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Liberaron a joven detenido

PARA EL FISCAL LA INTENCION ERA MATARLO

El fiscal general de Dolores, Diego Escoda, aseguró ayer que la intención de los diez rugbiers acusados por el crimen de Fernando Báez Sosa ocurrido en Villa Gesell, fue «claramente darle muerte al joven» y además explicó que todos podrían ser condenados a prisión perpetua.
«A dos -de los acusados- se les imputa la ejecución del hecho y al resto la participación, es decir, haber impedido que los amigos de la víctima lo pudiesen ayudar. Esa es la hipótesis», sostuvo Scoda.
Además, el fiscal explicó que los ocho acusados de ser partícipes necesarios del homicidio impidieron que Báez Sosa fuese ayudado por sus amigos «con el propósito que la víctima siga siendo golpeada».
En declaraciones al canal de noticias TN, el fiscal general contó que tras hacerle las pericias de rigor a los detenidos, «nada indica que estuvieran bajo los efectos de alcohol o las drogas. Estaban lúcidos cuando se los detuvo».
«Lo que sostiene la fiscalía, y al menos hasta ahora comparte el juzgado, es que ellos salen con la intención de dar muerte, predestinados a golpearlo hasta este resultado. Y la alevosía se da porque los golpes se dan cuando la víctima estaba de espaldas y con la superioridad numérica entendemos que actuaron sobre seguro», explicó.
Al ser consultado sobre la pena que podrían recibir los imputados, Scoda comentó: «la pena es la misma para todos, prisión perpetua. Vamos a ver si después de las ruedas de reconocimiento esto se sigue manteniendo».

Liberado.
«Sigo mal, un poco shockeado», dijo Pablo Ventura , el joven de Zárate que pasó tres días aprehendido luego de que, presuntamente, los acusados de haber matado a golpes a Fernando Báez lo mencionaran como participante del ataque. En compañía de su padre, durante la mañana, el joven brindó entrevistas a distintos medios locales y nacionales, y reiteró que se encontraba en Zárate, y no en Villa Gesell, la noche del asesinato.
«Estoy angustiado pero nada más», explicó y contó que a los 10 rugbiers todavía detenidos los conocía «de vista de la ciudad, nada más», pero que no tenía una enemistad manifiesta con ellos. Apenas, «hace muchísimos años», tuvo una pelea con uno de ellos, añadió su padre, José María, que lo acompañó en todo momento ante la prensa.
«No pude hablar con casi nadie» después de haber recuperado la libertad por «falta de mérito», dijo Ventura, quien estuvo incomunicado desde el domingo -cuando entre otros elementos entregó a la justicia su teléfono celular- y hasta la noche del martes. Cuando la policía fue a buscarlo a su casa, en Zárate, «no entendía nada. No sabía qué estaba pasando», contó, y añadió que «por ahí ahora estoy un poco más tranquilo, pero es difícil la situación, estoy triste».
«Estuve apoyándome en amigos, en familiares, en los que me apoyaron, aparte de los que me conocen y saben quién soy. Quiero tratar de volver a la normalidad», declaró también en otra entrevista. «Hoy me siento mejor, por suerte», evaluó y dijo que en la comisaría «me trataron muy bien».

Testimonio.
Por otra parte, la última persona que habló con Fernando Báez Sosa antes de la golpiza que le costó la vida habló con la prensa. Se trata de Fiama, una joven que atiende un kiosco frente al boliche Le Brique.
Báez había entrado a comprar un helado, luego de salir del boliche y comentó que había habido un incidente. «Yo estaba con mi novio y entró el chico. Estaba bien, todo normal, sin remera, contándole a otro amigo lo que había pasado adentro», dijo en relación a la rencilla que Báez tuvo en Le Brique con el grupo de rugbiers que lo atacó hasta matarlo a golpes.
Fiama atiende un kiosco inteligente, habla a través de un micrófono amplificado con clientes a los que solamente ve mediante cámaras de TV. «Ignoro si las cámaras del kiosco captaron algo», dijo la joven, que atiende el local que es propiedad de su hermano. «Él había dicho que le querían pegar», siguió Fiama.
«Cuando comenzó todo no quise salir, fue mi novio a fijarse», dijo Fiama, quien desde el kiosco pudo apreciar «cómo le pegaban entre cuatro o cinco» y que «no podría identificarlos». La joven salió «cuando todo ya había terminado» y se oían gritos alrededor. Relató que, tras la golpiza, Báez Sosa estaba «inconsciente, con pulso». También dijo que en ningún momento se pudo defender. (Pagina12.com/NA)

Batalla campal en Río Negro
Dos equipos chubutenses que disputaban un torneo de Rugby Seven en el balneario rionegrino de Playas Doradas fueron descalificados luego de que sus jugadores protagonizaran una batalla campal.
La pelea se produjo entre representantes de clubes de Trelew y Gainman, empezó en la cancha y terminó afuera, entre algunos espectadores.
«Una jugada brusca que desató la ira de un jugador que no dudó en encarar y empezar la pelea que terminó en una suerte de todos contra todos, aunque la mayoría fue a separar la gresca», contó «Cadu» Caullán, organizador del evento, en declaraciones reproducidas por el diario La Jornada de Chubut.
«Nos queda un sabor amargo por este disturbio, tuvimos que eliminar a los dos equipos que participaban en la Copa de Oro, los eliminamos para que también tengan un sabor amargo, nos pidieron disculpas pero el mal momento ya lo habíamos pasado», agregó el directivo.
Tras la pelea y la eliminación de los equipos chubutenses, un equipo de Carmen de Patagones se quedó con la Copa de Oro, que estaba en disputa, mientras La Española, de Trelew, obtuvo el subcampeonato.
El incidente se produjo el domingo último en el mismo fin de semana en que la opinión pública de todo el país se vio conmocionada por el asesinato del joven de 18 años Fernando Báez Sosa, en Villa Gesell, hecho por el cual hay diez rugbiers detenidos.