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«No fue algo elegido al azar»

HISTORIADOR ANALIZA EL SECUESTRO Y MUERTE DE ARAMBURU

Hace unos días se cumplieron 50 años de la muerte de Pedro Eugenio Aramburu. El 29 de mayo de 1970 fue secuestrado, días después Montoneros realizó un Juicio Revolucionario donde se dictaminó su ejecución al ser señalado como culpable del robo del cadáver de Eva Duarte de Perón (1955) y los fusilamientos en José León Suárez (1956).
El 1 de junio de 1970, Montoneros anunció la muerte del general que había reemplazado a Eduardo Leonardi en la dirección de la dictadura autodenominada «Revolución Libertadora».
El doctor en Historia y docente Hernán Confino, en diálogo con Radio Noticias, explicó que para analizar el secuestro y muerte de Aramburu, hay que remitirse al contexto de la época.
«Por un lado, procesos históricos que van más allá de la Argentina, y que encuentran en determinadas guerras de independencia o en la revolución cubana, un ordenamiento después de la Segunda Guerra mundial», explicó y agregó que en ese contexto es que se inserta la nueva izquierda, «de la que todos estos movimientos políticos militares son deudora».
Dentro del contexto argentino, Confino puso en cuestión que en el país aun no se había resuelto qué hacer con el peronismo, por lo que las restricciones a la libertad política hicieron que Montoneros se posicione dentro del partido reactualizando el conflicto peronismo-antiperonismo y lo hicieron atentando contra una de las figuras que más atacó al peronismo, Aramburu. Sobre los hechos, el doctor en Historia hizo énfasis en que no se pueden analizar en términos de locura o cordura. «La locura esta en el ojo del espectador, no del actor que queremos estudiar», afirmó.

Integrar el peronismo.
«Aramburu no fue un objetivo elegido al azar por Montoneros, parte de la efectividad del operativo tenía que ver con que fuese una persona bastante repudiada», afirmó Confino y recordó que «lo que cuentan las crónicas es que el secuestro y ejecución de Aramburu fue bien recibido en algún punto, en una parte importante de la sociedad».
La muerte de Aramburu tuvo, según el historiador, como principal consecuencia el planteamiento de la necesidad de integrar al peronismo en la vida política del país. «Ya había 15 años de proscripción y esos 15 años lo que demostraron es que la identidad política de la clase trabajadora, lejos de diluirse con la ausencia de Perón, se hizo mucho más fuerte», aseguró.
Confino aseguró que desde que derrocaron a Perón en 1955, hasta la vuelta de la democracia con Raúl Alfonsín, se vivió un periodo de inestabilidad política debido a que se dio una alternancia de gobiernos, según él califica, falsamente democráticos, «porque se tiene proscripta a la primera minoría del país, el peronismo. (Arturo) Illia asume con el 23% de los votos, eso también es parte de la conflictibilidad y debilidad de estos gobiernos, que están votados por muy poca gente», explicó .

Revolución.
El historiador dijo que «la cuestión de Aramburu se la puede mirar desde un lugar de entrecruzamientos de momentos y procesos. Es decir, una mirada atada al acontecimiento, es ahí donde la habilidad de Montoneros para tomar a una figura del antiperonismo furibundo, y armar esta suerte de ejecución, en donde se montó un juicio revolucionario», explicó y agregó que «toda esa puesta en acto implica el posicionamiento de una nueva generación de militantes dentro del peronismo, el peronismo que hasta ese momento era hijo de la resistencia».
Por otro lado, Confino afirmó que «también podemos entender lo de Aramburu como un proceso. Estos crímenes políticos y organizaciones armadas no era patrimonio exclusivo de Montoneros, incluso en Uruguay, con los Tupamaros, en Chile con el MIR, el Ejercito de Liberación Popular de Bolivia, había todo una constelación de organizaciones que quería apresurar las condiciones para llegar a la revolución», cerró.