Inicio El Pais Nieve: subieron durante siete horas y bajaron en 30 segundos

Nieve: subieron durante siete horas y bajaron en 30 segundos

Sin cerros abiertos ni medios de elevación a raíz de la pandemia del coronavirus, Jenny Somweber, Iñaki Odriozola, Fernando Natalucci y Cristobal Tobal, cuatro riders argentinos, disfrutaron de caminar siete horas para subir la montaña, que luego bajaron en apenas siete segundos, para disfrutar la abundante nieve fresca que llegó con el invierno.

Aunque los centros de ski estén cerrados y no se cuente con medios de elevación para hacer todo más fácil, éstos cuatro atletas se las rebuscaron en estos tiempos para seguir con una pasión que les cruza la vida desde hace muchos años.

En Bariloche, apenas a 15 minutos del centro cívico, Jenny Somweber -cuyo padre es austríaco-, no se privó a los 35 años – tras convertirse a los 18 en profesional-, de buscar experiencias en laderas de nieve virgen.

«Como esta pandemia la estoy atravesando aquí, lejos de la ciudad, no me cambió tanto ni sentí el encierro. La paso en contacto con la naturaleza. Sólo me modificó no poder ejercer mi trabajo como profe de yoga y tener a mi hijo siempre en casa. Decidí entonces tomar el tiempo para hacer actividades en familia y profundizar la introspección. No poder ir afuera y alejarse de las obligaciones te da la chance de ir hacia adentro, revisar tu vida, observarla desde la calma, darnos cuenta que las necesidades básicas son las más importantes y agradecer.El vivir más simple, en definitiva», explicó Somweber.

Bariloche avanzó de fase el 1 de julio y se habilitó el ski de travesía y los splitboards (NdeR: tabla de snowboard que se divide a la mitad y, con pieles artificiales de foca, se usa para ascender caminando a la montaña).

«Así pude disfrutar del estilo que más me gusta, el freeride, el deslizarse por nieve onda y virgen en fueras de pista», contó.
  
Iñaki Odriozola, de 24 años, es de lo mejor el snowboard argentino y estrella del Team Quiksilver, y tuvo que regresar en marzo desde Utah, Estados Unidos, donde entrenaba, cuando todos los cerros empezaron a cerrar debido al avance de la pandemia.

«Al principio se me cancelaron planes muy importantes y fue un shock. Tuve un estado de frustración, pero con el tiempo me di cuenta que nos afectaba a todos y que había que estar tranquilo», reconoció.

En su caso, también en Bariloche, aprovechó para subir a cerros cercanos como el López, el Goye y el Bella Vista, aunque caminando.

«Hicimos ascensos de 1500/2000 metros y un par de bajadas por día», comentó, al tiempo que recordó una jornada en la que tardaron «siete horas porque la nieve no estaba pisada y llegaba a la rodilla».

Todo eso sin quitar la responsabilidad que conlleva aventurarse a esas travesías: «Hay que ser precavidos. Nosotros chequeamos bien las condiciones y llevamos todo lo necesario, desde radio hasta el equipamiento de seguridad (pala, sonda y arva). La clave es ir con un plan, adónde se va, por qué lado y cómo se vuelve, si hay viento, cuánto nevó, la temperatura, todo. Hay que conocer el terreno y nunca confiarse».

En tanto, Fernando Natalucci, quien reside también al pie de la montaña pero en la ciudad de San Martín de los Andes, es otro privilegiado que divide su tiempo entre la pesca con mosca y el snowboard.
  
Luego de años haciendo doble temporada (Europa en nuestro verano y aquí en invierno), ahora disfruta del freeride y freestyle, con amigos y su hijo Ero, sin dejar de ser un referente del deporte.

«Tengo la suerte que la montaña es el patio de mi casa y como vivo bien arriba, a 1100 metros, tengo nieve en la puerta. Por eso, mientras estuvimos de cuarentena sin poder ir a los cerros, aprovechamos para divertirnos con unas barandas naturales aquí», dijo.

Natalucci le encontró la parte buena a este tiempo de cuarentena por la pandemia, tan extraño para muchos: «Lo acepté y aproveché. Nunca entré en psicosis. Aproveché esto para disfrutar y vivir de otra forma, incluso encontrarme conmigo mismo. Encontré otras maneras que son más importantes que el trabajo y generar guita. Esto será un antes y un después para todos y sin olvidar que se vienen tiempos difíciles, creo que depende de la mentalidad con que cada uno se lo tome».

En estos días, San Martín abrió el ascenso a la montaña y Natalucci se lanzó hacia arriba: «Sirve para agrandar la cultura de nieve, que la gente sepa que no sólo hay centros de ski, que la montaña se puede disfrutar de otra manera».

Por su parte, Cristobal Tobal, quien está a días de cumplir 15 años y es una de las joyas del ski nacional y del Team Quiksilver, también fue sorprendido por la pandemia mientras estaba de gira en Estados Unidos.

«Tenía que ir justo a Italia cuando virus se propagó allí y ahí, por orden de la Federación de Ski, volví a la Argentina. Pasé el tiempo en casa, con mucho trabajo del colegio (está en segundo año del secundario) y trabajos físicos que le mandaba el profe de la Selección argentina», recordó.

Para un atleta de alto rendimiento no es una situación fácil, aunque el nacido en Lake Tahoe (USA) y criado en Bariloche aseguró no verse afectado.

«No me costó ni en lo físico ni lo psicológico. Pero eso sí, ya quiero volver», admitió, antes de reconocer que se sacó las ganas con una bajada, luego de caminar casi tres horas desde la base del cerro Catedral hasta un fuera de pista llamado «Segundo Lomo», de unos 2000 metros de altura.

Tobal grabó su bajada épica haciendo freeride, aunque su especialidad sea el slopestyle (trucos y saltos en rampas y obstáculos).

«Estuvo muy buena, como para volver a la nieve y bajamos esquiando hasta el auto. La repetiremos en estos días, porque aún no hay fecha de apertura del cerro», cerró. (Télam).