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Las curiosidades del encuentro entre Alberto Fernández y el papa Francisco

La reunión entre el presidente y Jorge Bergoglio en la Santa Sede dejó pintorescos momentos entre ellos y otros que tienen que ver con el contexto.

Un escenario «verde y sustentable»
Con la lucha contra el cambio climático como uno de los pilares de las preocupaciones compartidas por el Papa y el Presidente, el escenario del encuentro de este jueves no pudo haber sido mejor.

El Aula Pablo VI del Vaticano es un complejo que en su sala más grande, la Nervi, puede hospedar a casi 6.500 personas sentadas y se usa para el tradicional concierto navideño de la Santa Sede, además de ser también un emblema del compromiso con el medio ambiente. En el techo de la estructura, bajo el que se cobija la sala llamada «Il Fungo», en la que Fernández y Jorge Bergoglio se reunieron a solas, hay emplazados 4.400 placas fotovoltaicas que producen una potencia de 215 kw y permiten un ahorro de 250.000 kilogramos de C02 al año.

Messi, Stephen Hawking y el premier italiano
Tras sus reuniones con el papa Francisco y con las autoridades de la secretaría de Estado, el presidente Alberto Fernández recorrió la sede de las Pontificias Academias de Ciencias y de Ciencias Sociales, que funcionan en la denominada «Casina Pio IV» que se emplaza en los jardines vaticanos.

Proyectada por Pirro Ligorio, fue construida en el año 1558 para albergar a los organismos que constituyen la máxima expresión del diálogo entre la ciencia y la fe y que funciona como un ente más de la Santa Sede.

Así, durante su recorrida, el mandatario pasó exactamente por los mismos lugares desde los que, entre otros, han hablado al mundo el fallecido científico Stephen Hawking, con una recordada conferencia en noviembre de 2016; el futbolista Lionel Messi, que lanzó allí la fundación pontificia Scholas Occurrentes en agosto de 2013; y el premier italiano Mario Draghi, nombrado además miembro de la Academia por el propio pontífice en julio pasado.

El monseñor elogiado por el Papa
Cuando el presidente Alberto Fernández llegó al Aula Pablo VI del Vaticano minutos antes de las 10 de Roma (5 de Argentina) del jueves, fue recibido por el monseñor italiano Leonardo Sapienza, Regente de la Prefectura de la Casa Pontificia, el encargado de todas las audiencias papales en la capital italiana.

Italiano de 69 años, fue reconocido el miércoles por Francisco como el gran responsable del regreso de las audiencias generales con público dentro del Vaticano. «Y ahora, después de tantos meses, gracias al coraje de Monseñor Sapienza estamos aquí reunidos. Es bueno Monseñor Sapienza», había destacado solo 24 horas antes el Papa sobre la visión de una de sus personas de máxima confianza, que insistió para que el pontífice retome las audiencias con público tras los meses más duros de la pandemia.

Un almuerzo de gala en Roma
Tras la reunión privada con Francisco, y antes del encuentro de trabajo con el premier Mario Draghi, el presidente y la delegación fueron agasajados con un almuerzo por el mandatario italiano, Sergio Mattarella. La sede fue el Palacio Quirinale, ubicado sobre una de las famosas siete colinas de la «ciudad eterna».

El panorama se vuelve aún más impresionante desde la sala en la que Mattarella ofreció el almuerzo: el Salón de las Fiestas, uno de los lugares más de gala de la «ciudad eterna», sede de los juramentos de cada Gobierno, y que desde finales del siglo XIX y que tiene incuso un lugar disponible para recitales de orquestas.

Así, los ministros de Exteriores Felipe Solá y de Economía Martín Guzmán, y el embajador en Italia Roberto Carlés, pudieron contemplar una de las habitaciones más espectaculares del edificio que el papa Gregorio XIII mandó a construir en 1.583 como residencia de vacaciones y que tiene 1.300 habitaciones.

Otro regalo dedicado de puño y letra del Papa
Entre los regalos que el Papa le dio al Presidente tras la reunión estaba el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz que se celebró el 1 de enero pasado con el título «La cultura del cuidado como camino de paz».

La particularidad del regalo fue que Francisco le entregó el mensaje con una dedicatoria de puño y letra, similar a la que le había hecho en el primer encuentro entre ambos como jefes de Estado, en febrero de 2020. (Télam)