La producción cayó 3,3%

EN RELACION A ABRIL, EL DESCENSO FUE DE 0,8%

La actividad industrial sufrió en mayo una caída del 3,3% con relación a igual período de 2017 y, de este modo, el crecimiento acumulado en los primeros cinco meses se ubicó en 0,9% en la misma comparación, según un informe privado difundido ayer. En comparación con abril anterior, la producción en su serie desestacionalizada registró una caída del 0,8%, la segunda medición negativa de manera consecutiva, de acuerdo con el informe del Centro de Estudios Económicos de Orlando Ferreres.
En el relevamiento, la consultora estimó que “las perspectivas no son especialmente alentadoras, sobre todo si consideramos la volatilidad de algunas variables macroeconómicas relevantes y las dudas que se están sembrando sobre la recuperación económica de Brasil”. En el quinto mes, la dinámica estuvo signada por lo acontecido en el segmento de Alimentos y Bebidas, el cual reportó una baja interanual del 8,8%, explicó la consultora.
Agregó que “este resultado fue consecuencia de una importante disminución en la producción de aceites y en la fabricación de gaseosas, que son dos de los segmentos que mayor ponderación tienen individualmente en el índice general”. Advirtió que “también se han visto afectados los rubros ligados a la actividad de la construcción, situación que se ha traducido en un estancamiento de los niveles de producción en los sectores de Minerales no Metálicos y Metálicas Básicas”.

Automotriz.
“También hay que destacar la desaceleración registrada en la producción automotriz, la cual creció solamente 3,5% en relación a mayo de 2017, contrastando con lo exhibido en el primer trimestre del año en curso (20%)”, destacó el informe. Luego de seis meses con tasas de crecimiento de dos cifras, el sector de Metales Básicos registró una mínima variación de 0,1% respecto a la observada el año pasado, llevando la suba de los primeros cinco meses del año a 14,6%.
“Esta desaceleración se produjo por la menor demanda observada desde los segmentos de la construcción y de maquinaria agrícola, mientras que la demanda del sector automotriz mostró un leve avance”, advirtió el CEE. El sector de maquinaria y equipo evidenció en mayo una brusca desaceleración respecto de las tasas de crecimiento que registró los tres meses anteriores, anotando una suba de 1,9% anual.

Calzados.
En tanto, las ventas de calzado cayeron 1% en el primer cuatrimestre del año, con respecto a igual período de 2017, al totalizar 46 millones de pares. Esto se debe a una caída de la producción del 2,5% y a la desaceleración de las importaciones, reportó la consultora Investigaciones Económicas Sectoriales (IES).
En el primer cuatrimestre los valores importados sumaron 232 millones de dólares, un 5% por encima de los 221 millones del mismo período del año anterior. Se observó una tendencia creciente en los calzados de cuero que aumentaron un 23,3% en valores, los calzados de plástico y caucho (20,2%), y los calzados de material textil (5,6%).
Además, continuó el sendero creciente de las exportaciones del sector, aunque con una desaceleración, ya que las ventas al exterior crecieron 5%, al pasar de 3,7 millones de dólares a 3,9 millones.
El origen de las importaciones de calzado exhibió a Brasil como el principal proveedor en el primer cuatrimestre, con una participación del 33,4% medido en valores.
Le siguieron Vietnam, con una participación del 29,4%, y China, que acaparó el 22,9% del total de las importaciones argentinas.
Detrás de ellos, se ubicó Indonesia, con una participación del 11,6%.
Durante el primer cuatrimestre de 2018, las exportaciones tuvieron un cambio significativo: China lidera el ránking, con el 30,2% del total, luego de no haber registrado envíos en el mismo período de 2017.
Le siguen Uruguay y Chile, con una participación del 28,9% y del 28,7%, respectivamente.
Los Estados Unidos se ubican en el cuarto lugar de destino, con el 3,4%, y se destaca una caída en los envíos a ese país del 55,9%.
Para Alejandro Ovando, director de IES Consultores “la devaluación del peso en términos reales encarecerá las importaciones, lo que protegerá la producción nacional de calzado y redundará en una mayor competitividad del sector”.