Los estatales cortan rutas

CHUBUT, LA PROVINCIA DE LA FURIA

El conflicto entre el gobierno que encabeza Mariano Arcioni y los trabajadores estatales sube día a día su intensidad trayendo al presente los recuerdos de aquellas huelgas estatales, encabezadas por los docentes, que derrumbaron políticamente en los ’90 a la gestión de Néstor Perl y jaquearon a la del fallecido Mario Das Neves hace una década atrás.
La jornada de ayer fue una de las más tensas entre los estatales que protestaban y el gobierno provincial. Los gremios de los trabajadores del Estado volvieron a salir a las calles y profundizaron su metodología de lucha con cortes de ruta y la toma de edificios públicos en varias ciudades.
Los estatales cortaron desde horas tempranas la Ruta 3 en el acceso sur a Puerto Madryn y en Esquel mantienen un corte parcial en el cruce de las rutas 40 y 259. En Rawson mantuvieron la toma del Ministerio de Educación, mientras que en Comodoro Rivadavia siguieron ocupados los edificios de Supervisión. En la capital provincial persiste el acampe que viene concretando desde hace 69 días la Mesa de Unidad Sindical.
La bronca adquirió mucha más profundidad en los empleados estatales y las medidas de fuerza marchan camino a un endurecimiento y extensión en el tiempo que podrían jaquear el funcionamiento del Estado, afectando el conjunto de la provincia, la economía, la cadena de pagos y sus vías de comunicación.
Desde la dirigencia sindical que conforma la MUS se reclamó “sentarse, dialogar y hacer una propuesta coherente” y frente a la escasa propuesta que recibieron adelantaron que seguirán luchando por “por un salario de emergencia pero que sea digno, el pase a planta de compañeros precarizados y que se abra la paritaria, la discusión de los salarios”.
Ante el inflexible posicionamiento gubernamental la respuesta de las organizaciones sindicales no se hizo esperar y la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) convocó un paro por 72 horas desde hoy, anticipando que ante la imposibilidad de avanzar en un acuerdo salarial concretarán la semana que viene una medida de acción directa por 120 horas.

Entre la crisis y el ajuste.
Con el anuncio de que los salarios de los estatales recién comenzarán a pagarse en su primera tanda a partir del martes 12 de junio, la gestión de Arcioni decidió elevar el tono de la conflictividad y se mantiene impiadoso con una oferta salarial que solamente contempla un incremento salarial de 3.000 pesos en cuotas para los agentes que cobren menos de 30.000 pesos.
Al mismo tiempo, el jaqueado gobierno provincial se aferra a la “paritaria cero” y patea el inicio de la discusión salarial para octubre próximo, instalando un período de 18 meses sin aumentos de sueldos frente a una inflación interanual que no baja del 25%. Frente a la imposibilidad de que los gremios acepten su escuálido ofrecimiento, en las huestes gubernamentales se baraja la posibilidad de instrumentarlo por decreto.
El ajuste propuesto por la gestión de Arcioni tiene como objetivo recortar los gastos en salarios y empleos públicos para enfrentar el creciente déficit chubutense que se acrecienta por los vencimientos del feroz endeudamiento tomado en los últimos años; para descomprimir la situación eligió prometer una mejor oferta a los gremios pero todo lo actuado hasta el momento parece alejar una propuesta notoriamente superadora de la existente.

Subir la apuesta.
El gobernador optó por echar más leña al fuego y responsabilizó a la oposición del elevado nivel de conflictividad que ayer impactó de lleno en las ciudades más importantes de Chubut.
“Desde el primer día de estar a cargo del Ejecutivo hubo claras muestras de querer desestabilizar este gobierno. Pero estamos convencidos de que lo que estamos haciendo lo estamos haciendo bien y que vamos por buen camino, pero hoy estamos más fuertes de lo que algunos creen y mientras tanto vemos cómo tres diputados dicen que peligra la gobernabilidad”, lanzó Arcioni.
Para el gobernador, “La presencia de estos personajes alrededor del conflicto tiene una clara connotación política, alimentan el conflicto haciendo demagogia y con mucha hipocresía”.
Pocas horas antes de los dichos del primer mandatario provincial, el ministro de Gobierno (Federico Massoni) denunció a los manifestantes que se encontraban en las rutas y amagó con despejarlas con la Gendarmería.
“Uno tiene que preservar la seguridad del empleado público porque se genera mucha violencia con los que toman los edificios. La violencia empieza verbalmente y es probable que por una cuestión de preservar la seguridad física no estén yendo a trabajar”, justificó Massoni.
Por su parte, el ministro Coordinador de Gabinete (Marcial Paz) dejó entrever que el Gobierno podría mejorar la oferta original realizada a los gremios estatales y sostuvo que “esto no pasa por un reclamo genuino sino que pasa por un mecanismo fundado en una oposición política con un fin desestabilizador”. (Elextremosur.com)