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Lafalla insiste con dejar Portezuelo

EX GOBERNADOR DE MENDOZA PIDE INVERTIR PARA MEJORAR EL RIEGO

Como ya expresara hace más de dos meses, el ex gobernador mendocino Arturo Lafalla consideró que esa provincia debe dejar de lado el proyecto Portezuelo del Viento y destinar el dinero que le corresponde por el juicio de la promoción industrial a obras que impacten directamente dentro de su provincia. Reconoció que Portezuelo se planificó en otro momento y con un río que ya no es el actual. No obstante, afirmó que la obra que no debe abandonar Mendoza bajo ningún motivo es el trasvase de caudales del río Grande al río Atuel.
En el marco de lo que denominó «interminable disputa con La Pampa por las obras hídricas que proyecta nuestra provincia», el diario Los Andes dio cuenta de las declaraciones del ex gobernador Arturo Lafalla opinando que se debería dejar en manos del Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco) la decisión de hacer o no la represa Portezuelo del Viento porque, a su criterio, la obra proyectada y licitada «no es la adecuada de acuerdo a los beneficios que otorgaría y en virtud de la caída de caudal del río».
Como ya dijera a mediados de junio -y LA ARENA publicara en la edición del 13 de junio-, el ex gobernador consideró que el monto de 1.023 millones de dólares la Nación le girará a Mendoza «es muy significativo y daría buenos resultados si se lo aplicase en un plan de inversiones alternativo».
«Creo que lo más conveniente para Mendoza es cederle al Coirco la decisión de hacer la obra, obviamente financiada por sus integrantes, quienes atento a la significativa y permanente disminución del caudal del río deberán necesariamente reproyectarla. El río es interprovincial, pero la administración del mismo es compartida, por lo que lo lógico es que las obras a realizar se hagan en conjunto», sostuvo el mandatario, marcando un discurso que se ubica en las antípodas respecto al dominante por estas horas en su provincia.
«Desde el principio vengo diciendo que la obra licitada no es conveniente para Mendoza. En primer lugar porque no incluye el trasvase del caudal del río que nos pertenece. Y Portezuelo sin trasvase no es el Portezuelo que le agrega a Mendoza un río más, que es la única forma que aprovechemos nuestra parte del río Grande».
«Por otra parte -continuó-, la significativa y constante disminución del caudal de nuestros ríos y glaciares, lo que para el mendocino de a pie es una verdad dramática y asumida, se ha visto agravada los diez últimos años. Eso hace que la presa proyectada corra el serio riesgo de no ser llenada y si lo fuera, no podrá nunca generar la energía para la que fue diseñada, sencillamente porque el río no trae ni traerá el agua que traía. Es una obra proyectada para un río que ya no existe y el que los organismos científicos dicen que ya no volverá a ser nunca igual».
Todos estos conceptos han sido repetidos una y otra vez por La Pampa, sea a través de sus instancias políticas, los organismos técnicos del Estado provincial o las opiniones y estudios de los especialistas de la Universidad Nacional de La Pampa. Pareciera que el ex gobernador es, de momento, el único mendocino que se ha tomado el trabajo de leer los argumentos con los cuales La Pampa funda sus posturas.

Alternativas.

-Si se frena Portezuelo, ¿qué le parece la reciente postura del gobernador Suárez de contemplar el uso de los recursos nacionales para obras alternativas que aún no tienen financiamiento?, le preguntó Los Andes.
«Es una idea muy buena», respondió. «Es lo que se tiene que hacer: pasárselo al Coirco, no perder más tiempo en disputas eternas e inútiles con nuestros vecinos y pasar a la elaboración de ese plan de inversiones. El monto a pagar por la Nación es muy significativo para nuestra economía y llega en el momento que más se necesita. Es la gran oportunidad del Gobernador de implementar un ‘Plan Marshall’ para Mendoza, con mucho consenso, que reactive y transforme buena parte de la infraestructura que sostiene y potencia la productividad de la provincia, generando, además, como efecto directo de la realización de las obras, significativo empleo genuino y ocupación para nuestros emprendedores a lo largo y ancho de todo el territorio y no sólo concentrado en el Sur».

-Usted pone énfasis últimamente en los efectos del cambio climático en el riego. ¿Cree que a Mendoza le falta un plan de obras acorde con ese problema?

-Tengo la certeza, entiendo que compartida por muchos, de que la crisis hídrica ya mencionada, que se ha transformado en nuestra nueva normalidad, requiere imperiosamente reconvertir todo nuestro sistema de distribución del agua tanto para uso doméstico como para riego. Destinamos el 80% del agua que tenemos a riego agrícola, con una ineficiencia del 70%. Esto nos dice que estamos tirando más de la mitad del recurso agua, ese que según los que saben será el motivo de las guerras del siglo 21. Pero la Mendoza de la que estamos orgullosos sigue regando como en el siglo 19.

-¿Es decir que hay un déficit de gestión que trasciende a los gobiernos de turno?

-Es hora de tomar conciencia de que hay cosas que hacemos mal hace tiempo y no por culpa del centralismo porteño, del neoliberalismo extremo o de las influencias de Venezuela. Nosotros solitos hicimos estos cuatro oasis de los que, insisto, con razón estamos orgullosos. Pero su sistema de riego es obsoleto, altamente ineficiente, suicida ante la evidencia del cambio climático.