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Sentencia en caso AMIA confirmó encubrimiento

LAS PRINCIPALES PENAS FUERON PARA EL EX JUEZ GALEANO Y A ANZORREGUY

El 18 de julio de 1997, en un multitudinario acto frente a la sede de la calle Pasteur, los familiares de las víctimas lanzaron -en la voz de Laura Ginsberg- una dramática denuncia: «Yo acuso al gobierno de Menem y Duhalde de consentir la impunidad, de consentir la indiferencia de los que saben y callan, de consentir la inseguridad, la impericia y la ineptitud. Yo acuso al gobierno de Menem y Duhalde de encubrir la conexión local, que sirvió para matar a nuestros familiares».
Fue un momento bisagra. Todos se miraron y quedaron atónitos. La dirigencia de la comunidad judía, con el presidente de la DAIA, Rubén Beraja, a la cabeza, corrieron por la tarde a la Casa Rosada a despegarse de las acusaciones. Ellos dicen que no fueron a pedir perdón, pero la visita a Carlos Menem esa misma tarde, no requiere de más explicaciones: no salieron a ponerse del lado de los familiares.

Apertura de archivos.
Y después vino una larguísima lucha donde todo el establishment negó el encubrimiento; donde las embajadas de Estados Unidos e Israel clamaban para que se deje de investigar la forma en la que se plantaron las pistas falsas. Basta leer los cables de Wikileaks.
Con el protagonismo de Memoria Activa y gestos decisivos de Néstor y Cristina Kirchner, que permitieron la apertura de archivos y la declaración de los agentes de inteligencia, se llegó a este juicio. Y ayer quedó certificado que el encubrimiento existió, que los familiares tuvieron razón.
Habrá que leer los fundamentos el 3 de mayo. Por el monto de las penas, da la impresión que los jueces se centraron en el pago de 400.000 dólares que se le hizo al principal imputado de aquel entonces, el armador de la Traffic que estalló en la AMIA, Carlos Telleldín. Eso explica las condenas principales a Juan José Galeano, el juez; Hugo Anzorreguy, el hombre que dispuso del dinero y ordenó la operación de pago; y Telleldín el que cobró y a cambio de eso declaró ante el magistrado.

Investigación.
La relación de Telleldín con los policías bonaerenses era una hipótesis más que razonable, de hecho los uniformados lo extorsionaban y le permitían seguir armando autos con partes robadas. Pero esa pista no se usó para investigar la realidad del atentado, sino que se utilizó políticamente: los hombres de Menem aprovecharon todo para echarle la culpa a los policías de Duhalde, una interna siniestra y caliente de aquellos años. Los jueces del primer juicio dijeron: «La investigación fue un armado al servicio de políticos inescrupulosos.»
Se probó el encubrimiento y los principales protagonistas de esa gran maniobra no fueron los únicos condenados. También recibieron penas los fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia por permitir la manipulación de la prueba y todos los demás que rodearon la operación de pago, desde la SIDE y la Policía Federal. El gobierno de Mauricio Macri trató de defenderlos como pudo: fracasó.

Responsabilidad política.
Carlos Menem y Rubén Beraja no fueron absueltos. Si bajo su mandato se manipuló, se tapó, se maniobró para evitar que se sepa la verdad, tienen la responsabilidad política. No los condenaron judicialmente, pero al darse por probado que hubo encubrimiento, les infligieron una condena política demoledora.
En los fundamentos dirá que «no dieron la orden», «no sabían», que no hay prueba directa de su participación en operaciones para tapar la pista Siria o en el pago a Telleldín. Pero se hizo bajo sus mandatos.

25 aniversario.
Nada de lo ocurrido ayer oculta el hecho de que a 25 años del atentado sabemos poco y nada de cómo se hizo el ataque y quién lo perpetró. El propio juez de la causa admite que en el expediente hay informes de inteligencia de interesados internacionales, pero no pruebas judiciales valederas. Cristina Kirchner y Héctor Timerman buscaron un camino distinto al consentido por los poderes del mundo. El Memorándum con Irán pudo ser bueno, malo, una porquería, constitucional o inconstitucional. Seguro no fue un delito. Pero se buscó por ese camino una forma de dar algún paso hacia adelante, aunque fuera módico, en la causa judicial. Fue el único intento. Desde entonces no se buscó ni encontró ninguna alternativa. (Página12)