 60 por ciento de los votos, mientras que el candidato de Cambiemos y ministro de Educación Alejandro Finocchiaro arañó apenas el 20.
Lomas de Zamora es otro distrito de peso electoral. Allí el Frente de Todos reunió diez puntos más que los obtenidos por Unidad Ciudadana en 2017, que perdió exactamente esos mismos diez. Martín Insaurralde tuvo una interna simbólica con el precandidato Juan Viñales, sobre el que se impuso con el 90 por ciento de los votos, quedando habilitado para competir para renovar su mandato en octubre. «Ganamos en escuelas donde en las elecciones pasadas perdimos. Estamos recuperando nuevamente a la clase media», señalaban cerca del candidato.
(Pagina12.com / Lapoliticaonline.com)