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Otro cóndor que regresa al cielo

CASI MUERE INTOXICADO PERO LO RESCATARON

Por Walter Pérez

Un cóndor andino de gran porte logró sobrevivir a una caída en una chacra de Chos Malal, 400 kilómetros al norte de Neuquén, tras ponerse en marcha un operativo en red con instituciones de tres provincias, que en tiempo récord y en plena pandemia lograron trasladarlo, medicarlo y salvar su vida. Nueve días después de su caída, el cóndor fue liberado en el Area Natural Protegida Tromen y ya vuela nuevamente sobre la cordillera.
La caída ocurrió el 15 de septiembre y fue avistada por vecinos de Chos Malal a quienes les sorprendió el «estado penoso del cóndor», contó Lucía Redondo, directora de Áreas Naturales Protegidas y Recursos Faunísticos de Neuquén.
«Dieron aviso a Guardafaunas de Chos Malal, cuyo personal lo rescató y dio intervención al veterinario Gustavo González de la Corporación para el Desarrollo de la Cuenca del Curi Leuvú (Cordecc). Finalmente, descubrieron que «la intoxicación había sido provocada por plomo, ya que al administrar medicación específica para bajar la concentración de plomo en sangre, el cóndor reaccionó», agregó la funcionaria. Ante la sospecha de una intoxicación «lo primero que hacemos es aplicarle una dosis de atropina, por eventual ingesta de cebos tóxicos» que se usan contra aves rapaces.
La funcionaria reveló que «hay un protocolo de tratamiento ante intoxicación de rapaces, determinado en el Plan Integral de Conservación del Cóndor Andino» y añadió que en este caso «el plomo indica que pudo haber ingerido perdigones de algún animal abatido» ya que la especie se alimenta de animales muertos.

«Basta un balín».
El cóndor rescatado es un macho de 20 años con un peso aproximado de 12 kilogramos. «Basta un balín de aire comprimido para provocar una intoxicación grave, ya que el plomo resulta muy tóxico para estas aves. Puede quedar en el buche y seguir liberando plomo hasta que el nivel de intoxicación resulta letal» dijo Redondo.
A pedido de Neuquén intervino la Fundación Bioandina Argentina. Junto a otras instituciones dedicadas a la conservación del cóndor andino aportaron la medicación necesaria para el tratamiento del caso. «La Fundación provee esa medicación a zonas donde hay cóndores. Lo hizo en el norte del país y en Mendoza, pero a nuestro envío lo frenó la pandemia y no pudo llegar», narró Redondo.
Sin embargo «trabajar coordinados nos permitió contar con la medicación que viajó de Mendoza a Malargüe, luego a Barrancas (Neuquén) donde hay un retén que impide el paso. Hasta ahí lo fuimos a buscar». Tras recuperarse de la intoxicación el cóndor fue liberado y ya vuela majestuoso sobre la cordillera.
Según Redondo «hubo que hacer un procedimiento similar en mayo, cuando otro cóndor cayó en el Area Natural Protegida del Domuyo, con un ala fracturada. En ese caso, se trataba de una hembra joven (bautizada «Bella» por el hijo de un rescatista), que debió ser trasladada en un operativo coordinado con Mendoza hasta un centro de atención en San Carlos.

Cebos tóxicos.
«El cóndor es una especie protegida porque está en peligro de extinción y hay innumerables de organizaciones no gubernamentales que trabajan para conservarlo, como la Fundación Bioandina Argentina con articulamos tareas desde hace mucho tiempo», informó la funcionaria neuquina. Y advirtió que esa relación se profundizó «con la firma de un acta el año pasado para erradicar el uso de cebo tóxico, empleado para otro tipo de animales (mamíferos predadores como pumas y zorros) que matan al ganado.
«El uso de estos cebos es altamente peligroso para la fauna autóctona y el año pasado produjo la muerte de siete cóndores que se alimentaban de un mismo animal envenenado» manifestó. Por eso a la tarea de rescate las autoridades suman «la concientización para que no se utilice cebo con concentraciones muy altas que pueden afectar incluso la vida humana». (Télam)