sábado, 19 septiembre 2020
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Identifican dos nuevos virus en colonia de murciélagos en Rosario

Dos nuevos virus para la ciencia fueron identificados en  murciélagos “cola de ratón” (Tadarida brasiliensis) que habitan en el ático de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), en el macrocentro de la ciudad.

De acuerdo con el estudio liderado por investigadoras de Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR) y de la UNR se trata del primer papilomavirus identificado en esta especie (TbraPV1) y el primer genomovirus identificado en murciélagos del Nuevo Mundo (TbGkyV1).

“El TbraPV1 se transmite por contacto de mucosas, mientras que los genomovirus hasta el momento no han sido relacionados con el desarrollo de enfermedad en ningún huésped, por lo que descartamos un impacto en la salud humana o en el murciélago”, indicó Adriana Giri, jefa del grupo “Virología Humana” en el IBR que depende del CONICET y profesora de Virología de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas (FBIOyF) de la UNR.

Giri participó de la primera investigación en 2015 que permitió identificar variedades de coronavirus (diferentes a SARS-CoV-2) en murciélagos que circulan en Argentina.

Tal como revela la revista “Viruses”, los investigadores lograron caracterizar por primera vez el conjunto de virus que habitan en el murciélago “cola de ratón”.

“Pudimos identificar 43 familias virales diferentes e identificar los dos virus nuevos”, puntualizó Elisa Bolatti, primera autora del estudio, investigadora del IBR y docente de Virología de la FBIOyF de la UNR.

“Si queremos evitar que los seres humanos se vean afectados por el siguiente brote de enfermedades contagiosas, debemos conocer los virus albergados por especies de murciélagos de nuestra región para poder adelantarnos, dar alertas tempranas y prevenir eventuales brotes”, afirma Giri.

“No hay que estigmatizarlos”

En la Argentina, además de la colonia de Tadarida brasiliensis en Rosario, hay otros dos sitios de importancia para la conservación de este murciélago, una en Dique La Escaba (Tucumán) y otro en La Calera (Córdoba).

“La colonia de Rosario es la única emplazada en el área céntrica de una ciudad y está constituida por hembras que vienen en el último período de la preñez o directamente a parir y se quedan durante el periodo de lactancia de las crías para migrar nuevamente cuando las crías pueden volar y conseguir alimento de manera autónoma”, explicó Bolatti.

Los murciélagos pueden ser portadores de microorganismos para los que no desarrollan ningún tipo de enfermedad. La excepción es el virus de la rabia, que les provoca enfermedad y muerte. “Pese al estrecho contacto que la colonia de Rosario mantiene con los seres humanos, no se ha incrementado la aparición de enfermedades zoonóticas”, aseguró Giri.

Solo se reportaron algunos casos de rabia en humanos, en general por contagio de murciélago a un animal intermediario como gatos o perros, “lo cual destaca la importancia de la vacunación de los animales domésticos”, indicó la científica rosarina.  Y continuó: “Por otro lado, los casos que fueron provocados por la acción directa de murciélagos al ser humano ocurrieron, principalmente, en niños que quisieron tocar o agarrar animales que yacían tirados en el piso, lo cual es una sintomatología característica de cuando están enfermos de rabia”.

Por otro lado, y desde el punto de vista ecológico, “resulta importante el conocimiento sobre los propios patógenos que podrían causar enfermedades en los murciélagos, dado que cumplen un rol fundamental en los ecosistemas como dispersores de semillas y controladores de insectos, entre otros”, afirmó Giri. Y concluyó: “No hay que estigmatizarlos ni lanzar falsas acusaciones”.

Del estudio también participaron Diego Chouhy y Gastón Viarengo, del IBR, del CONICET y de la UNR; Pablo Casal, de la UNR; María Eugenia Montani, del Museo Provincial de Ciencias Naturales “Dr. Ángel Gallardo”, en Rosario; Rubén Barquez, del CONICET y de la Universidad Nacional de Tucumán; y Tomaž  Zorec, Lea Hošnjak y Mario Poljak, de la Universidad de Ljubljana, en Eslovenia.

Fuente: Agencia CyTA-Leloir