Las mujeres tomaron las calles

MILES SE MOVILIZARON EN EL MARCO DEL TERCER PARO INTERNACIONAL

En un clima pacífico, los pañuelos verdes a favor del aborto tiñeron la Plaza de Mayo y el Congreso desde las primeras horas de la tarde hasta entrada la noche. La marcha se replicó en varias ciudades del país y en el resto del mundo y estuvo acompañada por el tercer paro internacional de mujeres. Por el contrario, no se divisaron los pañuelos celestes de los detractores del aborto. Y sí se vieron miles de pañuelos violetas que simbolizan la lucha contra la violencia de género y los femicidios.

Sin apoyo sindical.
Fueron la Iglesia y la figura del presidente Mauricio Macri los blancos principales de los cantitos de las manifestantes. “Fuera Macri”, gritaron a metros de la Rosada. En el medio de la Plaza se colocó un pasacalles que cuestionaba a Macri y a “los gobernadores ajustadores”.
La lectura del documento oficial se demoró porque las centrales obreras se bajaron a último momento del evento y no aportaron los fondos para pagar a los sonidistas que armaron el escenario en Plaza de Mayo. Por ese motivo, las organizadoras debieron pasar la gorra para reunir 100 mil pesos, puesto que los sonidistas se negaban a habilitar los micrófonos sin el pago anticipado.

Marginados.
“La coincidencia es total: nunca se vio una marcha como esta”, fue el mensaje eufórico, y sustentado por la realidad, que se dijo desde la cabecera de la marcha feminista, ni bien las primeras integrantes hicieron pie en una Plaza Mayo que ya estaba llena de manifestantes. El Tercer Paro Feminista y Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis. Trans, Bisexuales, No Binaries, Gordes e Intersex, llenó virtualmente la Avenida de Mayo, desde las cercanías del Congreso hasta la misma histórica plaza, frente a la Casa de Gobierno, pero la multitud desbordaba también la 9 de Julio y las calles aledañas.
“Estamos de pie por cuarta vez, haciendo un Paro General de la clase trabajadora; ocupades, desocupades, precarizades, piqueteres y de la economía popular, visibilizando especialmente a las mujeres indígenas, originarias, afroargentinas y residentes en nuestro país, y contra la apropiación cultural de matriz ancestral que venimos sufriendo”, se dejó expresado en el comienzo mismo de la lectura del documento consensuado entre las organizaciones convocantes, que no dejaron fuera a ninguno de les históricamente marginados por el patriarcado.

Multitud.
Tal era la magnitud reunida por la convocatoria, que de hecho era como si hubiera dos o más marchas, la que seguía el trayecto pactado, desde el Congreso a la Plaza de Mayo, y la que venía en el sentido contrario, pero con el único propósito de promover abrazos, besos y compromisos para el futuro inmediato.
Aunque a lo largo del itinerario casi no se advirtió, esta vez, la presencia policial, en el documento no se dejó que recordar que si bien “el ajuste y la represión no son novedad, asistimos a su recrudecimiento de la mano del Gobierno de (Mauricio) Macri y los Gobiernos provinciales ajustadores, que atacan a las organizaciones sociales y políticas y persiguen a quienes luchan y se oponen, utilizando como principales instrumentos a las fuerzas represivas, el poder judicial y los medios hegemónicos aliados”.

“Nuestra venganza será ser felices”.
Las muertes silenciosas, esas de las cuales nadie se ocupa, las invisibles. En lo que va del 2019 se registraron 15 travesticidios y solo en tres casos la Justicia investigó las circunstancias de la muerte. Las restantes quedaron sin las averiguaciones pertinentes.
Casi como una práctica macabra consolidada, los ataques ni siquiera ocupan un lugar central en la agenda de los grandes medios. A pesar de que en muchos casos los familiares buscan mostrarlos para de esta manera buscar alguna respuesta en la Justicia.
Ante la falta de datos oficiales de muertes travestis y trans, las organizaciones y activistas llevan un listado en el que documentan tanto las muertes violentas (travesticidios) así como las muertes causadas por la exclusión (travesticidio social). “El travesticidio es la expresión final de un conjunto de violencia que sufren las mujeres travestis. Ese continum se refleja en la expulsión temprana del hogar, del sistema educativo, del sanitario y del mercado laboral” expresa la activista trans salteña, Victoria Liendro. Y agrega: “Es claramente el Estado quien no instrumenta los mecanismos reales de inclusión para que nosotros estemos incluidas, sino para que estemos segregadas llevándonos a la prostitución como única salida y a una muerte a una temprana edad”, expresó Liendro.
Victoria Liendro explica porque es importante el 8 de marzo para el colectivo, “el ocho de marzo para las personas trans y travestis tiene una connotación sumatoria y coordinada porque las demandas implican el mayor acceso igualitario y de oportunidades para varones y mujeres. En este contexto cultural y machista, las mujeres trans solicitamos que cesen los travesticidios, los crímenes de odio, además de la incorporación de nuestras identidades en las agendas públicas. Por eso pedimos políticas reales de inclusión como el cupo laboral trans, inclusión educativa, sanitarias y de ampliabilidad para el colectivo que está expuesto a temprana edad a la muerte. Por eso los índices de expectativa de vida oscilan entre los 35 y 45 años” afirmó.
Para finalizar, Victoria Liendro enfatiza: “Estamos luchando a la par y también hoy las mujeres paramos, porque nuestra venganza será ser felices y también llegar a viejas”. (Eldestapeweb.com / Página12.com)