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Reclaman por la Ley Micaela

TRAS LOS CASOS DE ABUSOS EN EL SANATORIO GÜEMES

Especialistas y ONG coincidieron en la importancia de la capacitación en perspectiva de género del personal de hospitales, clínicas y centros de salud para que no ocurran abusos sexuales como el denunciado por tres pacientes del Sanatorio Güemes que habrían sido atacadas aprovechando el estado de «suma vulnerabilidad».
«Si bien no son frecuentes, supimos de varias de estas agresiones bajo los efectos de la anestesia y las mujeres víctimas se dan cuenta porque después de la cirugía sentían molestias o tenían inflamación», explicó María Elena Leuzzi, titular de la Asociación de Víctimas de Violación (Avivi). En ese sentido recordó tres casos registrados en los últimos 10 años en la provincia de Buenos Aires que «quedaron en la nada»: una mujer a la que después de una intervención quirúrgica se le desencadenó una infección vaginal que un forense determinó como provocada por el resto de látex de un preservativo a pesar de que ella no había tenido relaciones, otra que despertó con lesiones genitales compatibles con la introducción de un objeto de gran tamaño y una tercera que reaccionó justo cuando un enfermero se le había subido encima provocándole una eventración en la herida recién suturada.
En los dos primeros episodios no se pudo identificar al agresor porque «no se encontró ADN» ni tampoco hubo registros fílmicos, mientras que en el tercero «la familia decía que lo había alucinado» y no llegó a hacerse la denuncia.
Vigilancia.
Además de la capacitación, Leuzzi planteó que «no sólo habría que instalar cámaras en todos los quirófanos» como ya existen en muchos centros de salud, «sino monitorearlas permanentemente» porque «degenerados hay en todos lados» y allí las mujeres, niñas, niños y adolescentes «están en total estado de indefensión».
Para el psiquiatra Enrique Stola, el sistema de salud «no es territorio libre de la amenaza» de agresión sexual para las pacientes que allí acuden, «pero tampoco para las enfermeras, médicas» o el resto del personal femenino. «De hecho, este tipo de ataque es más frecuente sobre el personal de salud femenino. En el caso de ellas, el acoso sexual suele ser contenido, porque además se juega el poder del médico, la estabilidad laboral y esto de que los machos pueden hacer lo que se les antoja», afirmó.
(Télam)