viernes, 18 septiembre 2020
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Once años seguidos de déficit

MENDOZA NO ES TAN RICA COMO LOS SEPARATISTAS LA PINTAN

Si bien quienes promueven el «Mendoexit» afirman que Mendoza posee grandes recursos económicos, que son rapiñados por el gobierno nacional para financiar a otras regiones más pobres o peor administradas, la verdad es que el Tesoro mendocino arrastra once períodos consecutivos de déficit operativo.
Según el Consejo Económico Mendocino (CEM) tales desequilibrios fiscales «debieron ser financiados con más impuestos y con deuda».
El CEM, que nuclea a empresarios y CEOs de las compañías más importantes de esa provincia, publicó esta semana un informe elaborado sobre la base de las «ejecuciones presupuestarias del Estado Provincial entre 2010 y 2019».
El estudio concluye que «el duro contexto macroeconómico impactó de lleno en las economías provinciales, coronando una década agobiante para el sector productivo. Como consecuencia, el sector privado no creó empleo, observándose también una caída del ingreso por habitante».
Aunque «la situación fue distinta en el sector público, porque en el mismo período el Estado Provincial creció 40% en términos relativos, esa expansión del Estado y el empleo público debió ser financiada con más impuestos provinciales y con deuda».
«Mendoza no registra equilibrio operativo desde 2008, acumulando 11 ejercicios consecutivos con déficits operativos. En ese contexto, Covid-19 encontró a la economía mendocina en una situación de manifiesta debilidad», advierte el CEM.

Economía enferma.
Según el CEM, durante la última década el Estado mendocino «creció un 40% en términos relativos, pasando del 17% en 2010 al 24% en 2019, del Producto Bruto Geográfico». Pero, a pesar de cierta mejoría en las cuentas públicas entre 2016 y 2018, «los resultados han sido siempre negativos», agrega.
Por eso, el impacto de la pandemia sobre sus finanzas «ha sido significativo: en términos reales, los recursos corrientes se contrajeron 30% en mayo respecto de igual mes de 2019, siendo el impacto mayor sobre los recursos de origen provincial. Esta brusca contracción de recursos fiscales durante la cuarentena es reflejo de la dramática situación que experimentan familias, trabajadores y empresas del sector privado», alerta el informe.
Finalizada su perspectiva histórica sobre recursos y erogaciones totales de la provincia, y convencido de que la situación no hallará mejoría inmediata («el déficit fiscal de 2020 es aún difícil de estimar») el CEM reclamó al gobierno «una agenda que priorice la producción y el empleo privado como bases del crecimiento y desarrollo de Mendoza, recreando un clima de negocios propicio para las inversiones».
Según los empresarios, «parte de ese trabajo debería orientarse a definir un tamaño de Estado sostenible y financiable, claramente de menor dimensión que el actual y más adecuado a la realidad económica de nuestra provincia».

Propuesta delirante.
En Mendoza, la polémica por Portezuelo del Viento derivó en una discusión sobre los recursos nacionales que la provincia recibe. Y este debate promovió ciertas ideas «separatistas» cuya difusión despertó una polémica que trascendió los límites provinciales, proyectándose hacia ámbitos nacionales e internacionales.
Quienes defienden la idea de abandonar la República Argentina para conformar un estado independiente adoptaron el término «Mendoexit», propuesto por su mentor principal, Hugo Laricchia. Inspirándose en el Brexit, este «emprendedor turístico, de pensamiento liberal», que ya piensa postularse como candidato en 2021, lanzó el primer grito independentista desde las redes sociales.
Las tibias adhesiones que despertó, se multiplicaron cuando el propio Alfredo Cornejo (ex gobernador y actual senador) respaldó su aspiración secesionista. «Mendoza tiene todo para vivir como un país independiente», dijo Cornejo, catapultando la noticia a los principales medios del país y del mundo.
Hace unos días se hizo eco el diario francés Liberation, mediante una extensa nota. Antes, ya habían publicado sobre el Mendoexit el británico Financial Times, los españoles El Mundo y El País, así como El Mercurio (Chile), Folha de Sao Paulo (Brasil) y El Comercio (Perú), entre muchos otros.

Se cae el mito.
Hace unos días, el propio Laricchia fundamentó su propuesta secesionista mediante una columna de opinión en el diario Los Andes. Allí denuncia «las permanentes invasiones de la Nación sobre facultades provinciales no delegadas constitucionalmente, consentidas por los gobiernos locales sin distinciones partidarias» y repudia los «castigos impuestos a Mendoza por cuestiones políticas, como leyes de promoción industrial, o los perjuicios causados en nombre de una obligatoria solidaridad hacia provincias que han hecho del empleo público la principal fuente laboral, sostenida con los fondos que coactivamente se le impone resignar a Mendoza, con el injustificado argumento de que es una provincia rica».
Y agrega: «Mendoza no es una provincia rica. Es un desierto disputado a la naturaleza. Nadie nos regaló nada. La riqueza es fruto de la cultura del trabajo de generaciones. Por eso nos animamos a pensar en moneda estable, pocos y claros impuestos, inflación controlada, gasto público razonable, abiertos al mundo, sin cepos ni retenciones, con seguridad jurídica a las inversiones, propiedad privada, desarrollo sin trabas burocráticas de actividades como economía del conocimiento o un polo audiovisual».
Aunque Laricchia desprecia públicamente a quienes califican su propuesta como «una locura extravagante» e insiste con una Mendoza independiente, este lapidario informe del campo empresario provincial vino a poner las cosas en su lugar, desterrando el falso mito de provincia rica y demostrando que resultaría incapaz de sostenerse como un país soberano.