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Murió el director del diario chaqueño «Norte»

El periodista, y director del diario Norte de Chaco, por más de 40 años, Miguel Ángel Fernández, falleció este lunes a los 77 años víctima de un infarto mientras descansaba en su casa.

De acuerdo con un artículo publicado en el medio que dirigía, Fernández murió en su vivienda mientras cumplía con un «estricto cuidado por la cuarentena» por la pandemia de coronavirus.

El medio antes citado expresó un «profundo dolor y desconcierto» por el fallecimiento de «un hombre que forjó el periodismo en el nordeste argentino».

PERIODISTA DESDE LA CUNA.

Fernández nació el 14 de octubre de 1943 y, desde chico, se dedicó al periodismo en la región al seguir los pasos de su padre Luciano Fernández.

Cursó sus estudios en la Escuela Normal y trabajó como corresponsal del periódico El Territorio.

Tras ejercer la docencia en la Escuela 44, según los medios de la zona, se incorporó luego a la redacción de El Territorio donde trabajó hasta julio de 1969.

Su carrera siguió en ascenso al convertirse en director de Prensa del Chaco donde, entre otras labores, se destacó como periodista agropecuario con diversos programas de radio. Su estilo, no obstante, se forjó con los años en diversos temas como cultura, política, sociedad y economía.

Y, a partir de 1973, hasta 1976, fue director del diario Norte de Chaco: cargo que retomó el 15 de septiembre de 1998 hasta la actualidad.

DISTINGUIDO.

Fernández publicó el libro «Felipe Gallardo: el canillita gobernador»: trabajo que obtuvo numerosas distinciones entre las que se destaca la otorgada por la Sociedad Interamericana de Prensa en la ciudad estadounidense de Los Ángeles en el año 1997.

«Visitó diversos países, siempre en pos de una constante capacitación y mejoramiento de la calidad periodística», expresa un articulo del diario DataChaco.com.

Sus propios colegas del diario donde trabajó y dirigió durante tantos años lo despidieron con un emotivo mensaje.

«Él, como nadie, sabía que este oficio conlleva la maldición de tener que despedir sin beneficio de tregua a los compañeros que se van. Ante cada baja en nuestro equipo, los teclados se silencian un momento y poco a poco retoman su canto cotidiano. La rueda no se puede detener. Si Miguel estuviese aquí, hubiera sido el primero en convocar a los gritos a redactores, fotógrafos, correctores y armadores, para contar de la mejor manera posible la noticia del día», comienza el mensaje.

Y completa: «Por estas horas, cuando la cabeza ni siquiera termina de procesar lo que significa que Miguel ya no esté, llueven los llamados y expresiones de condolencias que mezclan las voces de las más altas autoridades de nuestra provincia con las de los simples vecinos lectores de Norte. Tal como debe ser en un diario, tal como ha sido en éste bajo la batuta de quien se fue de la actividad periodística de la única manera en que seguramente se lo había imaginado: dejando la vida en ello».