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«Solo varones para servicio del altar»

OBISPO DE SAN LUIS ACUSADO DE DISCRIMINAR A LAS MUJERES

El obispo de San Luis, Pedro Daniel Martínez, es protagonista de un escándalo por una actitud que ya un legislador nacional calificó como «una medida retrógrada y discriminatoria contra las mujeres católicas». El prelado prohibió que las mujeres hagan «servicio del altar» y ordenó que solo haya monaguillos varones.
La Iglesia Católica tiene una nueva grieta abierta, esta vez con una medida prohibitiva hacia la mujer. Una de las primeras reacciones fue del diputado nacional por San Luis, Andrés Vallone, quien lo acusó de «discriminar a las mujeres» y de «no escuchar al Papa Francisco».
Medios puntanos afirman que la polémica medida alcanzó a todas las iglesias de esa diócesis. La disposición generó molestia y enojo en la pastoral de la diócesis, porque en algunas iglesias y parroquias varios sacerdotes habían formado a mujeres para que presten servicio de «monaguillas».

El polémico mandato.
Afirman que monseñor Martínez decidió tomar la determinación que bajó por un decreto, alentado por comentarios en las redes sociales de sectores conservadores de la Iglesia Católica de San Luis. El documento, fechado el viernes 29 de octubre, generó malestar en muchas mujeres que ya estaban prestando esos servicios en los altares.
Una de ellas declaró a Télam, pidiendo reserva de su identidad, que en la Catedral varias veces pretendió leer alguna lectura en oficios religiosos fúnebres de familiares, y el párroco del lugar, Daniel Pérez, le respondió que «las mujeres no podían estar en el altar realizando esa tarea».
En los considerandos de su resolución, el obispo apela a «los profundos motivos teológicos-eclesiales subyacentes en las costumbres litúrgicas sobre la conveniencia de monaguillos varones en el servicio del altar».
También argumenta que «mis predecesores los obispos Juan Rodolfo Laise y José Luis Lona, han mandado explícitamente a mantener la costumbre en la Diócesis de San Luis de solo aceptar monaguillos varones».
El decreto del Obispado exhortó a los sacerdotes, tanto seculares como religiosos, a mantener la costumbre litúrgica que los monaguillos deben ser únicamente varones.
Asimismo expresó que los sacerdotes deben promover y formar en sus respectivas jurisdicciones «niños y jóvenes varones en el servicio de monaguillo», excluyendo a las mujeres.
El obispo Martínez, en el artículo cuarto de su decreto «reprueba en la diócesis de San Luis cualquier costumbre en contrario». Además, resalta que él es «el moderador, promotor y custodio de toda la vida litúrgica de la diócesis que le fue confiada».
Por otro lado, la diócesis de San Luis es una de las pocas, o la única en el país, donde se mantiene la costumbre que la comunión debe darse en la boca y está expresamente prohibido que se entregue en la mano a los fieles.

Primera reacción.
Una de las primeras voces contra la medida del obispo de San Luis fue la del legislador nacional Andrés Alberto Vallone, quien forma parte del bloque del PJ. A través de Twitter señaló: «Una medida retrógrada , que no comparto. La cabeza de la iglesia de San Luis no escucha al papa Francisco».
El diputado nacional Andrés Vallone criticó duramente a la iglesia de San Luis. Denunció que «discriminan» a las mujeres católicas, «con una medida arbitraria y retrógrada del prelado», en referencia a la decisión del Obispado de remover a las mujeres de los altares eclesiásticos.
En este sentido, destacó la importancia que «hombres y mujeres que practiquen el clero, desde todos sus lugares estén cerca de la religión y de la institución religiosa sin ningún tipo de discriminación».
Vallone repudió dicha medida y le reclamó al prelado a «atender a las palabras de Francisco, quien declaró en varias oportunidades: si amamos el futuro, si soñamos con un futuro de paz, debemos dar espacio a las mujeres», concluyó.