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Revuelo por un topless en una playa y en un parador

Las Grutas, una de las playas preferidas de los pampeanos, tuvo el martes un “tetazo» unipersonal inédito. Una joven, que estaba en la playa con un grupo de amigos, hizo topless, y en un momento, así como estaba, subió a un parador a buscar agua para el mate. Alguien llamó a la Policía y se acercaron dos funcionarias, quienes le sugirieron el uso del corpiño, pero la chica se negó. «No hice nada malo», les dijo y regresó al lado del mar.

Lo que parece una nota de color tiene connotaciones más profundas. Es lo que se ve del iceberg sobre este tema, que no es más que la lucha de los derechos de la mujer, pasó poco después del mediodía del martes. Seguramente este -hoy inusual- topless iniciará un debate que nos pondrá en equivalencia con numerosas playas del mundo donde ver a mujeres con el torso desnudo es algo normal.

Así fue. Periodistas radiales de la emisora LU5 de Neuquén, a través de un corresponsal, Luis Uribe, explicaron como fue la mecánica de la situación. Al parecer la chica, que no tendría más de 25 años y de la que se desconoce su procedencia, estaba en la playa conocida como “Bajada Cero”, disfrutando del día con un grupo de amigos. Ella en un momento se quitó la parte de arriba de su bikini y así permaneció sin que pareciera molestar a nadie de las personas que estaban en las inmediaciones.

Todo estuvo bien hasta que se les terminó el agua del mate y ella, decidida, agarró el termo y subió, como estaba, a un parador. A personas mayores que estaban ahí les molestó y dieron aviso a la policía.

Enseguida llegaron al lugar dos mujeres policías, que estaban cerca recorriendo el lugar, y la invitaron a colocarse el corpiño. La joven se negó aduciendo que no molestaba a nadie. “¿Si yo no estoy haciendo nada?”, les dijo.

Los cronistas revelaron que en el lugar, casualmente, estaba el jefe de Guardavidas, identificado como Mauro Scalesa, quien hace más de 20 años cumple esa tarea, a quien las policías le preguntaron si les molestaba. “Yo no tengo nada que ver en este tema, pero a mí no me molesta”, les aclaró.

Fue entonces que una señora mayor se levantó de una mesa y terció en la conversación. Le pidió decoro a la joven y argumentó que a ella la situación la molestaba “porque hay chicos acá”.

La joven bañista cargó su termo, y casi sin inmutarse volvió a la playa. Allí siguió disfrutando de la tarde con su grupo de amigos.

Desde la policía sugirieron que podría tratarse de una infracción, pero que ellos solamente podían intervenir hasta sugerirle a la persona que se cubra, pero nada más.

¿Se viene el topless? Sin dudas que este “tetazo”, que marca una valiente expresión de libertad femenina esgrimida por esta desconocida mujer, puso en agenda el debate sobre el topless en las playas argentinas. 

El mundo evoluciona y los derechos también, hay que aceptarlo sin hipocresía, teniendo en cuenta que hay quienes que se escandalizan por ver a una mujer con sus senos al aire y que les molesta hasta verlas amamantar, en uno de los gestos de amor más profundos, pero muchos son los mismos que no se inmutan ante el hambre u otras calamidades que sufre mucha gente, en situaciones que son más obscenas que la registrada en esta playa.