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Multitudinaria marcha en La Plata

LA COLUMNA QUE CERRO EL 34 ENCUENTRO DE MUJERES TUVO MAS TRES KILOMETROS DE EXTENSION

«No queremos más femicidio, ni trata ni explotación» y «aborto legal, en el hospital» fueron los cantitos más oídos en una marcha de más de tres kilómetros de largo en la que participaron agrupaciones feministas, «mujeres encuentreras» de distintas provincias, centros estudiantiles secundarios, trans, travestis y mujeres autoconvocadas. La tradicional marcha, partió ayer pasadas las 18 de las calles 1 y 60 de La Plata, cerca de la estación de servicio donde fue vista por última vez Johana Ramallo, víctima de trata y femicidio. y justamente una de las columnas que movilizó fue la del Movimiento Abolicionista, que lucha para abolir la prostitución como forma de erradicar la trata de personas.
Nora Pulido (67), integrante de la campaña abolicionista, expresó: «queremos que ni una mujer más sea victima de la prostitución, no estamos en contra de las personas en prostitución, consideramos que son nuestras compañeras están sufriendo una doble y triple discriminación por pobres y por el patriarcado». «Y mirá todas las jóvenes que nos acompañan, porque jóvenes y adolescentes están hartas de la cosificación, la pornografía y del uso violento del cuerpo por los machos. La prostitución es el pilar del patriarcado. Queremos un mundo sin opresores, sin explotados y sin mujeres oprimidas por la prostitución ese es el mundo del futuro», afirmó.

Lucía Pérez.
La marcha de mujeres y disidencias pasó frente a la Casa de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, frente a la cual cantaron consignas que repudiaban el recorte de partidas destinadas a erradicar la violencia de género. También estuvieron presentes familiares de víctimas de femicidio, entre ellas Marta Montero, madre de Lucía Pérez, la adolescente de 16 años violada y asesinada hace dos años en Mar del Plata, quien expresó, mientras sostenía una foto de su hija: «queremos a nuestras hijas vivas y plenas»

Fútbol feminista.
Bajo una bandera que decía «Fútbol Feminista», decenas de mujeres cantaban que «desde pendeja yo quiero jugar y me persigue el patriarcado, no se dan cuenta, ya van a entender, la pelota no tiene heteronorma, somos hermanas, jugamos en manada». Un poco más atrás, Paula Aberastegui, abogada feminista y responsable de la Subsecretaría de Género y Diversidad del Club Estudiantes de La Plata contaba que «este encuentro lo vivimos distinto, siendo anfitrionas, y pudimos compartir con compañeras de todo el país, y ver que a todas nos pasa más o menos lo mismo y desde ahí consolidar nuestros espacios».

Cierre.
La marcha de ayer finalizó en el playón del Estadio Único, donde se realizó la tradicional Peña del Encuentro, en tanto hoy a las 9 será el acto de cierre, donde se leerán las conclusiones de los talleres y se designará por aplausómetro cuál será la próxima sede del encuentro.

«Durmieron sobre cartones».
«Durmieron sobre cartones, se taparon con los cartones y usaban de almohada los bolsos. Una compañera sobre la otra. Todas abrazadas para no tener frío» y encima «sin comer y sin dormir». Así describió una agente de la Policía Bonaerense el estado de «desidia» y «desorganización» que vivieron el jueves en la noche las policías destinadas a custodiar el Encuentro Nacional de Mujeres, en la ciudad de La Plata. El relato corresponde a uno de los audios en los que varias mujeres policías denunciaron las condiciones que debieron «padecer» por orden del gobierno de María Eugenia Vidal. Según los testimonios, las que «peor la pasaron» fueron las 200 que se desempeñan en la fuerza en la localidad de Tres de Febrero, el distrito gobernado por el macrista Diego Valenzuela. Según los diálogos, las que viajaron hasta La Plata desde Tres de Febrero «ni siguiera les dieron comida». En cambio, «a las de San Martín, aunque sea el municipio (gobernado por Gabriel Katopodis) le llevó comida», dijo y remató: «Se borraron todos los jefes». «Nos tiraron en un galpón», dijo una. «Tres se descompusieron por hipotermia y hay otra a la que le bajó la presión, se cayó y se abrió la cabeza», narró otra. La misma agente prosiguió: «Estamos en el medio de la nada, en la boca del lobo, cerca del bosque de La Plata, pero somos cuatro. En todos lados fueron dos nomás» que quedaron «sin el arma», o sea «regaladísimas». Y además, «sin baño sin nada caliente sin resguardo de la lluvia ni del granizo». «¿Te pensás que los móviles pasaron a dar por lo menos a dar un té o un café?». (Página12.com / Tiempoar.com.ar)