Inicio El Pais Realizaron cesárea a menor de 11 años

Realizaron cesárea a menor de 11 años

EL ESTADO OBSTACULIZO Y DILATO LA ILE

El martes en la noche le practicaron una cesárea a «Lucía», la niña tucumana violada por la pareja de su abuela. El embarazo se interrumpió pero no se respetó el protocolo para estos casos. El Sistema Provincial de Salud (Siprosa) la convirtió en envase, incubadora. Dilató los tiempos para que avanzara la gestación y evitar así realizarle el aborto legal que ella reclamó, vulnerando sus derechos.
Quedó en evidencia la estrategia institucional antiderechos para «salvar las dos vidas», como expresó el gobierno tucumano en un comunicado de prensa. «Lucía» se encuentra bien de salud, según informaron fuentes del Hospital del Este Eva Perón, donde permanece internada. La criatura que dio a luz pesa alrededor de 600 gramos y se encuentra en Neonatología, con pocas posibilidades de sobrevida, de acuerdo con fuentes médicas. Por ahora no hay parte médico oficial.
«El caso es bisagra porque evidencia el accionar articulado desde lo institucional para obstruir el acceso a la salud de la niña», denunció la abogada de Católicas por el Derecho a Decidir y Mujeres X Mujeres, Soledad Deza. «No estamos frente a una objeción de conciencia común, lamentablemente acá hubo un accionar político conservador iniciado desde el Poder Ejecutivo y convalidado por el Ministerio Público, dirigido meticulosamente a intentar que Tucumán vuelva atrás en derechos. Abortar en caso de abuso o riesgo para la salud es una opción legal. El Estado tiene que asegurar la práctica», señaló Deza. «Acá hubo encarnizamiento y del peor con esa niña», agregó.

Peligro de muerte.
La ginecóloga Cecilia Ousset y su marido Jorge Gijena realizaron la intervención quirúrgica. Ella, instrumentadora, dio detalles estremecedores del procedimiento al que tuvieron que someter a la nena por la negativa del Ministerio de Salud Provincial de acatar el deseo de interrumpir su embarazo cuando aún no tenía riesgo de vida. «Una nena de esa edad tiene peligro de muerte porque no tiene el cuerpo desarrollado para continuar el embarazo», puntualizó la médica.
Para Ousset fue impactante ver a la niña tan pequeña y aseguró que «no alcanzaba los 50 kilos», en contraste con lo que había dicho el ministro Gustavo Vigliocco para obligarla a continuar con su embarazo producto de una violación. «La nena jugaba con muñequitas. Cuando la vi se me aflojaron las piernas, era como ver a mi hija menor. La chiquita no entendía del todo lo que iba a pasar», explicó la doctora. Para poder sacarle la ropa interior, tuvieron que dormirla, porque se resistía a hacerlo frente a otros, como otros chicos que resultan abusados.

Violar la intimidad.
Ayer, sacerdotes católicos salieron a posicionarse respecto del arzobispo Carlos Sánchez, quien dio el nombre de la menor de once años y llamó a sus fieles a «custodiar» el feto. «Ni el obispo ni sus objetores tendrán derecho, en nuestra sociedad, a actuar o intervenir en contra de la ley», manifestaron curas y diáconos. En un texto, los sacerdotes aseguran que «todos tenemos derecho a pensar aquello que razonablemente nos parezca lo mejor» y que Sánchez «no es una excepción».
En esa línea, estiman que «lo que él diga será tomado como algo ‘desde el poder'» y que «no tiene derecho a no respetar a quienes piensan diferente, a quienes no aceptan sus criterios, sus dogmas o sus proyectos de vida. Por el mismo motivo por el que él espera ser respetado. Sin duda, el límite es la ley».
La carta está firmada, entre otros, por Eduardo de la Serna, Jorge Marenco, Sergio Rafaelli y Ricardo Carrizo. «Cuando una niña es abusada, es atroz que se la siga abusando sin tener en cuenta sus decisiones y las de sus padres; se trata de un nuevo abuso. Hay un Estado abusador», afirman, y expresan que «el abuso se triplica» cuando Sánchez «suma un nuevo abuso» al revelar la identidad de la menor.
«Lo que ‘X’ ha vivido-padecido es algo abominable, y obligarla a algo que ni ella ni su madre querían, y era legal, es abominable también», sigue el texto, que manifiesta que la menor no es una «productora», sino una niña. «Su cuerpo, violado, no fue respetado una vez más, transformándola en una incubadora, y su infancia no fue respetada, una vez más, haciendo público su nombre desde el poder eclesial», afirman los curas. (Página12.com)