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Obesidad infantil: ¿cómo combatirla?

Las últimas encuestas arrojan resultados que alarman. Según el Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI), 1 de cada 3 niños/as en edad escolar en nuestro país tiene exceso de peso. Esto significa que en muchos de los hogares argentinos hay un niño o una niña con sobrepeso u obesidad, que en las escuelas hay más de un niño con sobrepeso u obesidad, que incluso dentro de un mismo curso seguramente haya más de un niño con sobrepeso y obesidad.

Durante mucho tiempo un niño con exceso de peso era un niño «sano» y se veía bien alimentado. Hoy esto cambió y se sabe que el exceso de peso puede traer muchas consecuencias, no solo a futuro sino también en el presente.

Un niño con sobrepeso u obesidad puede tener otras enfermedades asociadas, como la diabetes o la hipertensión, patologías que siempre fueron de adultos y hoy se ven cada vez más a edades más tempranas. Un niño con exceso de peso, puede disminuir su rendimiento escolar, puede sufrir discriminación por parte de su entorno. El exceso de peso genera un montón de situaciones en los niños que disminuyen su calidad de vida actual y futura. Un niño con sobrepeso u obesidad tiene una esperanza de vida menor que la de sus padres.

¿Qué hacer si en nuestro hogar tenemos un niño o una niña con sobrepeso? Virginia Busnelli es nutricionista y dio un par de consejos:

* Empezar por generar un ambiente seguro y saludable, en donde estos niños se sientan contenidos y no se vean expuestos a factores que contribuyan a empeorar esta situación.

* Eliminar la disponibilidad diaria de galletitas, panificados, bebidas azucaradas y alimentos ricos en azúcar y grasas. No poner a disposición aquellos alimentos que los alejen de la salud.

* Tener a disposición alimentos naturales y saludables. Agua fresca en la heladera, fruta lavada, pelada y lista para consumir, galletitas, panes, biscochuelos caseros para compartir en familia.

* Hacer de la cocina un momento de encuentro y de compartir en familia. Hacer las compras con los niños, cocinar comidas ricas, caseras, que no solo nos alegren por su sabor sino por el lindo recuerdo de hacerla todos juntos.

* A la hora de comer, dejar afuera la tecnología, los problemas, las discusiones, el mal humor, y hagamos un momento de felicidad. Debemos escucharnos entre todos, pero sobre todo escuchar a los hijos. Conectarse con lo que estamos comiendo, disfrutar del momento y hacerlo con paciencia, para que así sea para ellos.

* Ser ejemplo. La alimentación saludable y los buenos hábitos tienen que ser para todos. Si todos en la familia comen una comida y el niño o la niña con sobrepeso comen algo distinto, lo estamos estigmatizando y empezando la discriminación en el hogar. Si todos comen lo mismo, estamos compartieno la comida, generando buenos hábitos y cuidando la salud de toda la familia.

* Planificar actividades en familia que impliquen movimiento. Una salida al parque, una caminata por un lindo lugar que nos guste, un paseo en bicicleta, incluso actividades cotidianas como la limpieza de la casa, el arreglo del jardín, pueden ayudar a aumentar la actividad física y sacarlos del sedentarismo. Mientras se disfruta en familia, se comparte y se fortalecen los vínculos.

* De la mano con esto, es importante regular el uso de pantallas, y aquellas actividades que promuevan el sedentarismo y la soledad.

* Trabajar la escucha. Ser receptivos a lo que los niños y niñas tienen para decir. Escucharlos, comprenderlos y acompañarlos. Entender qué momento están pasando y buscar la forma de ayudarlos. (Télam)