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«Miles fueron tirados vivos al mar»

TESTIMONIO CLAVE EN JUICIO POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD

El ex militar, Nelson Ramón González, declaró en el juicio que se desarrollo por la causa Contraofensiva. En su declaración brindó detalles sobre el fusilamiento de Federico Frías, de Marcos «Pato» Zucker -hijo del actor Marcos Zucker- y de otras dos personas que aún no fueron identificadas. Además, habló de los mecanismos empleados para secuestros, torturas y desapariciones.
«El testimonio de González es muy importante, porque pone en la escena judicial algo que no había sido judicializado hasta el momento y, al mismo tiempo, contribuye a entender el nervio central de la represión en toda la Argentina», consideró Pablo Llonto, abogado querellante en el juicio.

Fusilamientos.
Por videoconferencia desde Neuquén, González declaró ante el Tribunal Oral Federal 4 de San Martín, integrado por los jueces Esteban Rodríguez Eggers, Alejandro De Korvez y Matías Alejandro Mancini. Durante el primer tramo de su relato, confirmó que tuvo como destino Campo de Mayo para el momento de la Contraofensiva, el nombre con el que se llamó al regreso de un grupo de militantes montoneros al país entre 1979 y 1980.
En seguida, contó que los fusilamientos de los militantes secuestrados Zucker y Frías sucedieron en la zona del polígono de tiro del predio, y que de ellos participaron algunos jefes del Ejército. Consultado sobre qué habían hecho los militares tras los fusilamientos, González soltó: «Con todo respeto por los familiares, los quemaron ahí con cubiertas. Lo reconoció Taborda, que era el encargado de sección». Además, agregó que por Campo de Mayo «pasaron unas cuatro mil personas que luego fueron arrojadas vivas al mar».
Según precisó González, los vuelos de la muerte salían de la Compañía de Aviación: «Era sabido en todo Campo de Mayo. Ahí estaban los aviones Fiat y los vuelos salían de ahí. En todos lados se comentaba», completó. «González habló, según dijo, porque le pesa en la conciencia haber formado parte de un Ejército en el que él no quería estar», observó Llonto.
El abogado destacó la importancia del relato de González, quien «explicó claramente que había un grupo de ocho oficiales permanentes, con un sistema de rotación por el cual se nutría de otra gente que provenía de distintos lugares de Campo de Mayo», principalmente, de los centros clandestinos de detención que funcionaron allí, conocidos como La Escuelita y Los Tordos.

Inteligencia.
La particularidad de esta causa es que el eje estará puesto, no en los crímenes de lesa humanidad, sino en la estructura de inteligencia que montó el Ejército desde sus operaciones en Campo de Mayo para llevar a cabo un plan ilegal de secuestros a militantes montoneros que vivían en el exilio.
«El objetivo, en primer lugar, es apuntarle a la gran estructura, es decir, a la Jefatura II del Estado Mayor del Ejército, al Batallón de Inteligencia 601 y al Destacamento 201 que funcionaba en Campo de Mayo», explicó Llonto. «Esta causa va a mostrar gran parte del organigrama para entender que la inteligencia no era solo obtener información bajo tortura, sino también hacer contrainteligencia, generar noticias simuladas y hacerlas circular en los medios de comunicación y hacer tareas de infiltración, entre otras», dijo.
La lista de imputados la integran Raúl Guillermo Pascual Muñoz, ex jefe del departamento de personal del Estado Mayor, y los miembros del Destacamento de Inteligencia 201, Carlos Blas Casuccio, Jorge Eligio Bano, Eduardo Ascheri, Marcelo Cinto Courteaux y Alberto Daniel Sotomayor. Además, incluye a Roberto Dambrossi y Luis Angel Firpo, del Batallón 601, y al ex jefe de la división de Inteligencia Subversiva Terrorista del Departamento Interior de la Jefatura II de Inteligencia del Estado Mayor General del Ejército, Jorge Norberto Apa. (Página12.com)